•  |
  •  |
  • END

Ante la falta de empleo en Nicaragua hace 17 años emigró a Atlanta, EU, donde la suerte la favoreció porque encontró trabajo limpiando casas, llegó a editar una revista, encontró a su “media naranja” y se codeó con estrellas del cine estadounidense como la actriz Jane Fonda.

Nos referimos a Girlani Martínez, quien estudió en la Escuela de Periodismo de la UNAN-Managua entre 1974 a 1977 y en 1978 hizo un semestre en Administración de Empresas en el mismo recinto universitario “Rubén Darío”, conocimientos que ahora los utiliza para ganarse la vida con una pequeña empresa de limpieza de viviendas en Atlanta.

Después de pasar los sinsabores y el choque cultural que todo inmigrante experimenta al estar en un país extraño, “hoy me siento satisfecha y dichosa de vivir en EU por dos razones: por tener un esposo interesante y muy especial que comparte todo conmigo, y también porque demostré mis destreza, creatividad y responsabilidad para dirigir una revista bilingüe por cinco años”, dijo al narrar para END lo que ha sido su vida en esa Nación.

En enero de 2002 fundó la revista “Nuevo Impacto”, con el apoyo de su esposo Barry y su concepto fue divulgar la influencia y contribución de los latinos al desarrollo socio-económico del estado de Georgia.

Entró a competir en una ciudad donde circulan cinco periódicos tabloides latinos, cuyos enfoques eran principalmente sobre los trabajadores inmigrantes indocumentados y dos revistas de farándula, música, belleza, etc., “pero yo quise publicar algo diferente, destacar a los latinos que habían alcanzado el éxito en Georgia”, dijo.

Girlani entrevistó a presidentes, jefes ejecutivos y directores latinos de grandes corporaciones americanas, como Bellsouth, Delta Air Lines, UPS, Aeropuerto Internacional de Atlanta, CNN, etc.

“Entrevisté a los dueños de negocios latinos, empresarios que tienen las franquicias de las marcas de carros Ford y General Motors, cuyas ventas anuales eran de 400 millones de dólares en el 2003”.

La Cámara de Comercio Hispana de Georgia le otorgó un premio de reconocimiento especial en junio de 2003, por el enfoque de la revista.

“Me encantó esa etapa periodística de mi vida, diferente a la de Nicaragua, en la que aprendí mucho y me hizo sentir muy latinoamericana”, dijo Girlani, quien se inició en el periodismo en Nicaragua en 1979 en el extinto diario Barricada.

Los tiempos del idealismo pasaron

Trabajó seis meses en la Agencia Nueva Nicaragua (ANN) y otro tiempo igual en la Voz de Nicaragua en 1982. De 1983 a 1990 laboró en el también desaparecido Sistema Sandinista de Televisión (SSTV), donde fue reportera de la sección política y económica, además que llegó a ser jefe de la sección de noticias internacionales del Canal 8.

“En mis 28 años de carrera periodística he practicado dos etapas de trabajos diferentes y valiosas.

En Nicaragua fue un aprendizaje social y político, fue el tiempo idealista, romántico, de vivir una revolución para mejorar una sociedad y en su comienzo fue bonito, estaba cumpliéndose el objetivo”.

Como ha demostrado la historia, el hombre siempre es débil y las tentaciones del poder y la riqueza son más fuertes, “y eso sucedió con algunos dirigentes de la revolución”. Mi filosofía siempre fue: “la persona tiene que demostrarlo con hechos y no con palabras”.

Dijo que el periodismo que ha ejercido en Atlanta ha sido totalmente diferente: no ha sido politiquería, sino historias de sacrificios, dedicación, metas, de lograr los sueños que uno quiere.

Eso encontré en Atlanta, latinos sobresalientes con esperanzas y oportunidades para alcanzar el éxito y como quisiera que en mi país se viviera esto.

Cuando comienza a conocer la corrupción

En Nicaragua, de 1991 a 1992 trabajó por contrato de un año en el Instituto de Recursos Naturales, Irena, en Divulgación y Prensa y “fue ahí donde conocí la corrupción con los grandes cheques fantasmas que se pagaban a altos funcionarios y a gente que no trabajaba en la institución”.

Luego se quedó desempleada por seis meses por lo que decidió emigrar a Atlanta, Georgia donde ya estaban de avanzada sus hermanos Sergio y Alvaro, los que le dieron la mano para poder levantarse en un país extraño.

Sin saber el inglés comencé a trabajar en una pequeña compañía de limpieza de casas. En este sitio conocí a una chilena que se marchaba de Atlanta y me dejó una casa donde ella iba dos veces por semana. Así comencé con este pequeño negocio.

En 1994 conoció a unos uruguayos que se regresaban a su país y estaban vendiendo su negocio de limpieza de casas (eran 20 casas), a 0 dólares cada casa.

Le dije a mi hermano Sergio y comenzamos como socios en este negocio, creo que trabajamos dos años juntos y luego nos separamos.

Sergio es más disciplinado y logró y sigue teniendo más Éxito en este negocio; yo reduje totalmente el numero de casas”, dice.

Su “media naranja”

En 1996 conoció a su esposo Barry Stepe, quien sabe poco español y yo poquísimo inglés. Fue el destino que nos unió ya que cuando encontré a Barry me sorprendió tanto el que conociera todo acerca Nicaragua.

Tenía libros sobre la historia de la revolución, la música de Carlos Mejía Godoy, la poesía de Ernesto Cardenal, etc. Lo que no conocía era a una nicaragüense y yo fui la primera. Así comenzó todo, relató Girlani.

Con el norteamericano se casó en 1997, es un intelectual, poeta y músico. Actualmente trabaja en Marketing y conceptos de anuncios para el área turística.

“Tengo 13 años de casada con Barry y me siento super bien. Nos amamos y tenemos muchas afinidades. Nos gusta la Dolce Vita, o Pura Vida como dicen los ticos”.

Girlani que se bachilleró en el Instituto Modesto Armijo en 1972 y en Atlanta trabajó como reportera freelance en el periódico semanal Mundo Hispánico.

Manifestó a END que en Georgia, hay un pueblito llamado Carrollton, donde viven unas 50 familias nicaragüenses originarias de León.

La revista

La revista la dejó de publicar en el 2006 porque ya le fue difícil seguir sosteniendo económicamente ese proyecto, a pesar que tuvo anuncios de empresas poderosas como la Bellsouth, Cingular Wireless, Kroger Supermarket, Georgia Pacific, Delta Air Lines, y otros.

“El periodismo para mí ha sido un largo aprendizaje que me ha dado experiencias, conocimientos, y emociones”, aunque recuerda con mucha pasión cuando era reportera del SSTV y le tocó ser corresponsal de guerra.

Cómo ve al país

Cuando le preguntamos su opinión sobre el actual Gobierno de Nicaragua, Girlani dijo: “Amo y extraño a mi país, como quisiera tener una varita mágica para que cambiara”. Siento una gran frustración por lo sucio, corrupto, y mediocre que es el gobierno actual y los grupos políticos”.

“Pienso que Nicaragua tiene un pueblo sin esperanzas, sin metas, por toda la politiquería que se vive. Simón Bolívar dijo: “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”, citó la periodista de 55 años de edad. “Creo en los cambios, el mundo es de cambios, y espero que eso suceda en Nicaragua, pero ojalá que no sea a largo plazo”, expresó.

Hace carrera con la fotografía

Actualmente Girlani no está trabajando para ningún medio de prensa, pero eso no significa que esté desvinculada de mi carrera. “Me encanta la fotografía y ahora estoy dedicándome a conocer más la técnica de las cámaras fotográficas y aprendiendo a utilizar el software Photoshop, porque quiero ser una fotógrafa profesional y plasmar en cada fotografía la luz, el color, el arte y la imaginación, esa es mi meta”, dijo.

A pesar de que no encontró en Estados Unidos una “bandeja de plata” para sobrevivir, ha tenido la oportunidad de viajar a varios países de América Latina, el Caribe y Europa, algo que jamás lo hubiera hecho si viviera en Managua, porque “mientras tenga salud y Dios me da vida, quiero continuar viajando y tomar esas fotos que tanto quiero hacer”.

Cada año visita Nicaragua porque tiene a sus padres en Nicaragua, así como tres hermanos y varias sobrinas que residen en Managua; aunque en Atlanta no está sola porque tiene a tres hermanos más, una cuñada y siete sobrinos. ¡Aah, y el amor de su vida!

Los sinsabores
Girlani se fue de Nicaragua cuando tenía 38 años de edad. Fue algo difícil porque dejó atrás una carrera profesional y una familia; además que para ella también fue un golpe llegar a Atlanta sin saber hablar inglés, algo que ya ha superado.

“Mi idea era trabajar y luego regresar a Nicaragua, pero así pasó un año, dos, y tres, hasta que me encontré con mi esposo. Ingresé a Estados Unidos con visa, pero luego me quedé indocumentada y al no saber el inglés el único trabajo que podes conseguir es en servicios y así comencé con el trabajo de limpieza de casas”.

“También ingresé a una escuela pública para estudiar el inglés por las noches. Las clases eran más gramática que hablarlo, esto se practicaba en la calle, en las tiendas, en el trabajo”.

“No creas que hablo muy bien el inglés, me defiendo en lo necesario, lo aprendí más leyéndolo. Cuando tuve la revista, toda la información en inglés tuve que traducirla al español”, expresó.

CNN le cerró las puertas

A los tres años de estar en Atlanta se atrevió a solicitar una cita con el director de la radio de CNN en español buscando trabajo. “Tuve la entrevista y todo fue negativo por no saber bien el inglés y porque todavía no tenía mi residencia permanente”.

Rompiendo estereotipos

“La chispita del periodismo y la de ser muy social me guió para relacionarme con un grupo de profesionales norteamericanos que hablaban el español y se reunían en un café todos los jueves”.

Al conocer a este grupo de norteamericanos, “se me quebró totalmente el estereotipo político que teníamos del gringo en Nicaragua, el de ´enemigo de la humanidad´.

Esta frase le cae a los gobiernos que son los que manipulan la mente y conducta de los pueblos. Estos norteamericanos eran intelectuales que mucho viajaban y estaban abiertos a conocer otras culturas.

El encuentro con este grupo me motivó a escribir un artículo para el periódico Mundo Hispánico, sobre su interés de hablar el español. Entrevisté a seis norteamericanos, entre ellos a mi actual esposo, a quien estaba conociendo.

Me encantaron sus expresiones sobre el español: “Para mí el español es como un beso mojado en mi oreja, porque lo siento sensual, apasionado y romántico”.

ebarberena@elnuevodiario.com.ni