•  |
  •  |
  • END

“Se llevaron a tu papa”, le dijo un chavalo a otro entre quienes corrían por el parque de Boaco. “Sí, a Pánfilo se lo llevaron”, le dijo otro. Inmediatamente gritó, “aquellos dos más” y se corrieron. En eso una señora subía con dificultad las gradas del costado norte de la iglesia en llantos desesperados. Eran ya las cinco y 55 de la tarde y a esa hora miles de boaqueños que respaldaban al alcalde Hugo Barquero se enfrentaban a los antimotines. Estos recorrían las calles disparando balas de salva y bombas lacrimógenas. Los zanates que dormían en los árboles del parque circundaban el cielo gris asustados. Boaco estalló.

Algunos oficiales dispararon incluso a las puertas de la iglesia donde las campanas comenzaron a sonar. Pero ellas no detuvieron la violencia, el templo estaba repleto de gente y albergaba a dos heridos a quienes luego una ambulancia auxilió.

Además, los antimotines se enfrentaban por tres direcciones del palacio municipal pues al Este estaba ocupado por orteguistas. La brigada especial perseguía por las calles, donde apuntaba y disparaba a los pobladores. Los oficiales de azul o policías de línea arrestaban por doquier y exigieron a los asistentes retirarse del parque.

“No me lleve, no me lleve, si yo no andaba ahí, andaba en la feria”, dijo un humilde señor como de 50 años que llorando suplicaba a los oficiales. “Si yo lo que iba era buscando cómo irme para la casa”, dijo un joven como de 14 años que era arrastrado por un policía.

Liberales querían romper cordón policial
El enfrentamiento entre manifestantes liberales y sandinistas se desató al terminar una multitudinaria marcha en respaldo a Barquero. La concentración ubicada a dos cuadras del palacio municipal caldeó los ánimos y las personas de forma espontánea pedían entrar hasta la Alcaldía y romper el fuerte cordón policial.

Al inicio, un manifestante llamó a que las mujeres y los niños fuesen replegados, mientras, con garrotes en manos, los liberales comenzaron a lanzar una lluvia de piedras. La Policía respondió lanzando bombas lacrimógenas y disparando, y persiguiendo a la multitud que corrió en todas direcciones, muchas de ellas entraron a la iglesia. Otros agarraron piedras y atacaron por tres flancos que protegían los antimotines.

Miles marchan por Barquero
Al fondo, los orteguistas celebraban, ahora era un grupo más numeroso, pues había estado replegado mientras la marcha de los liberales se desplazó por todo Boaco. En la entrada a la ciudad miles de boaqueños se concentraron a partir de las tres de la tarde, ahí esperaron al diputado Eduardo Montealegre, quien llegó pasado las cuatro. Entre abrazo y besos, el legislador inició la marcha que cada vez se hizo más grande, la gente salía de sus casas y saludaba extasiada, otros gritaban de alegría al verse juntos en una causa, allí estaban liberales del Partido Liberal Constitucionalista y del Movimiento Vamos con Eduardo, VCE.

Otros saludaron desde los balcones, muy característico de una ciudad cuya mayoría de viviendas son de dos plantas. Sus adversarios sonreían tímidos o solo salían por pocos momentos. Al pasar por el mercado las vivanderas levantaban la mano en apoyo a la causa que defendían los marchantes. La permanencia en la comuna de Boaco del acalde que eligieron en el 2008 por el voto popular. Más allá de la consignas de las dos corrientes liberales entre arnoldistas y montealegristas prevaleció el sentimiento de lucha por Barquero.

“Hugo… Hugo”
Una de las consignas más aceptadas respondía a la pregunta ¿Quién es el alcalde verdadero? “Hugo Barquero, Hugo… Hugo”. Al llegar a la concentración, muchos bailaban y otros más exaltados, como el diputado del Parlamento Centroamericano, Eliseo Núñez Morales, llamaban a la gente a romper el cordón de antimotines. Ahí comenzaron a lanzar agua y botellas.

Silencio por Barquero
El bullicio y la tensión se convirtieron en un silencio casi religioso. Quien hablaba era reprendido por quien tenía a su lado pues Barquero comenzaría a hablar a través del altavoz del celular del diputado Montealegre. El edil que se encontraba atrincherado en su oficina a unas dos cuadras del sitio, se escuchaba cansado e inició con un llamado a la unidad y agradeció a quienes les acompañaban en su cuarto día de resistencia.

“No vamos a dar nuestro brazo a torcer. Agradecemos a todos, nos tienen miedo porque no nos rendimos, pero es unidos que podemos vencer. Estar libres y concientes que defendemos a nuestro país. Boaco es el valuarte de lucha por la democracia, lo podemos y lo debemos hacer, por nuestras familias, por nuestros hijos”, dijo Barquero.

“Policía está parcializada”
Barquero por la mañana había reiterado su denuncia al señalar a la Policía Nacional de estar completamente parcializada a favor de los sandinistas. Además, señaló que ellos no necesitan seguridad pues están peleando por algo, que según él, es justo. Y reclamó porque ahora no permitían la entrada de los diputados.

Los sucesos en Boaco causaron la sustitución de la comisionada mayor Miriam Zamora por el comisionado Mayor Luis Barrantes. Según la comisionada Vilma González, segunda jefa de relaciones públicas de la Policía Nacional, Barrantes estará como jefe interino de Boaco, hasta que Zamora se recupere de “su mal estado de salud”. Pero a Zamora no se le vio enferma, aunque González descartó que el cambio haya sido a causa de inoperancia. Zamora no estará laborando en ningún cargo.

El edil de Boaco señaló que todo el proceso era ilegal y que seguirían con los recursos en los tribunales de apelaciones pues a pasado el mediodía se evidenciaba la guerra de tribunales entre sandinistas y liberales a favor y en contra de Barquero.

Alemán y Báez, un choque de diplomacia
Al mediodía llegó el ex presidente Arnoldo Alemán con una comisión del Comité Ejecutivo Nacional, CEN, del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, y diputados. Desde la mañana la policía había declarado área restringida cuatro cuadras ubicadas al oeste del palacio municipal. Ahí las órdenes según el comisionado general Juan Báez era que no permitirían el acceso a nadie, incluso a los diputados. Alemán insistió ante Báez en que intentaría resolver el problema y que le permitiera entrar con los diputados.

Ante la negativa del jede policial dijo que permitiera la salida de Barquero, pero que garantizara que podría entrar. Báez con una sonrisa no muy espontánea dijo “él puede salir cuando quiera”, Alemán insistió si luego permitiría que el edil regresara a su oficina y este respondió con la misma sonrisa “puede salir cuando quiera” y no respondía ningún combinación de palabras diferentes.

Cuando Alemán se comunicó con Barquero, Báez se acercó y dijo que si lo permitiría, pero los liberales que le acompañaban comenzaron a desconfiar y presionaron al ex mandatario para que no pidiera la salida del edil. Su regreso al palacio municipal era muy dudoso.

Tras el incidente, se restringió la entrada a los medios de comunicación y no fue sino hasta que insistimos en reiteradas ocasiones a Báez que accedió.

El “elegido” estaba abatido
Mientras el alcalde designado por el CSE, Juan Antonio Obando se encontraba con un rostro abatido, quizá del cansancio, era su primera noche atrincherado en la recepción de la alcaldía. La ventana fue abierta únicamente cuando se transmitía un partido de fútbol.

Alemán gritaba a lo lejos que Obando sería expulsado del partido, pero los mayores aplausos no fueron para el ex presidente sino cuando se refería a Barquero. Por la tarde le tocó a Montealegre, quien aseveró que Barquero sólo se irá cuando termine su periodo de cuatro años. Luego se refirió al secretario del concejo, Francisco Mena y la gente comenzó a gritar “Judas, Judas”.

Montealegre no se molestó por el impedimento a los diputados tras la restricción policial en el sitio. El legislador felicitó a los boaqueños por sostener el apoyo tras 82 horas de resistencia de Barquero. Luego pidió a la multitud permanecer en el sitio para respaldar al edil.

Los enfrentamientos comenzaron casi 20 minutos después de los discursos.

*Con la colaboración de Carlos Larios

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus