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Ni las causas ni métodos y menos los objetivos de la actual dirigencia de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, UNEN, se acercan a las de sus predecesores que en los 50 lucharon por las reivindicaciones de los universitarios, y así fuera a costa de sus vidas, reclamaron por ganar la autonomía en la que los líderes de hoy se resguardan buscando un beneficio personal.

El doctor Carlos Tünnermann, ex Rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN, quien también ejerció la representación estudiantil, repasa la historia de lucha universitaria que tanta sangre costó, y concluye que el Movimiento Estudiantil “se ha degradado al estar a un nivel de apuntalar una dictadura, porque están dejándose utilizar por intereses partidarios… y no creo que sean tan ciegos los dirigentes de la UNEN para no darse cuenta”, señala.

Critica que estén más interesados en “hacer méritos para ver si al terminar su cargo en UNEN pasan a un cargo público” que en representar las causas sociales. “No los vemos protestar contra ninguno de los atentados que Ortega ha hecho contra la Constitución”, reclama, recordándoles que históricamente y por su naturaleza, las universidades deben ser “la conciencia crítica del país”, pero ellos se muestran pasivos ante atropellos a la Constitución y la misma destitución de los alcaldes.

Si los dirigentes estudiantiles del pasado revivieran “no reconocerían el Movimiento Estudiantil”, dice Tünnermann, y menciona a figuras ejemplos de ese entonces, como Pedro Joaquín Chamorro, Arsenio Álvarez, Francisco Frixione y Rodolfo Espinoza Sotomayor, entre otros, que abogaron por la Autonomía Universitaria, y cuyo desempeño no se asemeja al actuar de ex miembros de UNEN, como Fidel Moreno, Yasser Martínez o César Pérez, quienes han abonado a transformar la representación estudiantil en lo que Tünnermann llama “una actividad profesionalizada”. Y en esto las mismas autoridades universitarias tienen responsabilidad, pues a criterio del ex Rector de la UNAN, no se debería permitir salarios para los dirigentes, pues “eso ya es un principio de corrupción”.

Considera un error que los nuevos líderes comprometan al Movimiento Estudiantil con los intereses de un partido.

Por lo que deberían luchar

Refiere que ya el padre de la autonomía, Mariano Fiallos, había advertido: “No queremos aquí en la universidad barricadas de políticos. No queremos en la universidad ni servilismo ni cerrilismo”.

No obstante, la política partidarista “se ha incrustado en nuestras universidades, hasta en las elecciones de las autoridades”, apunta, en alusión al injerencismo del partido orteguista en el proceso electoral de rector y vicerrector de la UNAN-Managua, al punto de desarticular las planchas hasta quedar una fórmula única.

Tünnermann dice que los dirigentes universitarios deberían incluir en su agenda asumir la problemática del país, también cree urgente que ejerzan liderazgo en las transformaciones para el mejoramiento de la calidad de la enseñanza. Y hasta les sugiere “reclamar el 6% de lo que le queda a Nicaragua de la cooperación venezolana… es absurdo que esa cooperación se maneje de forma discrecional”.

Estudiantes desconocen a nuevos líderes

Basta un rápido sondeo para comprobar que UNEN nacional no goza del aval de la mayoría de universitarios.

Marissa Aguilar y Belkis Marenco, de la carrera de Computación de la UNAN-Managua, por ejemplo, aseguran no conocer al nuevo presidente, James Chamorro, porque cuando se enteraron del llamado a las elecciones encontraron que los candidatos y sus proyectos eran desconocidos.

Ely Sánchez, de la carrera de Ingeniería Industrial de esa misma universidad, no se declara del todo descontento con la dirigencia de su Facultad, ha sido beneficiado, pero sostiene que a veces a quienes ubican en su lista de prioridad en cuanto a repartición de becas, bonos o exoneraciones, no son quienes más lo necesitan.