Edgard Barberena
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Desde en horas de la mañana, el 15 de julio no pasó como un día más: una guardia de honor de sus antiguos compañeros de estudio de la UCA, se apostó donde Julio Buitrago se enfrentara sólo a unos 400 guardias de Anastasio Somoza.

Entre los que estaban en este homenaje al héroe, se encontraban el doctor Róger Cerda, Harold Solano y otros. De hecho, el joven guerrillero fue una inagotable fuente de inspiración de la generación del 70, y el poeta Leonel Rugama inmortalizó su hazaña en varios de sus poemas, lo describió en su lista “Como los Santos”, y le provocó uno de los versos que resumían al primer Frente Sandinista que los nicaragüenses admiraron: Nunca contestó nadie/ porque los héroes no dijeron/ que morían por la patria/ sino que murieron.

Por la tarde, el embajador de Nicaragua en Perú, Tomás Borge, encabezó un acto político-cultural en ocasión del 41 aniversario de la caída en combate de Julio, en las inmediaciones de las Delicias del Volga.

Borge llegó acompañado de Doris Tijerino, una de las sobrevivientes de este hito en la historia del FSLN.

El poeta Rugama dejó para la posteridad este canto que además revelaba el talento literario de un muchacho de apenas 20 años: “Pues sí/ nació sin camisa/ y cantando mientras disparaba su M-3/ nació cuando trataban de matarlo/ con guardias/ con tanques/ con aviones/ nació cuando no pudieron matarlo/ y esto cuéntenselo a todo el mundo”.

“El Jefe de la Resistencia Urbana”

“Parece mentir estar en este lugar, no sé si los jóvenes presentes tienen idea de lo que aquí pasó”, dijo Borge en una tarima que fue ubicada al frente de la vivienda convertida en un museo donde hay fotografías e historia del joven revolucionario, a quien lo bautizaron como “el Jefe de la Resistencia Urbana”.