Edith Pineda
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La llegada de las lluvias representa para estudiantes, maestros y personal de los colegios públicos del país, el aviso de que deberán prepararse para una temporada de calvario.

Los viejos techos, lejos de servirles de protección, suponen una amenaza para sus vidas. Las tuberías, por falta de mantenimiento, se rebasan y provocan inundaciones, sumándose a otros problemas con los que sobreviven los centros públicos, como es el escaso acceso a servicios de agua y electricidad, así como la carencia de pupitres y material educativo.

La suma de todo al final puede derivar en aumentar lo que las autoridades educativas han anunciado que pretenden disminuir: la deserción escolar.

La profesora Ena Fuertes, de la Unidad Sindical Magisterial, lamentó que año con año se repita la misma historia.

En el Instituto Primero de Mayo, de Managua, donde labora Fuertes, las lluvias de este fin de semana los afectaron, pues los techos están en mal estado, y pese a que en 2009 el Ministerio de Educación, Mined, les aprobó la asignación de mil láminas de zinc para atender el daño, “nunca llegaron”, dijo la educadora.

“No hay forma de evitar el problema”, expresó la profesora, argumentando que en este momento la institución educativa no tiene recursos para asumir las reparaciones necesarias en los centros, pese a que en el presupuesto se contempla esa inversión.

Lo peor es que, según la representante sindical, la realidad de la escuela donde labora no dista mucho de la de la mayoría del sistema público.

Mined en bancarrota

“Tengo entendido que el ministerio (de Educación) está en bancarrota”, expresó Fuertes, quien además mencionó que la mayoría de las escuelas públicas de la capital atraviesan severas dificultades relacionadas con la falta de atención por parte de autoridades de gobierno.

Por su parte, el profesor Arsenio Vivas, del Instituto Central “Carlos Vega Bolaños”, de Masaya, confirmó que las lluvias representan una amenaza para la educación pública del país.

“Muy difícilmente reparen las escuelas, no hay ni para entregar material (didáctico), la plata quién sabe en qué la utilizan”, se lamentó Vivas, tras declarar que en el país más de 11 mil aulas no prestan las condiciones básicas para los estudiantes, basándose en evaluaciones que realizaron a inicios del año escolar.

Según este maestro, el déficit de pupitres a nivel nacional asciende a 60 mil y esa carencia ha orillado a directores de colegios públicos a pedir “colaboraciones” de 20 ó 25 córdobas a padres de familia para tener fondos que les permitan comprar pupitres o reparar urgencias en su infraestructura.

Pobreza en sistema educativo

Esas condiciones, según Vivas, imposibilitan que en Nicaragua el sistema educativo pueda garantizar calidad.

“Ni los maestros cuentan con los insumos necesarios para impartir sus clases, ni los alumnos para recibirla. Muchos lo hacen de pie, en el piso o en asientos deteriorados”, manifestó el docente.

“La pobreza está afectando la educación” señaló Vivas, advirtiendo que a estas alturas la deserción escolar podría rondar el 30 por ciento a nivel nacional.

El profesor José Siero también se sumó al llamado de atención a las autoridades para que tomen acciones frente al problema que representa el período lluvioso en los centros de educación pública.

“Las escuelas se están cayendo, se corre un gran riesgo”, indicó. Asimismo, solicitó al Ministerio de Salud revisar las condiciones insalubres que enfrentan los centros escolare, refiriéndose especialmente al pésimo estado de los servicios higiénicos, algo que afecta la salud de los estudiantes.

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