Mauricio Miranda
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El canciller Samuel Santos confirmó que en los primeros días de marzo arribará a Nicaragua la delegación de médicos estadounidenses que levantará el reporte de los instrumentos y equipamientos hospitalarios que solicitó Nicaragua, a cambio de la destrucción de más de 600 misiles tierra-aire, conocidos como Sam-7.

“Tengo entendido que es entre el 2 y el 4 de marzo que vienen para seguir avanzando en un análisis del equipamiento médico que se necesita en Nicaragua”, afirmó Santos, luego de firmar unos acuerdos de cooperación con el gobierno de Japón.

El canciller señaló que la visita de los galenos responde al llamado que hizo el presidente Daniel Ortega en julio pasado, “en donde poníamos a disposición los misiles, pero que solicitábamos que fueran repuestos esos bienes con artículos para equipar los hospitales y clínicas de Nicaragua”.

Según Santos, la misión de la comitiva estaba programada para inicios de este mes, “pero por algunas circunstancias no pudo venir. Me acaba de informar precisamente el ministro de Salud, (Guillermo) González, que esta misión pidió retrasarla más o menos para los primeros días de marzo”, puntualizó.

EL NUEVO DIARIO contactó a González a su teléfono celular, pero éste se excusó de brindar más detalles: “¿Me podés llamar más tarde? Es que estoy en una reunión. Gracias”. Y colgó el teléfono.

El tema de la destrucción de misiles Sam-7 ha generado tensiones diplomáticas entre Washington y Managua, pues mientras el primero alega que deben eliminarse por razones de seguridad, Nicaragua sostiene que por esa misma razón se deben conservar unos mil artefactos.

Paul Trivelli, Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, admitió que las negociaciones “no son fáciles”, y señaló que el proceso no puede quedar claro “de un día para otro”.

En octubre pasado, una misión estadounidense visitó Managua para continuar las conversaciones con el Ejército y el gobierno del presidente Ortega.

Agregó que hasta la fecha, la Casa Blanca ha conseguido la eliminación de 24 mil de estos misiles en diversas naciones, y aún 22 países mantienen estas armas en sus arsenales.

El gobierno del presidente Enrique Bolaños destruyó de forma unilateral mil misiles Sam-7, y dejó mil más en sus bodegas, de los cuales el Ejército solicitó conservar 400 para asuntos de seguridad nacional, y ofreció todas las condiciones para verificar su manejo.