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  • EFE

Dos proyectos latinoamericanos, uno nicaragüense y otro brasileño, son finalistas de los galardones Ashden de Energías Renovables, que premian proyectos innovadores que mejoren las condiciones de vida de comunidades locales mediante la utilización de fuentes de energía limpias y sostenibles.

Hoy se elegirá en Londres el ganador de los seis finalistas, que obtendrá un premio de 40.000 libras (49.000 euros o 60.000 dólares), mientras que los cinco finalistas restantes percibirán cada uno 20.000 libras (24.500 euros o 30.000 dólares).

Tecnosol es la empresa nicaragüense que opta al premio y se estableció hace 12 años en el país para instalar paneles solares en las comunidades rurales del país, donde hay más de medio millón de personas sin acceso a la electricidad. "También instalamos generadores hidroeléctricos y eólicos, en función de las necesidades del cliente, pero lo que abunda en Nicaragua es el sol", explicó el presidente y director general de Tecnosol, Vladimir Delagneau Barquero.

Más de 240 mil personas beneficiadas
La empresa de Delagneau ha vendido 40.000 instalaciones energéticas que han beneficiado a más de 240.000 personas, que ya pueden desempeñar labores productivas durante la noche como "estudiar, coser, cocinar o levantarse antes de que amanezca para ordeñar las vacas". "Hay mucha gente que está obteniendo rentabilidad económica de las instalaciones, ya que han podido adquirir refrigeradores en los que mantener fresca la comida y han aprovechado la situación para vender carne o congelados", agregó.

Delagneau señaló que su empresa, que cuenta con 75 empleados y factura 3 millones de dólares al año, es "pionera y líder" en el mercado, pero que en sus comienzos la gente no confiaba en las energías renovables como posible solución a la alta dependencia de Nicaragua del petróleo.

Si Tecnosol ganara el premio final, el 30 por ciento del dinero obtenido lo destinaría a publicidad para ampliar su mercado y el resto a instalar gratuitamente farolas públicas en poblados, "para dar mayor seguridad en las calles y evitar robos".

Creluz, otro proyecto innovador
El otro proyecto latinoamericano finalista es el de la cooperativa brasileña Creluz, que en 1999 instaló su primer generador hidroeléctrico en la región de Río Grande del Sur. Según contó el director de Creluz, Valdair Pedro, el éxito fue tal que pronto instalaron seis plantas por toda la región, que proporcionaban energía "más barata, sin fugas, fiable y sostenible, que juntas permiten ahorrar 7 millones de toneladas de CO2 y proporcionan electricidad a 80.000 personas".

Con los beneficios obtenidos, Creluz está desarrollando programas de conservación medioambiental y de apoyo a las comunidades locales, a las que les imponen tarifas en función de su capacidad económica. "A las minorías indígenas les ofrecemos la electricidad totalmente gratis y a las familias rurales de bajos ingresos, como madres solteras o viudas, les instalamos el generador gratis y luego sólo les cobramos la mitad de su consumo energético", precisó Pedro.

De esta manera, Creluz ha conseguido evitar la migración de estas comunidades a la ciudad, y también está trabajando en la reforestación de la zona a través del programa Ecoluz. También compiten por el premio un proyecto de la India que vende linternas solares a países en vías de desarrollo para mitigar su dependencia del queroseno y otro del África Subsahariana que instala paneles solares en comunidades rurales sin acceso a la electricidad.

Además, optan al premio dos proyectos basados en la creación de biogás: uno de Vietnam que aprovecha los residuos orgánicos para producir esta fuente de energía y otro de Kenia que fomenta la utilización de biogás para cocinar y evitar así la deforestación del país por la tala masiva de árboles para obtener combustible.

En los últimos diez años los ganadores de los Premios Ashden han mejorado la vida de 23 millones de personas en todo el mundo, y todos juntos ahorran anualmente tres millones de toneladas de CO2, según afirmaron los organizadores de este certamen. Sólo los finalistas de este año han conseguido ahorrar más de 250.000 toneladas de CO2 en los últimos doce meses.