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Atado de pies y manos, con la boca y nariz cubiertas con sellador, fue encontrado sin vida el reconocido profesor de danza folklórica, Bayardo González González, de 68 años.

El profesor vivía solo en su casa, lugar donde fue encontrado sin vida, al mediodía, por un joven que fue mandado por una hermana de la víctima a dejarle comida.

Según una vecina, la noche de este viernes, ella andaba en una fiesta y llegó a su casa, a las diez de la noche, y vio que las luces de afuera de la vivienda del folklorista estaban encendidas, algo que se le hizo raro, “porque él solamente las encendía para Semana Santa y en Navidad”.

La vecina dijo que al día siguiente --ayer sábado-- se le hizo más raro aún ver que él nuca salió de su casa y que el portón no tenía candado. Asombrada, llamó a la hermana de su vecino, Vilma González, quien le dijo que ya le iba a mandar la comida a su hermano.

Vilma González mandó a dejar la comida al mediodía, pero nadie le abrió por lo que ordenó que abrieran la puerta a la fuerza, ante el temor de que su hermano hubiera sufrido un infarto, sin saber que lo que iba a encontrar era un asesinato.

Lo asfixiaron
La Policía de Masaya se hizo presente al lugar y según el comisionado mayor Domingo Navas, jefe de la delegación policial, el profesor aparentemente falleció ahogado, porque tenían la boca y la nariz tapadas. Sin embargo, agregó que no hay ningún indicio de violencia.

El profesor de danza falleció a las dos de la madrugada de ayer, según el dictamen preliminar de la médico forense, es decir que tenía casi diez horas de muerto cuando se descubrió su cadáver.

De acuerdo con las primeras investigaciones hechas por la Policía en la escena del crimen, el móvil pudo haber sido robo, porque hacen falta un televisor, un equipo de sonido y un DVD.

Supuestamente don Bayardo llegó en compañía de otras personas a su casa de habitación porque la puerta y portones no estaban forzados.

Navas dijo que todo esto es preliminar, porque todavía se está investigando, ya que encontraron cigarrillos, así como botellas de licor, aunque el profesor no fumaba.

El profesor fue promotor de la cultura de Masaya, además de que se convirtió en uno de los impulsores del baile de negras y era muy querido por los habitantes de esta ciudad.

El 26 de febrero, el presidente Daniel Ortega lo premio con la Orden Cultural Rubén Darío.