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Nicaragua dará por cerrado uno de los capítulos más dolorosos de la post-guerra con la culminación del proceso de limpieza de minas antipersonas de su territorio, que dejaron decenas de víctimas mortales y mutilados en los últimos 21 años, informaron portavoces militares.

Con la remoción y destrucción de 179.000 minas antipersonas sembradas en 74 de los 153 municipios del país, se "cierra un vestigio de la guerra" que causó dolor a 1.278 personas afectadas, entre heridos y muertos, la mayoría civiles habitantes de antiguos escenarios del conflicto, afirmó el portavoz militar, coronel Juan Morales.

Nicaragua, como firmante de convenios internacionales para la eliminación de minas, también destruyó otras 133.435 que estaban en sus inventarios, según datos oficiales.

El presidente Daniel Ortega, en un acto oficial ante invitados nacionales y extranjeros, anunciará esta noche la culminación de este proceso de desminado. El programa "Desminado Humanitario", valorado en 82,19 millones de dólares, se implementó de forma ininterrumpida desde 1994 hasta el 1 de mayo de este año, con ayuda técnica y financiera local y de países y organismos internacionales.

Minas rodeaban a campesinos
La eliminación de remanentes peligrosos se vinculó al proceso de pacificación y restablecimiento económico del país tras el fin de la guerra, según informes del Ejército. Aunque la guerra entre “contras” y sandinistas terminó oficialmente el 27 de junio de 1990, los campesinos estaban prisioneros en sus propias comunidades por las minas sembradas en sus alrededores. El Ejército estima que el desminado favorecerá a cerca de dos millones de personas en esas zonas.

Estos explosivos, en su mayoría fueron instalados en sectores de las fronteras de Nicaragua con Honduras y Costa Rica y al interior del país, para la protección de torres eléctricas, puentes y pistas de aterrizaje. "Pero ellos (los Contras) hicieron minados de áreas de territorio en la frontera, de caminos, de rutas por donde transitaban lo que incrementó la cantidad de minas", indicó Morales.

Durante el paso del huracán Mitch por Nicaragua, en 1998, "muchas minas fueron removidas" lo que incrementó las áreas minadas y se alteraron los planes de limpieza, según Morales. Por eso el desminado "se cierra desde el punto de vista del programa, pero no se puede decir que ya no hay minas en Nicaragua (...) porque hubo instalación de minas que hizo la contraparte (Contras) y no hay mapas", subrayó.

No obstante, la limpieza de miles de hectáreas ahora utilizadas para el cultivo de café, granos básicos o para ganadería "es de vital trascendencia" para el país porque sus habitantes "ya no van a tener el peligro de que les explote una mina" durante sus labores, destacó Morales.