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Dentro de las probabilidades de la medicina era de esperarse que en cualquier momento pereciera el bebé de Amalia, la joven que padece cáncer, sin embargo, los representantes de los derechos humanos del país aducen que a ella no se le explicó nada de esto.

Para el ginecoobstetra José Antonio Delgado, el caso de Amalia es una evidente complicación médica por una enfermedad crónica que estando embarazada predispone a la paciente a contraer mayores riesgos para su salud, y por ende al embrión o feto que albergaba en su vientre.

Debilidad del sistema de salud

“Las lecciones aprendidas en este caso es que ella es portadora de un cáncer en edad fértil, es decir que puede embarazarse en cualquier momento. Aquí hay una debilidad en el Sistema de Salud, que es un sistema curativo. Esto significa que una mujer portadora de un cáncer y en edad fértil no fue seguida correctamente por el Minsa, para evitar que se volviera a embarazar o recomendarle un método de planificación”, señaló el especialista.

Asimismo indicó que generalmente las personas llegan a las unidades de salud hasta que ya la enfermedad ha avanzado, por lo que Amalia, fue portadora de cáncer durante un tiempo y probablemente no se le brindó información correcta sobre los riesgos y complicaciones que tendría si resultaba embarazaba.

“Cuando a esta paciente se le indica quimioterapia, se le debe indicar todos los procesos y complicaciones a los que estará expuesta, sobre todo explicarle la posibilidad de que el embrión o feto fallezca, para que ella esté preparada, emocional y psicológicamente”, agregó.

“Recordemos que ella estaba embarazada, por lo tanto tiene variaciones emocionales fuertes. Entonces, hay que decirle las grandes posibilidades que ella tiene de que pierda el bebé, como efectivamente puede suceder en este tipo de pacientes. Esta es una complicación esperada dentro de las muchas otras que pueden desencadenarse”, comentó.

Deben explicarse los riesgos

Según el doctor Delgado, las complicaciones médicas pueden suceder en cualquier momento, a como también puede ser que no pasen. Sin embargo, recomendó que a todas las pacientes se les debe explicar que todo tratamiento o diagnóstico tiene sus probabilidades de riesgos.

“La complicación es un evento inesperado que puede suceder en cualquier momento, que puede ser detectado o no a tiempo y que puede pasar desapercibido, causar daños serios a la salud o provocar la muerte”.

“Efectivamente, Amalia recibió un tratamiento y la pérdida de su bebé era de esperarse en cualquier momento. Como también pudo haber sobrevivido, tal como se han visto casos en la experiencia médica en Nicaragua y en la misma literatura está documentado que ha habido pacientes que han recibido la quimioterapia estando embarazadas y no les ha pasado nada”, insistió.

Lo más triste es que parió sola

Para Magaly Quintana, quien forma parte de la organización de Católicas por el Derecho a Decidir-Nicaragua, el caso de Amalia pone en entredicho la calidad de servicio que se le ofertó a la paciente.

“Lo más triste de este caso es que Amalia parió sola, es decir, que ni siquiera tuvo la posibilidad de llegar a un hospital. Nosotros habíamos visto los últimos ultrasonidos y se notaba que el producto en vez de ir creciendo, iba disminuyendo. Nos informaban los familiares que cuando ese producto salió, ni si quiera se podía coger con la mano, de tan pequeño que era”, recordó.

“Realmente a Amalia la han sometido injustamente a una situación de tortura profunda y creo que este caso nos debe de servir para que la sociedad reflexione profundamente y preguntarnos: ¿Qué valemos las mujeres en este país?, ¿por qué se ensañaron con Amalia?, cuestionó.