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La vulnerabilidad de Managua aumentará cada año, afirmó el consultor ambiental David Ríos Obando, debido al crecimiento desordenado y a la falta de mantenimiento de la infraestructura pluvial, entre otros factores.

Agregó que la capital enfrenta tres graves problemas que están provocando inundaciones: el desorden en el que se está desarrollando, un sistema de drenaje obsoleto y la falta de cultura ambiental, por lo cual se vierten cantidades de basura en los cauces, calles y drenajes.

Cada año Managua destina casi 40 millones de córdobas en recoger basura de los cauces y drenajes, lo que constituye un gasto innecesario, ya que gran parte de este presupuesto podría ahorrarse si la gente no tirara tanta basura en lugares indebidos.

Ríos señaló que mientras no hagamos partícipe a la población de los problemas ambientales de Managua, no estamos haciendo nada.

“Olvidate de asuntos políticos o ideológicos; la población tiene que participar y también las instituciones, con programas educativos masivos, en los que sea la gente la que tome parte en su propia limpieza, en vez de ensuciar”, destacó el experto.

Sistema de drenaje colapsado

Pero a esto se suma la situación de los sistemas de drenajes que tienen más de cincuenta años, y cuyo mantenimiento no es el más adecuado. Si a esto se le suma que la población los ocupa de basurero, se puede decir que el sistema de drenaje de Managua está colapsado, añadió Ríos.

“Desconozco cuándo se ha hecho una inversión de limpieza en los drenajes de Managua. Estamos hablando de que este sistema tiene más de 50 años, es decir, si das una revisada por Managua, la mayor parte de los manjoles y en las cunetas, donde se supone que se tiene que absorber el agua, están taponadas”, dijo.

Advirtió que las inundaciones en Managua han venido en aumento por el crecimiento desordenado de la capital, que se ha expresado en la destrucción de la Cuenca Sur del Lago de Managua, en la que se encuentran diversos municipios como Ticuantepe, Catarina, Ciudad Sandino, Tipitapa y Managua, entre otros.

Urbanizadoras y asentamientos afectan

En la parte alta de la subcuenca dos de Managua, diferentes urbanizadoras y el establecimiento de asentamientos humanos han impulsado un acelerado proceso de crecimiento urbanístico que está provocando serios problemas ambientales, explicó.

“Se ha construido toda la cuenca sur, y allí en vez de poder infiltrar las aguas, corren de manera libre. De las 1,200 toneladas de basura que se producen, sólo se recoge el 60%, entonces el resto se acumula en los lugares que sirven de tapón o de muros de contención y los rebalsa”, sostuvo.

Esto explica la fuerza que traen las aguas desde las zonas más altas, que se ubican a unos 920 metros y que llegan a la capital sin encontrar ninguna resistencia, ya que la capacidad de absorción de las corrientes, se ha eliminado con las construcciones.

El consultor ambiental afirmó que de continuar esta tendencia, el problema de la capital irá creciendo de manera incontrolable, hasta que la naturaleza se encargue de resolverlo, ya que no es la cantidad de agua que cae lo que afecta, sino la cantidad de obras que el hombre realiza.

Indicó que los niveles de agua que caen en Managua son los mismos de hace cien años, con algunas variaciones en determinados períodos, por lo que no se le puede echar la culpa a la lluvia, explicó Ríos.