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El nombramiento de Ometepe como Reserva de Biosfera por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, significa un fuerte impulso cuyo manejo no depende sólo del gobierno o las alcaldías de la isla, sino de toda la población, aseguró la ministra del Ambiente y los Recursos Naturales, Juana Argeñal.

Ahora el reto es grande, ya que se trata de adaptar la isla al nuevo estatus. “Tenemos que trabajar en comunidad para que la riqueza natural siga para toda la vida y la historia”, destacó la funcionaria, por lo que adelantó que trabajarán con las alcaldías de la isla para proponer a la Presidencia la creación de la Secretaría de la Reserva de Biosfera.

Al mismo tiempo, aseguró que ya están trabajando en la elaboración del proyecto de ley, para que cambie el estatus de reserva natural, que tenía hasta este momento, al de reserva de biosfera.

De acuerdo con la enciclopedia virtual Wikipedia, en 1970 la Unesco empezó el proyecto “El hombre y la biosfera”, cuyo objetivo principal era establecer un equilibrio entre la mentalidad del hombre y el uso de los recursos naturales, bajo el concepto de desarrollo sostenible.

Como parte del proyecto se seleccionarían lugares geográficos representativos de los diferentes hábitats del planeta, esas áreas se reconocen como reservas de biosfera.

Estas reservas de la biosfera están reconocidas internacionalmente, aunque permanecen bajo la soberanía de sus respectivos países, y no están cubiertas ni protegidas por ningún tratado internacional.

Se seleccionan por su interés científico, basándose en una serie de criterios que determinan si un espacio se incluye en el programa, indica este sitio. En 2009, existían 553 reservas de biosfera en 107 países.

Con Ometepe el país cuenta con tres reservas de biosfera, las otras dos son Bosawás, e Indio-Maíz, en Río San Juan.

Van por más

La ministra destacó que la noticia de Ometepe “debe llenarnos de alegría a todos los nicaragüenses”, pero aseguró que el país tiene mucho potencial natural que hay que aprovechar, por lo que adelantó que también van a proponer la zona del Estero Real, en el Golfo de Fonseca, para ser considerada también como reserva de biosfera.

“En el Golfo de Fonseca tenemos el encuentro de nuestro litoral marítimo con nuestro litoral terrestre; volcanes, lagunas, comunidades, toda una riqueza de bosque, manglares, reservas genéticas como la de Apacunca”, apuntó.

Por lo cual, dijo Argeñal, van por la cuarta reserva de biosfera, la bahía del Golfo de Fonseca, que incluye el Estero Real y Padre Ramos.