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Las “clínicas de garaje” siguen cobrando vidas en Nicaragua. Esta vez la víctima fue Sara Leticia Reynosa Hernández, de 23 años, quien pereció en el Hospital “Cruz Azul”, el pasado 3 de junio, luego que presentó una complicación durante el parto y dicho centro no contaba con el personal ni el equipo necesario para salvarla, denunciaron familiares.

La acusación fue interpuesta ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, por Xiomara Reynosa y por Norman Noguera, hermana y esposo de Sara, quienes explicaron que su familiar ingresó a “Cruz Azul” la tarde del primero de junio, presentando un cuadro gripal, y como la embarazada tenía un centímetro de dilatación, la dejaron internada.

“Cuando ingresó nos dijeron que ya iba a iniciar su labor de parto, pero que no ameritaba compañía. No permitieron que alguien se quedara con ella y por eso se quedó sola. A las ocho y media de la noche ella nos llamó para comunicarnos que había roto fuente, diez minutos más tarde nos dijo que la iban a ingresar al quirófano de emergencia, porque le iban a practicar una cesárea”, recordó Xiomara.

Agregó que el único contacto que los familiares de Sara tuvieron con ella el día que la operaron fue vía telefónica, informándole cada uno de los procesos a los que fue sometida, sin embargo, después de alegar con los doctores del hospital, accedieron a que una persona permaneciera con ella, pero eso fue hasta el día siguiente.

“De acuerdo con lo que Sara me comentó, ella entró al quirófano a las nueve de la noche y salió a las 12 y media. Ella salió con un cuadro de neumonía severa, estaba súper cansada, con sus uñas moradas, pálida, con taquicardia. Los doctores la lograron estabilizar hasta las cuatro de la mañana del dos de junio”, comentó.

Durante el día, los galenos pasaron nebulizando a Sara con salbutamol, porque seguía teniendo dificultad para respirar. Le hicieron un electrocardiograma y salió con problemas en el corazón.

“Mi hermana fue empeorando, tenía los brazos y las piernas inflamadas, preguntamos a los doctores qué tenía, y ellos respondieron que no pasaba nada, que ella ya había pasado la revisión y que todo estaba bien. Luego tuvo una crisis y el doctor que la estaba atendiendo me dijo que la iban a trasladar al ‘Carlos Roberto Huembes’, porque ahí no tenían el personal ni el equipo calificado para atenderla”, añadió.

Relató que cuando a Sara la sacaron del Hospital “Cruz Azul”, la vieron sin ningún signo vital, tenía el lado izquierdo de su rostro morado, iba con los ojos cerrados y no permitieron que la acompañaran en la ambulancia donde la trasladaron.

“Para nosotros ella murió en ‘Cruz Azul’, por eso nos parece ilógico ese trasladado”, añadió.

Gonzalo Carrión, Director Jurídico del Cenidh, expresó que dicha institución apoyará la denuncia que hicieron los familiares de Sara, y le solicitarán al Minsa que realice una auditoría médica en el caso de la joven, para verificar si hubo o no una mala práctica médica.

“Por lo visto aquí abunda el negocio con la salud de los nicaragüenses, y el Minsa no regula las condiciones básicas en las que operan estas ‘clínicas’. El Estado tiene la responsabilizad de fiscalizarlas. Entonces, ¿qué está pasando? ¿Qué hacen el INSS, el Minsa cuando se está violentando la vida de los nicaragüenses?”, cuestionó Carrión.