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Su mamá la ha convertido en el anzuelo perfecto para despertar el pesar de los conductores de vehículos y así lograr que éstos le regalen “un peso o lo que sea su voluntad”. Aurita Montalbán, apenas tiene siete meses de haber venido al mundo y tan sólo puede balbucear, pero seguro si pudiera hablar le diría a su madre que el sol está quemando su piel y que le da miedo cuando ella se le acerca a los carros, mientras la carga en brazos.

Con la presión del calor y bajo el inclemente sol, Karla Yessenia Montalbán, quien prefirió omitir su edad pero aparenta 18 años, carga en sus brazos a su pequeña hija Aurita y apenas la protege con un pedazo de trapo floreado, mientras camina pequeños trechos de la calle que llega a dar a los semáforos, ubicados del Gancho de Camino del Mercado Oriental, dos cuadras al sur, para pedir dinero a los conductores de vehículos que esperan la luz en verde.

Vecinos del lugar, que dicen conocerla, aseguran que ella se ubica en diferentes semáforos para no ser interrogada por funcionarios del Ministerio de la Familia (Mifamilia) y así perder a su hijita, quien ahora le produce ganancias. Karla dice ser originaria del municipio de Bonanza y que habita sola con su hija en un cuarto que alquila en el barrio 30 de Mayo.

Expuesta a humillaciones

Ella asegura que ahora no tiene quién le cuide a la infante, pues quienes se la cuidaban ya no gozan de su confianza. Dijo que antes pagó 40 córdobas a dos diferentes personas para que la cuidaran de 12 del medio día hasta las siete de la noche, mientras ella trabajaba limpiando vidrios de vehículos en los semáforos, pero que ambas le fallaron. En este momento, un conductor dijo desde su vehículo: “buscá cómo trabajar y no expongás a la niña”.

“Yo trabajaba limpiando vidrios en los semáforos, pero claro, con ella (la niña) no puedo manejar el limpia vidrios. No tengo familiares que me ayuden a cuidarla, trabajo hay, el problema es cuidarla porque la di a cuidar en dos ocasiones: la primera la hallaba sucia y la segunda la hallaba bañada, pero ya tarde, y me la enfermaron, agarró resfrío de asma”, manifestó.

“Pobre la niña”

A algunos conductores desde sus vehículos se les podía escuchar decir: “pobre niña”, “qué bárbara esa chavala cómo expone a ese tierno”, sin embargo, otros se estremecían con la conmovedora escena y le regalaban un córdobas a la joven. Aunque la menor se veía muy cansada y dormía mientras hablábamos con su mamá, ésta aseguró que su hija estaba bien de salud.

“¿Por qué cree que me voy a parar ahí a esa sombra?... me vengo aquí por eso, para que no se asolee, me voy un ratito (a pedir), me voy en carrera, me meto para acá”, contesta mientras da las gracias a un conductor que le regaló un córdoba.

Karla asegura ser una madre soltera y dice querer mucho a su hija, por lo que no soportaría que Mifamilia la apartara de su lado. Sobre su compañero de vida. no quiso hablar mucho, sólo se limitó a decir que “partió sin novedad, no se hizo responsable, se fue con la otra mujer”.

Mifamilia, ¿para qué?

Llamamos a Mifamilia, a la vocera Cristina Gaitán, para solicitar una entrevista con Marcia Ramírez, titular de esta institución u otro funcionario que supiera dar razón sobre los programas gubernamentales que pueden ayudar a jóvenes como Karla. La asistente de Gaitán contestó y nos dijo que ésta estaba en una reunión y no podía atendernos. Al final, como en muchas ocasiones, fue imposible lograr una entrevista en este lugar.

Juana Jiménez, del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), consideró que el Estado de Nicaragua debería tener programas que beneficien a las madres solteras y generar empleo para las mujeres. “El gobierno tiene el famoso Programa Amor, pero la problemática sigue evidente y éste no ha tenido ningún impacto real en sacar de las calles a los niños y a las niñas, porque el problema es de fondo, no sólo de quitar a los niños de la calle sino de cómo se le garantiza a las familias disminuir sus niveles de empobrecimiento”, indicó.

Azalea Solís, del MAM, dijo que Mifamilia debería abordar estos casos y evitar que la niña sea sometida a peligros. “Si la mamá no la puede mantener, entonces el ministerio debería meterla en un programa donde la niña esté atendida y la única vía que hay en estos momentos es la de la familia sustituta”, aseveró.

Celina Obando, psicóloga del Albergue Casas de Niñas, afirmó que el año pasado atendieron a 12 adolescentes que resultaron embarazadas producto de abusos sexuales y que en 2010 ya han atendido cuatro casos. Aseveró que en este lugar les dan atención integral y financian cursos para que éstas aprendan un oficio.