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Cuando en enero de 2008 fue elegido Superior General de la Compañía de Jesús, el primer gesto del sacerdote jesuita Adolfo Nicolás Pachón, fue ir adelante y dar un saludo japonés “Oyigi suru”, en señal de agradecimiento a sus hermanos jesuitas. Fueron esa misma sencillez y cercanía las expresiones que más lo caracterizaron en su reciente visita a Nicaragua.

El sacerdote Nicolás compartió un mensaje de apoyo y de liderazgo, haciendo énfasis en que no se puede evangelizar, si no se vive y se tiene contacto directo con la realidad. “Si no conocemos a la gente, si la gente no nos toca y nos conmueve, es muy difícil servirles”, expresó.

Recordó a los colaboradores de las distintas obras jesuitas que trabajan en el país, que “el apego al privilegio de ser llamados ‘los elegidos’ es, y ha sido siempre, la tentación de la Iglesia y todas las religiones y denominaciones. Todo aquel que presenta un mensaje de salvación, un mensaje de esperanza, un mensaje que va más allá de nuestra vida ordinaria, se agarra al privilegio de decir ‘yo tengo la verdad’. ‘Nosotros somos lo que sabemos. No vosotros’. Por eso se da esta crisis, y hoy es la misma tentación que se tiene en el mundo, a nivel económico, a nivel político, a nivel religioso. Todos, tarde o temprano, terminamos siendo traficantes, vendedores y viajantes. Siempre estamos vendiendo democracia, sistemas económicos, acciones o religiones. Esto es una tentación eterna”.

La Universidad debe tocar la realidad

Durante su visita a la UCA, el Superior General expuso que una Universidad debe tener apertura total, “abrirse a las ciencias, a la verdad, a las personas, a lo profundo y totalidad de la realidad, y para eso debemos exponernos”.

Además, mostró su satisfacción por estar presente en la celebración del 50 aniversario de la UCA, y confía que ésta, siendo el sitio más importante para contribuir al futuro, continuará poniendo todo su empeño en brindar un nuevo orden y esperanza, al buscar modos de vida más justos y amigables.

Por otra parte, Jesús Manuel Sariego, S.J., ex Vicerrector General de la UCA y actual Provincial de la Compañía de Jesús para Centroamérica, hizo referencia a la transformación de la UCA a lo largo de los años. “La UCA ha cambiado en varios aspectos, es más que una academia, porque tiene una verdadera presencia en todo el país”, dijo.

“La Universidad Centroamericana, en este año tan especial que renueva su misión al celebrar sus primeros 50 años de existencia, quisiera agradecer la visita del sacerdote Adolfo Nicolás a nuestro país, más aún porque lo hace en tiempos difíciles”, expresó la doctora Mayra Luz Pérez Díaz, Rectora de la UCA. “Tenga la seguridad de que sus palabras quedarán en el corazón de nuestras obras como la semilla que al germinar florece cada día con nuevas tonalidades y sugerencias”, agregó.

Justicia, cultura y educación para todos

“La educación es la mejor contribución que podemos hacer a nuestra sociedad, país y mundo. Debemos educarnos bien para poder transformar nuestra nación y así contribuir a un proyecto global”, dijo el Superior General, quien también comentó sobre la importancia de que la justicia, cultura y educación lleguen a todos los ciudadanos de manera uniforme, como herramientas esenciales para erradicar los males socioeconómicos que afectan a nuestro país.

Para la hermana Melisa Guzmán, Directora del Colegio Jesuita “Nuestra Señora de Guadalupe”, en Ciudad Sandino, Managua, la visita del Superior “es un momento de gracia, de reafirmar nuestra labor y lo que nos motiva, porque lo que buscamos es el desarrollo integral de los estudiantes, a través de una educación de calidad”.

“He mantenido las enseñanzas jesuitas, creo que son valores que nos hacen llevar una vida no sólo cristiana, sino de ayuda a los demás. Nos hacen seguir el lema de San Ignacio de Loyola: En todo amar y servir”, comentó Rafael Chamorro, ex alumno del Colegio Centroamérica y egresado de la UCA, donde también ocupó el cargo de Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas.

En el intercambio con estudiantes del Colegio Centroamérica y del Instituto Loyola, el Superior General comentó sobre la necesidad de mantener la identidad y mirada de país a pesar de las dificultades que enfrentamos. “Nicaragua es un pueblo caluroso, amable y abierto. Estos dones no deben perderse”, dijo.

Instó a los jóvenes a buscar el crecimiento personal y espiritual. Relatando su experiencia en Japón, comentó sobre las características culturales de los países de Oriente, y cómo la capacidad de reflexión, la aceptación y la tolerancia pueden beneficiarnos a todos. “Debemos aceptar a los que son distintos, para crecer, ampliar nuestros horizontes, y hacer la vida más humana, abierta y creativa”, dijo el líder de los jesuitas.

También reflexionó sobre la misión jesuita y cómo ésta ayuda al desarrollo de un mundo que cada día parece tener más dificultades. “Nuestras preocupaciones son las mismas que tienen todos: la pobreza, el hambre, la guerra, el desempleo, un mundo donde no sabemos si vamos para bien o para mal. En este mundo donde hay tantos problemas, nuestro punto de entrada es la educación”.

“Nuestra misión es ayudar a las personas a crecer y a transformarse, esto es lo más importante que le puede ocurrir a una persona. Toda la educación va encaminada a transformar y a brindar responsabilidad, inteligencia y sentimientos que pueden contribuir a mejorar el país y el mundo”, concluyó.