•   SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN  |
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Con su impresionante colorido, alargado pico, pechugona y escudriñante mirada, nuestra ave nacional, el Guardabarranco, fue captada en el lente gráfico por el ornitólogo costarricense Elidier Vargas Castro, quien la “cazó” sobrevolando desde la frontera con Nicaragua hasta el río Tárcoles y el Valle Central, en el centro de Costa Rica. El curioso pajarero habló de la biodiversidad biológica que alberga ese corredor binacional que sería afectado en caso que se permita la explotación minera en Crucitas.

Elidier Vargas es un miembro voluntario de la Asociación de Ornitólogos costarricenses que cuenta con más de 300 afiliados, y según él, entre más de 600 especies que ha fotografiado, destaca nuestra llamativa ave nacional. Este investigador dice que de acuerdo con sus estudios hay unas 70 especies sobrevolando ambos países.

Elidier indica que el Guardabarrancao se moviliza entre el límite norte de México y sur de la vecina Costa Rica, en el Pacífico seco. “Su vuelo se mantiene a una altitud que no supera los 900 metros sobre el nivel de mar, el hábitat que prefiere son los bosques secos”.

Aguila Arpilla extiende su vuelo

Mientras surcaba el río San Juan, tras participar en un avistamiento de aves y de ofrecer una exposición fotográfica de más de 200 aves en una comunidad de El Castillo, Elidier reveló que los ornitólogos ticos estaban maravillados por la incursión que hiciera recientemente a la zona norte de Costa Rica el Águila Arpilla, “casi estaba desparecida, y creemos que llegó desde la Reserva Biológica Indio Maíz, de Nicaragua”, expresó.

Otras aves que sobrevuelan esa zona, donde mantienen su hábitat, son las Lapas Verdes, en peligro de extinción. Por ello, “la lucha es también para proteger los árboles de almendro”, insiste.

Minería no es amigable con la naturaleza

El ornitólogo expresó su confianza en que el Gobierno de Laura Chinchilla, pueda revisar el proyecto minero y sus consecuencias. La pasada semana, Chinchilla dio a conocer la voluntad de revisar tal concesión.

Alrededor de su afición a la fotografía, Elidier cuenta que siendo pequeño vivía en una comunidad fronteriza con Panamá, y contradictoria a la actividad que ahora desarrolla, se le despertó la curiosidad por cazar aves, las que mantuvo en cautiverio, pero después “desarrollé otra conciencia, noté las diferencias y pude darme cuenta de que apenas conocía unas 5 especies, cuando allí había más de 200”.

“Ahora las cazo con la cámara. La fotografía me ha dado dos satisfacciones: captar una imagen única para disfrutar el colorido de las aves, variedad de formas, tamaño y colores, y otra es que las doy a conocer a le gente para que disfrute de esa belleza”, concluyó el ornitólogo costarricense.