•   Washington / El País  |
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Las grandes empresas de Internet están tomando medidas urgentes contra el que se está convirtiendo en su peor problema corporativo: la mala imagen que transmiten sus reiteradas violaciones de la privacidad de sus usuarios.

Facebook se ha visto obligado a darle más poder al usuario a la hora de controlar qué información privada circula por la Red y Google se enfrenta ya a diversas investigaciones gubernamentales en todo el mundo, después de admitir que, con los coches que utiliza para tomar fotografías de las calles para su aplicación Street View, ha estado robando información privada de ciudadanos con conexiones inalámbricas abiertas en sus casas.

Facebook, sin pedir disculpas, se ha visto obligado a ceder ante la presión de un grupo de cuatro senadores demócratas que le exigieron a finales de abril que simplifique sus ajustes de privacidad o se enfrente a una investigación de la FTC. Previamente, la mayor red social de Internet había anunciado a sus 400 millones de usuarios que comenzaría a compartir información personal almacenada en sus perfiles con otros sitios web con fines comerciales. Para evitarlo, el internauta debía someterse a un largo y tortuoso cuestionario. “Conozco una violación de privacidad cuando la veo, y esta es una de ellas”, dijo el senador Charles Schumer.

Excusas para vender información sin permiso

Facebook no tiene una relación especialmente fluida con el Congreso. Se suele ausentar de las vistas orales informativas a las que se le invita y suele responder a las denuncias de los legisladores con cartas abiertas como la que publicó su fundador, Mark Zuckerberg, el lunes, en el Washington Post: “Os hemos escuchado. Debe haber una forma más sencilla de controlar vuestra información”. Zuckerberg admite su principal problema, la inexperiencia, y ha anunciado que habrá cambios en la red pronto. “Facebook ha pasado de ser un proyecto de colegio mayor a una red global social que conecta a millones de personas”. Para el Congreso, como para millones de internautas, esa no es excusa suficiente para vender información sin permiso.

Y Google ha caído en una cadena de errores en la que los principales perjudicados son miles de ciudadanos de los 29 países donde los coches de la empresa han grabado imágenes para su servicio de mapas. En abril, admitió que recabó información de las redes WiFi abiertas que sus coches encontraban a su paso: el nombre de esas redes y la dirección MAC, el número que le asignan los routers a cada dispositivo que se conecta. “No hacemos nada ilegal”, dijo entonces Peter Fleischer, consejero en asuntos de privacidad de la empresa, en su blog.

Se equivocaba. La agencia de protección de datos alemana exigió más claridad. Investigando, Google se dio cuenta de que, de hecho, tenía más información de la que había admitido. Había captado y almacenado información detallada de la localización y el tráfico web que se generaba en esas redes. Esos coches de Google recorren España desde 2008. Y el que hayan almacenado esa información puede ser una vulneración de la ley, algo que está investigando la Agencia de Protección de Datos. Google borrará los datos de los que se ha apropiado en lo que ha definido como un error técnico: “Pedimos perdón por este error y estamos decididos a aprender las lecciones de este fallo”, dijo el vicepresidente de la empresa Alan Eustace.

Poner Google en su sitio

Esas excusas no han sido suficientes para el Congreso norteamericano, donde cunde ya cierta exasperación por las reiteradas infracciones de la empresa. En una carta poco común, dos representantes, republicano y demócrata, han exigido a la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) que ponga a Google en su sitio.

“Ha admitido que ha recabado información de navegación de correos electrónicos privados y tráfico de Internet, pero hasta el momento no ha clarificado la magnitud o la naturaleza de esa información”, aseguran Ed Markey y Joe Barton en su misiva, en la que exigen que se tomen medidas sancionadoras en caso de que se haya infringido la ley.

El presidente de la FTC, Jon Leibowitz, acudió el lunes al Senado, donde se sometió a las preguntas de los congresistas. Dijo que no puede revelar información sobre investigaciones que estén en marcha, pero que su comisión “va a examinar el asunto de una forma muy, muy exhaustiva”. La senadora republicana por Maine Susan Collins expresó el hartazgo del Congreso con los excesos de Google: “Tiene un aroma a Gran Hermano que resulta turbador”.