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La conclusión del primer mes del año dejó alarmado al Movimiento Contra el Abuso Sexual (MCAS), pues en ese tiempo se destacan 22 casos de abusos sexuales contra la niñez y la adolescencia, y el 30 por ciento (siete) han tenido por consecuencia embarazos no deseados.

Estos casos se han contabilizado en Managua, San Carlos, Estelí, Matagalpa, Rivas, Siuna y Bilwi, sin embargo, según las estadísticas, por cada caso denunciado hay dos que quedan en el anonimato.

Se necesita plan nacional de protección
En conferencia de prensa, los integrantes del MCAS demandaron del Estado de Nicaragua la creación de un plan nacional de prevención para dar respuesta al incremento de los casos, y a considerar como una prioridad la protección a la niñez ante la violencia, los abusos y la explotación sexual, tal como lo recomienda el Estudio Mundial de Violencia contra la Niñez, realizado por las Naciones Unidas.

Al mismo tiempo se solidarizaron con todas las víctimas, en especial con la niña de 10 años abusada por su padrastro en una comunidad de San Carlos, situación por la cual la niña sobrelleva un embarazo de 7 meses y su vida está en peligro por su corta edad, por lo que señalaron al Ministerio de la Familia y al Ministerio de Salud, como los principales responsables de minimizar los riesgos en su salud psíquica y física.

Además de condenar la acción del perpetrador, instan a las madres, cuyas hijas son víctimas de abuso sexual, a que busquen ayuda y denuncien a los abusadores.

Revictimización
Salomón López, del grupo chinandegano “Jóvenes que Creemos en Otros Jóvenes”, perteneciente al MCAS, señaló que es lamentable que generalmente la persona afectada es revictimizada por la sociedad.

“Recordemos el caso del padre Marco Dessi, quien cumple condena de 12 años de cárcel en Italia por el delito de violación contra seis ex integrantes del Coro Getsemaní de Chinandega. En la actualidad aún tiene amistades que lo defienden a pesar de haberse demostrado su culpabilidad, lo cual es condenable. Los sobrevivientes no sólo tuvieron que soportar al abusador sexual de niños, sino también al segmento de la sociedad que defiende a ese abusador”, dijo López.

El entrevistado señaló que otro caso emblemático surgió en Granada, donde, según la denuncia interpuesta en la Comisaría de la Mujer y la Niñez, un niño fue abusado por su profesor del Instituto Tecnológico Nacional (Intecna). Por eso la víctima fue expulsada, pero el profesor continúa en su cargo.

La licenciada Damaris Martínez, psicóloga del organismo “Aguas Bravas”, para la ayuda a sobrevivientes de abuso sexual en la infancia, comentó que después de sanadas las heridas físicas del abuso sexual, la persona tiene que sobrellevar gran cantidad de secuelas psicológicas. Una es mantener el silencio.

“Muchas de estas sobrevivientes se sienten tan intimidadas que son incapaces de denunciar lo que viven. El problema es tan grave, que el ciclo de inmovilización se repite cuando se dan cuenta de que sus hijas también son víctimas. Es entonces que la sociedad culpabiliza a las madres por no haber denunciado desde el primer momento”, explicó Martínez, agregando que alrededor del 60 por ciento de las niñas sobrevivientes tiene madres que también fueron abusadas sexualmente.

“La superación de esto requiere de todo un proceso doloroso, porque significa acercarte a tu dolor y revivir su dramática historia”, dijo.

¿Amigo o enemigo?
En un estudio de 33 casos realizado por Ixchén en cinco departamentos del país, en el 95 por ciento de las situaciones los abusadores eran personas conocidas, desde padres biológicos a padrastros, tíos, pastor de la iglesia, profesores y vecinos.

“Es difícil decir con exactitud por qué estas personas tan cercanas terminan cometiendo este delito contra una niña o adolescente indefensa, sin embargo, esto tiene que ver con relaciones de género, y desigualdad, a tal punto que consideran el cuerpo de la mujer como una simple propiedad”, precisó.

La psicóloga comenta que tanto niños como niñas van asumiendo roles, y las únicas forma de evitar estas situaciones es ir “descontruyendo” la cultura patriarcal y sobre todo inculcando el respeto a la mujer.