Edith Pineda
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En 2010 únicamente el 1.55% del total del presupuesto asignado a educación fue destinado para atender la demanda preescolar. Un error, si se toma en cuenta las conclusiones de especialistas que señalan la educación inicial como clave para reducir los índices de abandono escolar; uno de los males que no ha podido superar nuestro país y que le dificultan reflejar avances sustantivos en materia de educación.

Un reciente estudio del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, advierte que si el Estado de Nicaragua desea cumplir con la universalización de la educación primaria, en correspondencia con lo suscrito en los Objetivos del Milenio, debería comenzar por atender la educación en la primera infancia, fragmentada de 0 a 3 años y de 3 a 5 años, esta última asumida por el Ministerio de Educación, mientras que la otra por MiFamilia.

No obstante, “la educación inicial en Nicaragua ha estado invisibilizada y marginada, en especial para los tomadores de decisiones y la sociedad en su conjunto, que ven este nivel educativo como poco relevante… además, existe una visión errónea de que la educación inicial sólo prepara para la primaria”, señala el IEEP.

Pese a que el estudio concluye que en los últimos años la matrícula preescolar presenta un aumento considerable, también refleja un importante 45% de la población infantil en edad para asistir al preescolar, 3 a 5 años, que está fuera del sistema.

Lo malo para la administración pública es que ese aumento en la matrícula no la está cubriendo. El estudio del Ieepp, resalta que la mayoría está siendo atendida por los preescolares comunitarios que surgen del esfuerzo de educadores, muchos de ellos empíricos y mal remunerados; así como de padres de familia y organismos que apoyan la educación.

Aun así, es meritorio del Mined, un reporte del incremento en la retención de la matrícula en este ciclo educativo, el cual lo atribuye en parte a una mayor conciencia de los educadores y de los padres sobre la importancia que tiene. También señalan la merienda escolar como un elemento que ha contribuido a la permanencia en las aulas.

Jorge Mendoza, del Foro de Educación y Desarrollo Humano, comparte lo planteado por el Ieepp, valorando como clave para trabajar por salir del rezago educativo, la inversión en educación inicial. Según Mendoza, los niños que se incorporan en tiempo y forma a este ciclo tienen mucho más posibilidades de concluir la educación primaria que aquellos que se saltan este paso. Incluso, menciona que esos menores tienen también más probabilidades de mantenerse en la escuela y hasta terminar su formación universitaria.

Una de las grandes desventajas que presenta el estudio del organismo para la educación inicial es la mala infraestructura de los centros de enseñanza. Menciona, además, que carecen de acceso a servicios básicos, materiales didácticos, mobiliario y seguridad. “Esto se vuelve más urgente en el caso de los preescolares comunitarios, ya que dependen en gran medida de la comunidad y en menor medida del Mined”, reporta.

Y entre esas tantas deficiencias con que se forman los niños en este país en el sector público, el Ieepp apunta una sobrepoblación por aula. Mientras lo ideal es que para este nivel escolar un maestro se dedique a formar a entre 15 y 20 niños, “según los entrevistados, el Mined en la mayoría de los casos no abre grupos que cuenten con menos de 30 alumnos”.

Deserción escolar es retraso

“Los altos niveles de deserción y de repetición de grado, están profundamente vinculados al patrón de elevada inequidad que caracteriza a nuestra sociedad. Los niños de familias pobres tienen una importante posibilidad de ingresar al sistema educativo, pero su probabilidad de completar el mismo está totalmente condicionada por la posición de la familia en términos de la distribución del ingreso, sostuvo el analista económico, Adolfo Acevedo.