•  |
  •  |
  • END

Como “discriminatoria e inhumana” ha sido tildada la reforma a la Ley de Migración y Extranjería de Nicaragua, aprobada el pasado 17 de junio, emulando con ello la repudiada Ley SB1070 en Estados Unidos, mejor conocida como “Ley Arizona”.

La diversidad ideológica de la Asamblea Nacional, “supuestamente antagónica”, se comportó de forma semejante al momento de votar a favor de las nuevas disposiciones de los 180 artículos que componen la Ley.

Enfrentada la minoría de diputados a esta reforma, la reacción no se hizo esperar. El diputado Carlos Gadea comparó claramente la aprobación de los artículos de la ley con la SB1070, aprobada en el Congreso de Arizona, que ha terminado esparciéndose a otros territorios de la unión americana.

El artículo 156 aprobado por la mayoría de los diputados nicaragüenses que prohíbe a los hoteles y pensiones de Nicaragua dar servicio de alojamiento a inmigrantes indocumentados, se asemeja a la ordenanza 5156 aprobada en Fremont, Nebraska, el pasado 23 de junio, la cual prohíbe contratar o alquilar viviendas a inmigrantes ilegales, con la desmesurada diferencia que quienes votaron por dicha medida, fueron los residentes de Fremont y no la clase política.

Las “carcamadas”

Todas estas disposiciones aprobadas en Fremont se han admitido bajo el argumento de que los inmigrantes indocumentados están beneficiándose de los recursos locales, como el empleo; nada diferente a uno de los argumentos del diputado Evertz Cárcamo, ante su beneplácito a la reforma de la ley.

Igualmente, hay otras exigencias como la verificación de la documentación de los empleados en una base de datos del Servicio de Inmigración de Aduanas, disposición similar a otra de las instrucciones de la Ley de Migración y Extranjería, “que los empleadores que contraten inmigrantes indocumentados serán objeto de multa y acciones penales”, artículo muy defendido también por el diputado en cuestión, quien según su opinión, lo que se pretende con la reforma es asegurar que la “inversión extranjera contrate a trabajadores nicaragüenses y no a foráneos”, a menos que no sean inmigrantes indocumentados.

A los efectos de discernir mejor la tesis del diputado Cárcamo, la Inversión Extranjera Directa, IED, se redujo en más de un 30% en 2009, y la tasa de desempleo correspondió a un 7.5%, superando la de 2008 (6.5%).

Estamos en 2010, y las tendencias cobran distancia, y en el esfuerzo por restaurar la confianza de la inversión extranjera, la Asamblea Nacional impresiona: presenta el retrato de una clase política profundamente dividida, resaltando la alta conflictividad política.

Indistintamente de la progresiva descomposición de las condiciones de vida de una Nicaragua, amenazada por el narcotráfico, la inseguridad ciudadana y el crimen, las disposiciones de la Ley de Migración y Extranjería son vistas como una muy mala excusa que atropella los derechos humanos bajo el criterio de la seguridad nacional.

Contradice posición del Ejecutivo

La aprobación de la Ley tal cual, contradice y desafía el comunicado de la Secretaria del Consejo de Comunicación de la Presidencia, Rosario Murillo; en el cual mostró contundentemente su más enérgica condena a la Ley SB1070, por considerarla violatoria de los derechos humanos más elementales.

Pese a todo, los legisladores aprobaron con “todo derroche de irracionalidad” la reforma a la ley, exhibiendo una auténtica provocación al intelecto.

¿Con qué autoridad moral puede repudiarse la Ley SB1070, si los diputados nicaragüenses no están haciendo más que emularla?, se cuestionan ahora los nicaragüenses indocumentados en Estados Unidos.

El Ortega de 2007

En una Nicaragua en crisis, se hace urgente que resurja el “presidente Ortega de 2007”, en visita al ex presidente Oscar Arias, cuando solicitó a los legisladores costarricenses votar a favor de una reforma a la Ley de Migración y Extranjería, a fin de mejorar el bienestar de los pinoleros en esa nación.

Se debe recordar esa histórica visita a San José, donde ambos gobernantes expresaron estar avanzando con voluntad política hacia un proyecto en común, para fortalecer los lazos de afecto entre dos naciones vecinas.

Ante la impugnación de la Ley SB1070 presentada al tribunal de justicia norteamericano por parte del gobierno federal, sobresale un presidente Obama cansado de haber agotado la vía del diálogo con líderes republicanos.

En Arizona también hay ilegales nicas

Lo irónico al ver la realidad de la Ley de Migración de Nicaragua y la SB1070, es que ambas contienen similitudes como las antes descritas. Lo que no se debe perder de vista es que en Arizona sólo hay inmigrantes indocumentados mexicanos.

En todas las ciudades del estado sobreviven medio millón de inmigrantes indocumentados, y de este medio millón, hay miles de nicaragüenses, esperando mayor beligerancia y auxilio del gobierno nicaragüense.

Hay alarma por lo que está ocurriendo. Tanto inmigrantes legales como ilegales están adoptando de manera obligada un estilo de vida “nómada”, como única forma de subsistencia. El horizonte es agresivo, detrás del muro fronterizo, conocido coloquialmente como el “muro de la tortilla”, gobierna un mutismo de muerte, y en Arizona hay miles de nicas esperando soluciones.

La tasa neta de migración es alta para los nicaragüenses. Se estima en un millón de personas “sobreviviendo” en el exterior. Es oportuno señalar que el último censo poblacional arrojó una cantidad de cinco millones de habitantes, según el Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos, INEC, (hoy Inide) en 1995.

Según Deepak Bhargava, Director del Centro para el Cambio Comunitario, la cifra de deportación anual corresponde a unos 400,000 indocumentados de todas las nacionalidades.

La oportunidad perdida con la visita de Biden

Sin embargo, muy por encima de todo tipo de discrepancias políticas con otros países, se considera que la presencia del presidente Ortega el 30 de marzo pasado en San José, Costa Rica, era vital, a fin de conversar con el vicepresidente Biden sobre la problemática migratoria de los nicaragüenses en Estados Unidos.

Fernando Del Rincón, periodista mexicano del equipo de Mega TV, Miami, y activista líder pro-derecho inmigrante, estuvo el 29 de mayo pasado dando cobertura a una de las enésimas marchas multitudinarias que se han celebrado en Arizona con motivo de repudiar la Ley SB1070, por ser considerada persecutoria, racista y de espíritu fascista.

Del Rincón se autodefine como un servidor social, un portavoz de la buena información que necesitan los pueblos latinos; en efecto, es un activista pro-derecho inmigrante para la legalización de la población indocumentada, y manifiesta no experimentar temor por practicar a diario su libertad de expresión, frente a multitudes urgidas y a cámaras en vivo de todo el mundo.

Pese a haber sido víctima de amenazas de muerte en México, “el querer acallar mi voz, silenciarme como han silenciado y asesinado a muchos otros colegas, no fue impedimento para dejar de ser periodista”, subrayó Del Rincón.

Para él, como para los 12 millones de inmigrantes indocumentados que residen en Estados Unidos, “hay un lugar para la esperanza”. No cree que la SB1070 entre en vigor el 29 de julio próximo; no sólo por ser inconstitucional, sino porque tiene marcada oposición.

Del Rincón exteriorizó que lo que más le disgusta del escenario migratorio actual, es la pasividad de los gobiernos latinos, la apatía hacia sus connacionales. No tuvo reserva alguna en opinar “que la supremacía blanca está asustada porque un día en la Casa Blanca se llegue a hablar español”.

licbortzf@yahoo.com