Mauricio Miranda
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Un valioso terreno propiedad de la Cruz Roja Nicaragüense (CRN), localizado en la ciudad de Tipitapa, fue dado en arriendo de manera irregular por doña Esperanza Bermúdez, presidenta de la institución, ya que el contrato por dicho acuerdo se elaboró casi hasta tres años después de que el inmueble pasó a manos del arrendatario.

EL NUEVO DIARIO tiene en su poder una copia del contrato, elaborado por Ricardo Morales Bermúdez, hijo y asesor de doña Esperanza, en el que se establecen las condiciones del arriendo que ella le otorga a Luis Manuel Murillo Solórzano. El documento tiene fecha del 12 de julio de 2007.

Sin embargo, Murillo admitió en una entrevista el pasado viernes, que tomó posesión del terreno desde marzo de 2005, luego de que END así se lo demostrara.

Según él, Ricardo Morales le concedió un “período de gracia” de alrededor de un año para ocupar el local, el cual concluía una vez que estuviera finalizada la construcción de una edificación, en la que actualmente funcionan dos negocios de Murillo: una farmacia y un consultorio médico.

Murillo confirmó también que los establecimientos empezaron a operar desde marzo de 2006. Según él, y con base en lo pactado con Morales, hasta entonces empezaría a pagar las mensualidades por el arriendo.

Pero esta versión es rechazada por Morales, quien sostuvo que su única participación en el caso fue “resolver” un conflicto entre miembros de la Cruz Roja en Tipitapa con Murillo, ya que éste, supuestamente, ocupó el lugar de manera abusiva. Esa es la justificación de Morales, del porqué el contrato apareció hasta en julio del año pasado.

Es un valioso terreno

El terreno, donde ahora funcionan la Farmacia “Mila” y un consultorio médico, es el antiguo local de la Cruz Roja en Tipitapa, ubicado en una esquina, frente al centro de salud de la ciudad, sobre la avenida que conduce al cementerio. Y según el contrato, tiene una extensión de un mil 061.41 varas cuadradas.

El monto total que Murillo tiene que pagar, según el documento, es de 37,200 dólares, equivalentes de 687 mil 113 córdobas, por el arriendo de 10 años.

Dicho valor se debe cancelar así: 30 mil dólares en mejoras al local, y el resto en cuotas de 60 dólares mensuales. 828 dólares ya fueron pagados, e ingresaron a la filial de Tipitapa, según un recibo de caja en nuestro poder, correspondientes al canon de arrendamiento por el período del 1 de julio de 2006, al 30 de junio de 2007.

Sin embargo, Murillo ya tiene retrasados seis pagos. “Tenemos entendido que desde el pago inicial, usted tiene seis meses de retraso en sus pagos”, le increpamos. “Así es, pero yo me voy a poner al día”, aseguró a END.

Solicitó formalmente, no invadió
 
El 29 de noviembre de 2004, Murillo solicitó formalmente a Zayda Zamora, entonces presidenta de la filia de la Cruz Roja en Tipitapa, autorización para alquilar el inmueble. “Cabe mencionar que esta inversión en la infraestructura de dicho local, vendrá a aumentar el valor del patrimonio de la institución”, señaló Murillo en la misiva que le envió.

Una semana después, el 6 de diciembre, Zamora envió una carta a doña Esperanza Bermúdez, y le expresó sobre la propuesta de Murillo: “Consideramos que es una buena oferta, que es una buena oportunidad para reactivar la infraestructura. Por ende, a corto plazo, generaría ingresos que aportaría a la sostenibilidad de la filial de Tipitapa”.

Sin embargo, no se firmó ningún contrato. Aun así, en marzo de 2005, Luis Manuel Murillo, arquitecto de profesión, empezó el acondicionamiento y limpieza del lugar.

Envía proyecto “propuesto a realizarse” cuando negocios ya operaban

Inclusive, en julio de 2006, cuatro meses después que abrieron al público la farmacia y el consultorio, todavía no existía un contrato de arriendo. Esto quedó confirmado en una carta firmada por Murillo el 20 de ese mes, y que envió al Consejo Nacional de la Cruz Roja.

En dicho documento, el arquitecto detalla el proyecto de remodelación del edificio “propuesto a realizarse en el local de la Cruz Roja”. Sin embargo, a esa fecha él ya se estaba beneficiando de sus negocios.

Al final de la carta expresa: “Esperando la elaboración del contrato para dejar legalmente establecido nuestro convenio de colaboración mutua, me despido atentamente”.

“¿Por qué el contrato se elabora hasta el año pasado?”, le preguntamos a Murillo. “Es que había varios borradores. Y el borrador no depende de mí, depende del doctor (Morales). Entonces el borrador siempre tenía alguna incongruencia, pero nosotros ya teníamos la carta recibida, del aceptado”, respondió.

Y continuó: “El contrato lo redactó la Cruz Roja. Para nosotros, desde luego, es mejor que aparezca así (de una vez), directamente el contrato, sin el período de gracia, porque no se puede definir el período de gracia”.

Insólito: “El que está perdiendo soy yo”, dice arrendatario
Según el arrendatario, durante el período de gracia que le otorgó Morales tuvo serias dificultades para limpiar el terreno por la presencia de antisociales. “Eso era un nido de pandillas. Gracias a nosotros es que está limpio”, señaló.

¿Pero por qué no se firmó el contrato antes de que se tomara posesión?

Es que mirá: eso se hace en cuestiones de arreglos con personas serias. Como la Cruz Roja estaba como estaba (con la supuesta presencia de antisociales), entonces no había tiempo para hacer un contrato primero, e iniciar.

“Lo que nosotros hicimos fue: vamos a tratar de componer aquí, vamos a detener a toda esta gente. Y nosotros pusimos gente armada a vigilar allí. En ese tiempo era más bien un riesgo para nosotros”.

Pero aquí da la impresión de que se benefició de los negocios durante más de un año, sin respaldo de un contrato.

“Pero esa es la visión de alguien que tiene mala intención. Porque si yo trabajo sin un contrato, el que está perdiendo soy yo, no el dueño. Desde todo punto de vista. El tonto sería yo”.

“Yo los reconozco a ellos, a la Cruz Roja, y yo sé que no me van a hacer ninguna mala jugada. Lo que hago es confiar en ellos. Yo iba a buscar el contrato. Así pasó el tiempo”, aseguró Murillo.

Todavía el 29 de junio de 2007 no aparecía ningún contrato firmado. Elizabeth Silva Aguilar, presidenta de la Cruz Roja de Tipitapa para esa época, le pidió una aclaración a Ricardo Morales.

“El motivo de la presente es para solicitarle información del acuerdo en que quedaron con el Sr. Manuel Murillo, el cual está utilizando nuestro edificio viejo de la Cruz Roja de este municipio”, se lee en la carta que le envió ese día.

“Esta información la necesitamos para poder legalizar como es debido, el arrendamiento de dichas instalaciones, ya que hasta la fecha este Sr. Murillo no ha aportado ningún pago de arrendamiento a nuestra filial”, manifestó.

END conversó con Silva vía telefónica, y efectivamente confirmó que durante el tiempo en que estuvo al frente de la institución de socorro en esa ciudad, “no brindaban ningún informe”.

La versión de Ricardo Morales Bermúdez:

“No se quién autorizó eso”

Ricardo Morales, por su parte, sostuvo que dio su visto bueno para el arriendo, cuando la solicitud llegó hasta la presidencia de la CRN. “Yo les dije que me parecía bueno, porque era una inversión de 37 mil dólares que le quedan a la Cruz Roja”, explicó.

Posteriormente, según él, se enteró de serios conflictos entre Murillo y la filial de la entidad en Tipitapa.

“Yo soy el abogado que formalizó la situación que estaba irregular. A mí me llamaron y me dijeron: aquí hay un hombre que se metió y que construyó esto. Hay un arreglo con el consejo anterior, no ha pagado, tal y tal. ¿Podría poner el orden en esto?”, relató.

Pero aquí están las cartas donde formalmente solicita permiso para entrar.

Ajá.

Eso no significa que hay un abuso.

Yo no estoy diciendo… El clavo que tienen ellos, cuando me llaman ellos, es que, primero, ya está la construcción avanzada. Dos, no tienen contrato. Tres, no ha pagado nada. Cuatro, ya la presidenta no es presidenta. ¿Vos estás buscando a un responsable de un acto incorrecto?

Exactamente.

Entonces busquémoslo juntos. Pero no me estés tirando a mí la piedra, cuando lo que yo hice fue formalizar una situación anormal. Logré que el hombre pagara un año atrasado, logré que lo formalizara mediante un contrato, logré que se comprometiera a cumplir con lo que verbalmente le había dicho un Consejo que ya no existía. Fue a pagar con un recibo oficial de caja. Ese dinero le pertenece a Tipitapa.

¿Por qué se tomó posesión del terreno?

No sé quién autorizó eso.

En Masaya, otro desastre

Nery García

El conflicto que se ha mantenido en la Cruz Roja Nicaragüense en los últimos años ha provocado serios problemas financieros a su filial de Masaya, pues al modificar sus estatutos, la directiva nacional de esa fundación decidió no pagar los servicios de agua, luz y teléfono, y tampoco el salario del personal permanente, lo que obligó a que varias personas honestas se retiraran de esa filial, lo que ha llevado a que en la actualidad se limiten las funciones.

Al menos así lo denunció Argentina Velásquez, dama voluntaria de la Cruz Roja, en una carta enviada a EL NUEVO DIARIO, en donde detalla que producto de la deserción de varias personas honestas de la filial Masaya, las empresas privadas ya no colaboran con esa institución en esa ciudad.

“En Masaya, la alcaldía aporta 2 mil córdobas al mes y la Delegación de Gobernación no contribuye con nada, pues así le ha orientado el Ministerio de Gobernación…, realmente, la Cruz Roja de Masaya sobrevive con las pocas ayudas que recibe y con los servicios que se prestan”, reza parte de la misiva.

Velásquez se pregunta en el mismo escrito: “¿Hasta cuándo se realizarán las elecciones en Cruz Roja?, ya que llevamos mucho tiempo esperando por éstas”. Además, le sugiere a Esperanza Bermúdez de Morales, Presidenta de la institución, que “por favor se retire de la Presidencia… ella ya ha cumplido varios períodos como presidenta, pasando por los estatutos de la institución”.

Ricardo Morales Bermúdez:
“Es infundada la campaña negativa”

Mauricio Miranda

Ricardo Morales Bermúdez, hijo de doña Esperanza Bermúdez, presidenta de la Cruz Roja Nicaragüense (CRN), rechazó lo que calificó como una “campaña negativa” lanzada por otros miembros de la institución, en vísperas de la ejecución del Plan Playa 2008, este verano.

Representantes de la CRN en los departamentos llamaron a los donantes a no entregar la cooperación para dicho plan a la sede central en Managua, “porque después no entregan cuentas”, señalaron.

Pero Morales reaccionó ayer: “Hay intenciones de alegar aspectos negativos, que son infundados. No hay un fundamento sólido. Nunca han dicho: tal cosa hicieron, y aquí está la prueba. Nunca lo han dicho. Pero ha ido creciendo la burbuja, y se ha crecido un sentimiento general de que existe algo malo allí”.

También entregó copia de un pronunciamiento que, al respecto, el cuerpo de socorristas emitió en marzo de 2007. “Declaramos a la opinión pública nacional e internacional que no estamos de acuerdo con dichas manifestaciones divisionistas, pues la permanencia de todos los actuales dirigentes de la Cruz Roja Nicaragüense, está legitimada por acuerdos que les han permitido a todos prorrogar sus mandatos a todos los niveles”, reza el pronunciamiento.