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Tener un hijo aunque fuese por fecundación in vitro es un sueño que creyó haber hecho realidad en Nicaragua el colombiano Johnny Alexander Henao Agudelo el pasado primero de mayo, cuando recibió en sus brazos a una bebé salida del vientre que le alquiló una nicaragüense de 35 años.

Sin embargo, el sueño se derrumbó como castillo de naipes, y ahora el extranjero radicado en Estados Unidos, se lamenta del engaño del cual fue víctima, porque la criatura que le entregaron como suya, es fruto de una relación que Nora Marín tuvo con otro varón y no de la fecundación in vitro acordada.

Esta historia, probablemente sin precedentes en Nicaragua, fue descubierta por las autoridades, cuando el extranjero fue detenido por la Policía el pasado 13 de mayo, cuando trataba de abordar un avión con la bebé rumbo a Colombia.

Al momento de ser detenido, Henao dijo a la Policía que la bebé era su hija, y que su mamá, Nora Marín, le autorizó sacarla del país, pero ante la sospechas de que se tratara de un tráfico de órganos, fue llevado preso a la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, donde contó la verdad a la Policía: que la criatura era producto de una inseminación artificial.

Ante esta revelación, Johnny Alexander Henao y la niña inscrita en el Registro Civil de las Personas como Ericka Henao Marín, fueron sometidos dos veces a la prueba genética de ADN en el Instituto de Medicina Legal, IML, dando como resultado que la bebé no es hija biológica del colombiano.

En la entrevista brindada ante la Policía, Henao señaló que Nora Marín fue propuesta como vientre de alquiler por el doctor Vernon Halleslevens, quien hizo todo el procedimiento en su clínica.

Marín fue ofrecida por Halleslevens al extranjero, luego que otra mujer nicaragüense a quien el colombiano conoció por internet, se negó a alquilarle su vientre.

Se declara estafado

Henao aseguró que al reclamar al doctor Halleslevens, éste le dijo que la única explicación que podría darle es que la mujer, de 35 años, los había engañado a los dos, y que ella --Nora Marín-- habría tenido relaciones con otro hombre, por lo cual no había quedado embarazada de la fecundación in vitro.

“Me siento estafado por la clínica del doctor Halleslevens y por la señora Nora Marín, ya que para realizar el sueño de ser padre invertí más de 20 mil dólares, entre los cuales está el pago de 7 mil dólares para la señora Marín, y 6 mil 500 para el médico”, afirmó Henao ante los oficiales de la DAJ.

El hombre, de oficio mesero, dijo que suma a los gastos antes mencionados, el pago de casi 3 mil dólares en pasajes aéreos por los dos viajes que hizo a Nicaragua, y los gastos de hospedaje, de un mes, en Managua, a razón de 35 dólares por día en alojamiento y 20 en alimentación.

Intentaron tres veces

El extranjero, cuya esposa se quedó en Estados Unidos con un cuarto acondicionado con todas las comodidades posibles para la bebé, reveló que el embarazo por fecundación in vitro fue intentado tres veces.

La última vez ocurrió el 1 de septiembre de 2009 con resultados negativos, según lo informado por el galeno el 14 del mismo mes, pero dos semanas después, de manera sorpresiva, fue avisado de que la mujer que supuestamente le había alquilado su vientre, estaba embarazada.

A partir de ese momento fue informado mes a mes del embarazo, y aseguró haber entregado 3,200 dólares al doctor Halleslevens, que era parte del pago acordado con Nora Marín.

Henao, quien tenía planeado viajar a Nicaragua el 10 de mayo, adelantó su viaje para el 30 de abril, luego de que el doctor Halleslevens lo llamó informándole que el parto se había adelantado.

Al llegar Nicaragua, el hombre que invirtió los ahorros de varios años de él y de su esposa, Melissa Rivas, en la fallida ilusión de tener un hijo, dijo que pagó 6 mil dólares al médico Halleslevens por sus servicios profesionales, y luego se llevó a la niña a un hotel capitalino, donde contrató servicio por las 24 horas.

La niña se encuentra actualmente en poder del Ministerio de la Familia, MiFamilia.

EL NUEVO DIARIO trató de obtener la versión del doctor Vernon Halleslevens, pero en su despecho informaron vía telefónica que estaba atendiendo a un paciente y que devolvería llamada, pero hasta el cierre de la presente edición no había respondido.