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Mi estimable doctora Ramos:

De entrada mi saludo fraterno con gratos recuerdos de nuestras labores judiciales por muchos años, y en calificados seminarios jurídicos a Nobel nacional e internacional. Bien recuerdo Doctora cuando los dos representamos a Nicaragua en un reconocido seminario latinoamericano realizado en Costa Rica, donde expusimos como ponencia lo que en materia penal teníamos sobre los delitos de lavado de dinero y lo propio del uso, negocio y control de los estupefacientes.

En estos momentos que ocupa la presidencia de la Corte Suprema de Justicia, por designios legales, estimo oportuno con el debido respeto expresarle públicamente las siguientes consideraciones jurídicas que garantizo merecerán sus valiosas reflexiones.

Tener muy en cuenta los supremos efectos de la legalidad y el inteligente manejo de las sabias reglas de la hermenéutica.

Rechazar por su profesionalismo y respeto a la Constitución de la República, presiones de tipo político de personas interesadas en burlar la citada Constitución sin reparo alguno.

Le aconsejo analizar con mucha entrega de estudio legal los muy criticados y censurados fallos y resoluciones de compañeros magistrados suyos, en que está de por medio el ultraje y el manoseo sin rubor alguno a nuestra Carta Magna. Dra. Ramos cuide su prestigio judicial y pida a Dios que la ilumine en sus futuras resoluciones, y recuerde los honrosos caminos que transitaron sus admirables ancestros el doctor Juan de Dios Vanegas, su tío Alí y sus queridos padres don Adán y su esposa.

Desde Masaya y vecino del doctor San Jerónimo, mis bendiciones…

Doctor Alfonso Dávila Barboza