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Ellas tienen entre cinco y 10 años. Cuando sean grandes una quiere ser doctora, otra policía y la otra terapeuta. Sólo la más chiquita aún no ha decidido lo qué quiere en su futuro, pero a su primito de cinco años, que difícilmente puede hablar, le entendimos que su meta es ser vendedor de bolsitas de agua helada, refrescos y gaseosas.

En el Día Internacional de la Niñez, celebrado en la mayoría de los países el primero de junio, éstos son los sueños de cuatro niñitas y de un niñito que a diario, magistral y temerariamente, sortean los veloces vehículos en los semáforos, frente al antiguo Cine González, y logran regresar a sus casas a salvo con algo de dinero para ayudar a sus familias.

Por la mañana nos acercamos a dos de ellas y les preguntamos qué hacían en los semáforos, y nos respondieron que iban a ayudar a su familia, porque no siempre había algo de comer, pero que ayer llegaron bien alimentados, porque el día anterior había fallecido un familiar y les estuvieron entregando gallo pinto y pan.

Rápidamente dos niñas más y un niñito nos rodearon, y con toda confianza lo primero que nos pidieron fue un peso.

Los dos más chiquitos se nos pegaron a un lado, con toda confianza, muy sonrientes e intrigados por nuestra presencia, pero entre las preguntas no descuidaban el “negocio”, y rápidamente desaparecían entre las filas de carros levantando el dedito índice en las ventanas de los vehículos, y peligrosamente se subían cuando el semáforo se ponía en verde.

Las niñas y su primito viven en el barrio “Rubén Darío”, y desde allá llegan a pie temprano por la mañana y regresan entre las 12 y la una de la tarde.

Una vecina los pasa inspeccionando

Según nos dijeron, una vecina es la que pasa viéndolos de vez en cuando para saber que están bien, que su mamá tiene una venta en la casa y que su papá es vendedor ambulante. Además, cada uno tiene que llevar una cuota a la casa: entre 15 y 30 córdobas como mínimo.

¿Qué si sabían que era el Día del Niño? “Claro”, contestaron. “Nos lo dijo mi mamá. Dijo que aprovecháramos el día”. ¿Que si el Ministerio de la Familia ha llegado? “Sí. Vinieron aquí y sólo nos dijeron que no debíamos estar en los semáforos pidiendo”.

Ésta es apenas una muestra de la desprotección de un sector de la niñez del país. Según datos de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil y Adolescente (Entia-2005), hay 238 mil 827 niños y adolescentes trabajando.

Según datos del Ministerio de la Familia, sólo en Managua hay por lo menos 14 mil niños y adolescentes en las calles, ya sea en abandono, deambulando en los mercados o en explotación laboral en los semáforos.

Retroceso en derechos de niñez

Según el informe anual del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, en 2009 el Estado de Nicaragua no realizó acciones sustantivas para garantizar el interés superior de niños y adolescentes, y, por el contrario, se dieron retrocesos en el cumplimiento de los derechos humanos de este importante sector de la población, tomando en cuenta el bajo presupuesto asignado a salud y a educación, la ausencia de políticas públicas y el incremento de la violencia hacia la niñez y adolescencia.

La Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabaja con la Niñez y la Adolescencia, Codeni, considera que el mayor problema para la realización de los derechos humanos de los niños en Nicaragua, es la falta de voluntad política de los tomadores de decisiones, la poca asignación de recursos y la frágil institucionalidad del Estado.

María Jesús Gómez, Secretaria Ejecutiva de la Codeni, señaló que con las reducciones presupuestarias del año pasado, el gobierno afectó drásticamente a las instituciones vinculadas con los derechos básicos de la niñez y la adolescencia, en los sectores de educación y de salud.

Dijo que incluso el Ministerio de la Familia --instancia rectora del Programa Amor, del cual no se conocen sus alcances-- sufrió reducciones presupuestarias fuertes, mientras se observan a más niños en los semáforos en situación de mendicidad.

“En el Día del Niño podemos celebrar que en estos momentos tenemos un excelente marco jurídico de protección a la niñez, pero de ahí a que se desarrolle es otra cosa”, expresó Gómez.

Grethel López, Directora de Casa Alianza Nicaragua, dijo que mientras existan altos índices de pobreza, en Nicaragua seguiremos viendo niños en los semáforos. Además, que no hay una política de Estado en el tratamiento del problema.

“Hay muchas cosas que aún no se han cumplido. La agenda de la niñez no tiene principio ni fin, sino que siempre debe estar vigente. Pero es lamentable que aun encontremos niños en la mendicidad, mandados por sus padres a pedir. No hay datos de cuál es la situación real de los niños. Por lo que se necesita un diálogo serio y responsable con las instituciones”, comentó López.