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Nino Marazzita, abogado y presidente honorario de la ONG italiana antipederastia La Caramella Buona, pidió en sede judicial la incriminación del obispo Gino Reali por complicidad y encubrimiento en los abusos supuestamente perpetrados por el cura Ruggero Conti contra siete menores.

El letrado anunció su petición tras oír la declaración judicial de Reali, que admitió ante la sección tercera del Tribunal de Roma que recibió en 2006 la denuncia directa de dos víctimas de Conti y que no tomó ninguna medida contra el cura, que según la Fiscalía, continuó abusando de otros muchachos durante más de un año.

La denuncia de la ONG abrirá de forma automática una investigación judicial contra Reali, que es el primer obispo oído como testigo en un caso de abusos sexuales en Italia.

La investigación a Reali, que debe ser definida por la Fiscalía, creará un precedente en la determinación de la responsabilidad penal de los jerarcas de la Iglesia que han tolerado abusos sexuales a menores, según fuentes jurídicas.

Los abusos imputados al párroco sucedieron a lo largo de los años y se prolongaron hasta 2008, cuando fue detenido por la Policía tras una investigación que incluyó escuchas telefónicas.

Según la acusación, Conti abusó de al menos siete menores con dificultades económicas que se quedaban a dormir en su casa y en campamentos que organizaba su parroquia.

Después de dos investigaciones internas sobre las denuncias que recibió, el obispo no tomó ninguna medida.

‘No podía hacer más. Le dije a las víctimas que acudieran a la Policía y le pedí a Conti que no invitara a más chicos a su casa y que fuera más prudente con los besos en público’, contestó el obispo a las preguntas del Fiscal.