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El ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega afirmó ayer que el juicio que se celebra contra él en París es “la misma conspiración” que Estados Unidos organizó para condenarlo, como represalia por haberse negado a intervenir en Nicaragua contra los sandinistas en la década de los años 80.

Noriega, dirigiéndose a la presidenta del Tribunal Correccional de París, Agnès Quantin, señaló: “Con toda la humildad y con todo el respeto le digo que éste es un montaje bancario, financiero imaginario”.

“Mostraré documentos que demuestran que soy víctima de la misma conspiración que hizo contra mí Estados Unidos en Florida”, añadió, en relación con la pena de 40 años que le impuso un tribunal estadounidense por narcotráfico, en 1992.

Desde su captura, tras la invasión estadounidense de Panamá los últimos días de 1989, Noriega pasó más de 20 años entre rejas en Estados Unidos, desde donde fue extraditado el pasado 27 de abril a Francia, donde está siendo juzgado por lavado de dinero del tráfico de drogas, sobre todo del Cártel de Medellín.

Se quejó de que en el sumario de este proceso en París “no hay ni un punto, ni una coma menos” que en el que le condenó en Florida (Estados Unidos), y también de que se haya querido “mezclar mi persona con amistades” de narcotraficantes, cuando él, según alega, combatió el tráfico de drogas con diversas operaciones que merecieron felicitaciones de los propios Estados Unidos.

Además, aseguró haber trabajado “por la paz” en Centroamérica, región en la que Washington “tenía el interés político por arrasar con todas las izquierdas y comunistas”, y también haber hecho de mediador en la salida de Irán del Sha, a quien acogió en Panamá.

“Querían acabar con los sandinistas”
“Pero en ese momento el gobierno de los Estados Unidos era de línea dura y quería acabar con los sandinistas” en Nicaragua, y como no podían hacerlo “con la guerrilla que Estados Unidos creó, necesitaban conformar una acción bélica en la región”, algo que le pidieron a él.

El antiguo hombre fuerte de Panamá precisó que fue el propio jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos el que le dijo que “necesitaban que Panamá estuviera como una punta de lanza contra Nicaragua”.

“Yo le dije que no”, afirmó Noriega, al explicar que el responsable diplomático estadounidense le advirtió: “General, usted se va a arrepentir de lo que acaba de decir”.

“Y allí empezó la propaganda negativa contra mi persona (...) Comenzó la difamación mediante la guerra sicológica (...), con la mentira”, señaló.