•   LAS MINAS, RAAN  |
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Una vez más Bilwi y Las Minas, ciudades del caribe norte del país, se encuentran incomunicadas por la vía terrestre, por un tranque de gruesos palos y piedras que colocó en los extremos del puente Susún, en el municipio de Rosita, un grupo de unos 60 colonos, que con filosos machetes y garrotes en mano no permiten el paso de ningún automotor, desde el sábado.

En ambos lado del puente se encuentran buses que salieron de Managua, de Rosita y Siuna con destino a Bilwi y Waspam, y viceversa, así como camiones cargados con diversos productos alimenticios, incluyendo perecederos, madera, cemento y hierro. “No hay pasada, esto es una huelga y hasta que nos resuelvan (la demanda) vamos a dejar pasar”, responden quienes impiden el transito vehicular en ese lugar a unos desesperados transportistas y pasajeros, que hastiados por el atraso que les causan reclaman su derecho a circular libremente por la red vial.

En el sitio intentó pasar de Rosita hacia el poblado de sahsa una brigada médica de la nación cubana, sin embargo, no pudieron hacerlo a pesar de la reiterada solicitud que les hicieran a los dirigentes del tranque, que no tuvieron compasión de  ningún tipo

Incluso, EL NUEVO DIARIO, pudo observar en cada extremo a dos ambulancias de Rosita y Prinzapolka, una que se dirigía a Bilwi y otra a Rosita, a las que se les negó el paso, pese a que los demandantes firmaron ante la policía un compromiso de no obstaculizar el paso al ejército, la policía, ambulancias y personal médico.

Demandan demarcación y titulación de propiedades
El grupo de colonos que tiene instalado el tranque en el mencionado puente, y que se localiza a 8 kilómetros sobre la carretera Rosita a Bilwi, demandan la demarcación y titulación de sus propiedades, similar al avanzado proceso de reconocimiento jurídico del Estado sobre los territorios comunales de los pueblos indígenas.

Estos bajaron de la zona de kukalaya arriba, y según Bonifacio Padilla, uno de los dirigentes de los demandantes, representan a 45 comarcas, habitadas por unas dos mil familias, que solicitan seguridad jurídica de las propiedades.

En las tierras donde se han asentado los demandantes por compra y venta, y por el simple hecho que no estaban ocupadas, existe un conflicto por la tenencia de la propiedad, las cuales, reclaman las comunidades indígenas como kakamuklaya (agua de iguana) y colectivos de ex – combatientes de yatama.

Sobre la tenencia de las tierras entre las comunidades indígenas y comarcas mestizas,  existe una abismal diferencia, que tiene que ver con historia, cultura, derecho y reivindicación. En principio las comunidades indígenas son los habitantes originarios de esa zona del caribe, viven en comunidades y por ellos sus territorios son comunales, que no se pueden vender, gravar ni enajenar. Sus propiedades las heredan de forma colectiva de generación en generación, constituyendo las tierras como lo más valioso y representativo de sus vidas.

En el caso de las propiedades mestizas, estas pertenecen a particulares, cuyos dueños las pueden vender, donar, hipotecar y heredar. Las que adquieren los mestizos no originarios del caribe por compra y venta y por distintas formas, representan un bien cuantitativo y un status social dependiendo del valor de las mismas.