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A punta de golpes fue finalmente sacado del Palacio Municipal el alcalde destituido de Boaco, Hugo Barquero, quien se sujetó a la silla edilicia hasta las últimas consecuencias, pero la fuerza y los golpes de cuatro policías antimotines pudieron más que las energías de un solo hombre de 52 años.

Visiblemente agotado y lleno de indignación, el mismo Barquero expresó entre expresiones de dolor, que la Policía antimotín lo “garroteó” con sus macanas “amansa locos” y lo “arrastró” hasta la salida de la Palacio Municipal.

Golpes en el brazo para controlar su resistencia, golpes en las piernas para arrastrarlo hasta la salida, pero fueron los golpes en la espalda y en la nuca los que doblegaron a Barquero y debilitaron su respiración.

A las 2:36 de la tarde, Hugo Barquero estaba afuera de la alcaldía, después de siete días y seis noches de permanecer atrincherado, desde que se le notificó su destitución, la que aún rechaza como ilegal, arbitraria y propia de regímenes totalitarios.

Barquero fue el último expulsado de la sede municipal. Antes fueron sacados, con los mismos métodos, tres concejales liberales y al menos ocho trabajadores que acompañaron hasta el final al alcalde elegido por los ciudadanos boaqueños, el 9 de noviembre de 2008, para un período de cuatro años.

Al salir, lo esperaba una calle sitiada por un centenar de antimotines, que veían el acto de violencia sin parpadear. Sin embargo, en cada esquina había un cordón de azules oscuros que retenían una explosión de gente. En un extremo, los rojos liberales que aclamaban y repetían: “Hugo” a vivas voces, y en la otra esquina, un grupo de orteguistas gritaba improperios contra el mismo Barquero.

Lo acorralan y le cortan la luz

Antes de la violencia contra Barquero y sus afines, éstos habían sido arrinconados en la oficina del alcalde, donde los encerraron y les cortaron la luz eléctrica, y, en consecuencia, el aire acondicionado.

“Más de 10 personas estamos encerradas, nos estamos ahogando de calor, es una tortura”, aseguró Barquero vía telefónica, cuando ocurría ese acontecimiento a las 12 del mediodía.

Aparece Obando

A esa hora la esposa de Barquero, Silvia Mercedes López, ya tenía conocimiento de que a su esposo lo iban a sacar por la fuerza de la sede municipal.

Horas antes, por la mañana, había llegado el vicealcalde Juan Obando, rodeado de una escuadra de oficiales de la Policías Nacional. Obando, que fue designado por los concejales sandinistas para sustituir a Barquero, había estado desaparecido por varios días, cuando la “Ciudad de los Dos Pisos” (como se conoce a Boaco) convulsionaba debido a la firme posición de Barquero.

Marcha mañana

Ya repuesto, rodeado de seguidores, y con el respaldo de los diputados de la Bancada Democrática, Barquero anunció que encabezará una nueva “manifestación cívica” mañana a las 4 de la tarde.

La marcha concluirá en la iglesia local, donde se oficiará una “misa por la paz”, según dijo Barquero, quien estuvo acompañado en la conferencia del diputado Eduardo Montealegre.

El triste papel de la Contraloría

Barquero cuestionó que la Contraloría General de la República esté realizando una auditoría después de haberlo destituido. “Primero matan y después averiguan si era culpable”, fue la interpretación que le dio el alcalde destituido a la comisión que envió la CGR, para hacer una auditoría especial a los ingresos y egresos de la Alcaldía de Boaco, en el período comprendido entre enero 2009 hasta el 15 de junio de 2010.

A la comisión de la CGR, encabezada por el subdirector de auditorías, Luis Alberto Rodríguez Jiménez, se le asignó la oficina que era de Barquero, para trabajar en el proceso de auditoría, razón por la cual lo expulsaron, según le hicieron ver al alcalde depuesto, antes que frente a semejante puerilidad se vieran precisados a sacarlo arrastrado y bajo golpes y macanazos.

También le dijeron que las órdenes de destituirlo venían de “arriba” y que era algo irremediable.

Por su parte, el nuevo alcalde, Juan Obando, ofreció declaraciones en la conferencia de prensa donde se anunció la auditoría de la CGR.

Con palabras entrecortadas y con poca firmeza en la mirada, Obando le pidió al pueblo de Boaco que lo respalde, porque su asunción “es un derecho” que a él le “toca”. Dijo que él sigue siendo liberal, porque lo que está haciendo “es por el pueblo liberal, y no es justo que la alcaldía se deje en manos de otras personas”.

También manifestó que el único que no es liberal es el ex presidente Arnoldo Alemán y mucho menos Eduardo Montealegre.

El ataque a las tumbas

El subcomisionado Carlos Toledo, de la Policía de Boaco, dijo ayer que siguen investigando la destrucción de las cinco tumbas en el cementerio de Boaco, y asegura que el hecho no está relacionado con los acontecimientos políticos.

Según las investigaciones oficiales, el ataque se produjo el 23 de junio, en horas de la noche, pero aún no han identificado a los autores del delito.

Sin embargo, son muchas las personas que vinculan la profanación con el odio sectorizado que domina la situación de Boaco.

La destrucción de las tumbas está tipificada como un “daño agravado”, que es penado con uno a tres años de cárcel.