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Nora María Marín Sevilla y el médico Vernon Halleslevens Castillo, señalados por el colombiano Johnny Alexander Henao de haberlo estafado haciéndole creer que la mujer le había tenido una bebé por fecundación in vitro, se recriminaron cuando brindaron sus respetivas declaraciones en la Dirección de Auxilio Judicial Nacional, DAJ.

El 13 de mayo, la mujer que alquiló su vientre dijo a la Policía que fue el doctor Halleslevens quien le hizo la propuesta, y que ella aceptó de inmediato por estar en una situación económica precaria.

Según Marín, ella le preguntó al doctor qué tan cierto era eso de los vientres de alquiler, y el galeno le respondió que esa era su especialidad y que él conocía a una pareja de la cual la mujer no podía tener hijos, y le preguntó si ella estaba dispuesta a alquilar su vientre.

“Cuando yo le respondí que sí al doctor, es porque estoy pasando una mala situación económica, entonces él me dijo que debía prepararme sicológicamente, porque el niño que iba a crecer dentro de mi vientre no era mío”.

Halleslevens la contradice

El ginecólogo, al rendir su declaración ante las autoridades policiales, dijo que Nora Marín se presentó hace un año a su consultorio a decirle que había visto en un programa de televisión el tema de los vientres de alquiler.

“Ella me expresó que estaba en una situación económica muy difícil, y que si había una oportunidad de participar en ese tratamiento se la diera. Es así que luego de conocer el deseo del señor Johnny Alexander Henao de ser padre, contacté a Nora Marín, y ella aceptó los términos del trato de ser madre ‘surrogacy’, es decir, alquilar su vientre”, manifestó Vernon Halleslevens, ante las autoridades policiales.

Halleslevens dijo que el trato entre Marín y el extranjero se hizo de manera verbal, y que la mujer que se comprometió a alquilar su vientre recibiría un pago de 5 mil dólares una vez que naciera la criatura y él 2 mil dólares por sus honorarios.

Al declarar ante la Policía, el galeno se cuidó de no decir que también él fue engañado por Marín, como supuestamente le dijo a Henao cuando se descubrió con la prueba del ADN, que la niña que la mujer --habitante de un barrio del Distrito V de la capital-- no es fruto del embarazo in vitro, sino de una relación con otro varón.

Noel Alonzo Cano, abogado del colombiano Henao, dijo que su representado está dispuesto a llevar el caso hasta los tribunales de justicia, y que para ello permanecerá en el país el tiempo que sea necesario.

“Del análisis que hemos hecho tenemos como primera conclusión que el médico Vernon Halleslevens al menos fue cooperador necesario en la autoría de este delito de estafa”, expresó Alonzo.

“Mi hija es víctima”

Ana Francisca Sevilla, madre de Nora Marín Sevilla, dijo que su hija es “victima del doctorcito”, refiriéndose al médico Halleslevens, “porque ella cayó en su jueguito” (el vientre de alquiler).

“Mi hija está muy afectada por lo sucedido. Ella está destruida de manera sicológica, y si se muere, yo sé a quién voy a responsabilizar”, sentenció Ana Francisca Sevilla, en alusión al galeno.

Ante la pregunta de si su hija recibió el dinero que tanto el médico como el colombiano aseguran que le pagaron por alquilar su vientre, doña Ana Francisca Sevilla respondió:” Eso sólo ella --Nora Marín-- se lo puede responder”.

Ayer, por segundo día consecutivo, EL NUEVO DIARIO trato de obtener la versión del doctor Halleslevens, pero éste, a través de su asistente, dijo estar anuente a ser entrevistado, pero que tenía varias cirugías pendientes.

Al igual que el día anterior, la llamada telefónica confirmando el momento de la entrevista nunca llegó.

Fiscalía a la expectativa

La fiscal Odette Leytón, Directora de la Unidad de Género del Ministerio Público, dijo que aunque los vientres de alquiler no están penalizados en la legislación nicaragüense, lo denunciado por el colombiano Alexander Henao “es una campanada de alerta, ya que también se necesita regular no sólo ese tema, sino también el sacar al bebé del país”.

Para la directora de Género de la Fiscalía, la denuncia del extranjero también debe ser una campanada de alerta para el Ministerio de Salud, que debe regular a quienes brindan sus servicios médicos como especialistas en temas como los embarazos in vitro.