•  |
  •  |
  • END

Más de un 20% de los 2,597 jóvenes que se bachilleraron en el Colegio Primero de Febrero en 17 promociones que abarcaron desde 1962 a 1978, así como una buena cantidad de egresados del ahora “Rigoberto López Pérez”, participaron en las celebraciones del 50 aniversario de ese centro de estudios.

Llegaron de Europa, de Estados Unidos, de México, de Sudamérica, de Centroamérica y una desde Australia (Rosa Alejandra Hamill) para participar en las celebraciones que abarcaron el viernes 25, sábado 26 y domingo 27 de junio, entre éstas, una misa que concelebraron en la Catedral Metropolitana dos sacerdotes egresados del Primero de Febrero.

Los abrazos, emociones y hasta lágrimas de felicidad, formaron parte de los encuentros de hombres y de mujeres que por varios años estudiaron en el Primero de Febrero, donde muchos comenzaron desde la primaria hasta el bachillerato, pero por circunstancias del destino una buena parte emigró.

Hubo muchachos que utilizaron el Primero de Febrero como un medio para ingresar a la Academia Militar de la extinta Guardia Nacional, pero otros abrazaron las luchas que antecedieron el derrocamiento de Anastasio Somoza Debayle.

Ex oficiales de la extinta Academia Militar de la GN, ex miembros del actual Ejército Nacional, de la Policía actual y hasta integrantes de la desaparecida Dirección General de la Seguridad de Estado (DGSE) de la década de los 80, participaron en los encuentros.

Recuerdo por los caídos

Las conversaciones que hubo en esos momentos fueron de alegría, aunque algunos recordaron a Roberto Vargas Batres, quien murió en las inmediaciones del Cuerpo de Bomberos de Managua, cubriendo la retirada de otros miembros del FSLN.

Julián Roque Cuadra, que también pasó por ese colegio, fue recordado. Un hermano de Roque Cuadra, comisionado en retiro de la Policía Nacional, quien fue segundo jefe de Tránsito y que también pasó por las aulas del Primero de Febrero, también estuvo en los actos de celebración.

Dentro de esos miles de egresados del Primero de Febrero, hay muchos que el destino les abrió oportunidades de superación en Estados Unidos, entre ellos Cayetano Quant, quien fue palillón de la banda de guerra del centro.

Del Primero de Febrero a Univisión

Cayetano, quien labora en la parte administrativa de la cadena hispana de televisión Univisión, además de reencontrarse con sus compañeros de clases aprovechó los pocos días de su estancia en Nicaragua para darle entrenamiento a las palillonas del “Rigoberto López Pérez”.

También formaron parte de ese reencuentro la comisionada en retiro de la Policía Nacional, Edelma Flores, quien hace diez años se retiró de la institución; Eliécer Trillos, actual vicepresidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic); Vilma Mercado, residente en Filadelfia, sobrina del ex vicepresidente Sergio Ramírez Mercado.

Irene del Carmen Dows, una ingeniera radicada en San Francisco, California, también se unió al encuentro, aunque hace unos seis o siete años participó en un reencuentro durante el cual varias egresadas que viven en el exterior se encontraron en la Ruta Maya.

Aldo Morales, egresado del mismo colegio y quien radica en Nicaragua, contó a END sus vivencias, y señaló que ahora tiene una empresa de vigilancia; mientras que Cecilia Porras, residente en California, explicó el trabajo que hizo en ese estado de la unión americana, con el fin de captar donantes para equipos deportivos, que el domingo 27 de junio fueron entregado al Instituto “Rigoberto López Pérez”.

Anécdotas de un pasado añorado

Róger Gutiérrez, quien fue capitán de la banda de guerra del Primero de Febrero a inicios de los años 70, recordó a END una anécdota: el profesor Héctor Gutiérrez “Figurita” le prestó su motocicleta Honda 250 al profesor de matemáticas Iván Gutiérrez.

“Figurita” se cayó en la moto, y al llegar a informarle la situación al propietario del vehículo, lo primero que éste le preguntó fue: ¿Qué le pasó a la moto?, a pesar de que el profesor de física llegó con los codos chollados debido al “esmerilamiento” que se produjo en su codos al caer al pavimento.

No se quedó atrás la comisionada en retiro, Edelma Flores, al recordar a una profesora de francés que había llegado al colegio después de graduarse en La Sorbona, en París, a quien los varones, al verla con sus blue jeans bien ajustados, le tarareaban el tema “Mujer de cabaret”, de Alfredo Gutiérrez. Una de las estrofas del tema dice: /Si de veras me quieres, debes tenerme fe/ y olvidar lo que tú eres, oye mujer... de cabaret/.

Cristóbal Ampié, egresado del mismo centro, recordó a END el caso de un joven hijo de un policía de Tránsito en tiempos de Somoza, quien lo presionó para que ingresara a la Academia Militar. El muchacho le cumplió a su padre, y ya en la academia, después de una práctica de tiro, se guardó un proyectil con el que después se suicidó en las propias instalaciones militares.

Los más de mil febreristas cerraron las celebraciones con una concentración que llevaron a cabo en las instalaciones del colegio, donde los egresados donaron al centro equipos deportivos y los instrumentos que utilizaron los de la banda de guerra de hace más de 40 años.

Historia del Primero de Febrero

El Primero de Febrero nace con el objetivo de educar a hijos de militares, sobre todo de los alistados de la Guardia Nacional (GN), ya que el centro era mantenido con dinero que les descontaban a los militares de baja graduación, según comentaron a END miembros del equipo que organizó la celebración del cincuenta aniversario.

Los hijos de militares tenían transporte y colegiatura gratis, y los hijos de civiles pagaban diez córdobas de colegiatura y 20 córdobas por el transporte. La alta oficialidad de la GN tenía a sus hijos en el exterior, o en colegios como el Centroamérica, el Pedagógico, el Calasanz o el Americano.

El primer director --hasta 1976-- fue el profesor y mayor GN retirado Elías Monge Hernández, quien antes fuera profesor en la Academia Militar de Nicaragua; el inspector general era el capitán GN Oscar López; también tuvo ese cargo el teniente GN Antonio Villalta (hasta 1975), quien murió en un accidente aéreo en 1977. Le sucedió en la Inspectoría el teniente Alí González y luego el capitán Harry Gómez, hasta 1979. El secretario general era el teniente Cayetano Gutiérrez, de origen hondureño.