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OCOTAL, NUEVA SEGOVIA

La bebé Cristel Marián Calderón Peralta, de 4 meses, falleció dentro de la ambulancia el domingo, durante el último y vano esfuerzo de los médicos del Hospital “Alfonso Moncada Guillén”, para enviarla a otro centro asistencial de Managua, por la complicación de su salud.

Sus progenitores Osmin Ernesto Calderón y Leyding Peralta Castellón, con lágrimas en sus mejillas, culparon de la muerte de su única hija al personal médico del centro de salud y del hospital, por lo que consideran hubo “falta de atención oportuna, tardanza e indiferencia
médica”.

Calderón dijo que a la niña la llevaron primero a consulta al centro de salud del municipio. Aquí le dijeron que la doctora de turno se encontraba en el barrio. Se la atendió con 25 pastillas y un suero oral y agregó que el sábado pasó estable, tomando el tratamiento.

El domingo, como era su costumbre, se disponía a llevarla de compras al mercado, pero al momento de salir presentó vómitos, por lo que optaron llevarla de nuevo al centro de salud. Había una enfermera que leía un periódico. El padre, con tono desesperado le dijo: “Necesito que me atienda a esta niña”.

Los domingos no se atiende, le dijeron

Añadió que la trabajadora de salud --de la que no conoce su identidad-- ni se inmutó, y le contestó que ésas no eran horas para atender consultas, que la doctora ya tenía el número de pacientes para atender.

“Donde no había ningún paciente. Eso es lo que a mí me remuerde, que a mi niña me la mataron, me la dejaron morir”, señaló.

Otra funcionaria encargada del control de expedientes se interesó en el caso y llamó a la doctora para que se presentara de urgencia. La médico la remitió al centro hospitalario, donde también pasó más de una hora esperando que atendieran a su hija, porque la doctora de emergencia estaba ocupada.

Aquí la doctora de apellido Valdivia la atendió junto con una enfermera profesional y una estudiante de enfermería, según se enteró.

Relató que le aplicaron suero y “después de que le habían introducido la aguja, yo le di unas palmadas en las piernitas, ella me miró y sonrió. Hasta aquí todo estaba bien”.

Según él adolorido padre, lo peor vino después que la médico y la enfermera profesional se retiraran de la sala de emergencia, dejando a su hija únicamente al cuidado de la practicante, quien, supuestamente, aplicó una inyección por medio del suero. “Eso fue lo que directamente me la mató. Yo grité que se me estaba muriendo, y la muchacha sola no hallaba qué hacer, la miré que estaba nerviosa”, acotó.

Prometen auditoría médica

Agregó que después se la montaron en la ambulancia con tubos y sueros puestos a su cuerpecito, “pero ya era tarde… Hacen cosas hasta que las personas están muertas”, lamentó.

El director del Hospital, Osman Palma, declaró en un medio televisivo local, que a la infortunada bebé se le canalizó medicamentes vía intravenosa para mejorar su estado de hidratación.

Basándose en el expediente de turno, explicó que la pacientita presentó convulsiones y tres paros cardiorrespiratorios. El último dentro de la ambulancia, “del cual ya no fue posible devolverle sus funciones vitales”, dijo.

El funcionario del Ministerio de Salud anunció que para responder a la denuncia de los padres de la niña, se realizará una auditoría médica, con una comisión que se conformará con galenos del propio centro.

El progenitor de la infante demandó una explicación satisfactoria sobre el caso, de lo contrario, acudirá a interponer una formal denuncia ante el Ministerio Público, advirtió.