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Algunos ríen, otros saludan a los visitantes como si fueran niños, y hay quienes observan tus pasos fijamente. Ser rico o pobre no afecta, todos son iguales y están en el mismo lugar, el Hospital de Atención Psicosocial “José Dolores Fletes Valle”, mejor conocido como Hospital Psiquiátrico.

Este centro se fundó en 1940, desde entonces y debido al bajo presupuesto asignado, tanto la estructura como los equipos, poco a poco se han ido deteriorando, así como la imagen del hospital, donde, algunos colaboradores y psiquiatras independientes, señalan que se cometen abusos con los pacientes, a los que se le violan sus derechos humanos.

La dirección del hospital rechaza estos señalamientos, y asegura que los métodos utilizados para controlar a los pacientes no son de violencia, al contrario, hacen lo posible para que los familiares formen parte de su lento proceso de recuperación.

Bajas medidas fitosanitarias en el hospital

Kathy Saballos, estudiante del último año de Psicología de la UCA y coordinadora del proyecto “No te hagas el loco, ayuda al psiquiátrico”, expresó que ellos hacen campañas para comprar utensilios y realizan todos los miércoles sus prácticas, con el objetivo de evaluar el diagnóstico de los pacientes o para tratar de localizar a sus familiares.

“Hemos notado que la mayor parte de los pacientes andan descalzos, no tienen ropa buena, algunas mujeres no andan ropa interior y ahorita están llenas de piojos, también las camas están en mal estado, si se ensucian ahí lo dejan un rato, y a algunos los mantienen sedados”, reveló Saballos.

De igual manera, señaló que hay una sobrepoblación de gatos que depositan sus heces fecales en la cancha, el único sitio de recreación con el que cuentan los pacientes, los cuales ya se han acostumbrado a ellas.

“La mayoría de los expedientes están mal hechos, casi a todos les diagnostican esquizofrenia de todos sus tipos, pero en realidad hay muchas enfermedades, como trastorno de la personalidad o problemas de disociabilidad”, añadió Saballos.

Haloperydol tiene que administrarse bien

La psiquiatra Gioconda Cajina revela que el abuso del Haloperydol, que es el antipsicótico de gran espectro que más aplican, puede ser muy peligroso, a pesar de que es considerado el más seguro de todos.

“El Haloperydol es el psicofármaco más seguro y más antiguo. Todos los fármacos son un riesgo de ataque al corazón, los antipsicóticos han sido responsables de ataques cardiacos y de muerte de enfermos mentales”, señaló la doctora.

Asimismo, Cajina expresa que “la mayoría de personas que llegan han consumido drogas, lo que desestabiliza los neurotransmisores y provoca un exceso de dopamina, que termina en alucinaciones, y si llega a faltar provoca convulsiones. En este tipo de casos es necesario la aplicación del Haloperydol como un recurso para controlar, no para sedar”.

“Hay personas que buscando la felicidad se sumen en el alcohol y las drogas, lo que muchas veces los lleva a padecer de esquizofrenia, otros consumen fármacos como la Lorazepam y la Alprazolam, que deprimen el sistema nervioso central, y después de un tiempo de consumirse llevan a la persona a un estado de alucinación”, concluyó Cajina.

Cenidh: No sabemos de embarazos, sólo de abandono

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, ha revisado casos relacionados con el Hospital Psiquiátrico, pero aseguran que aunque hay rumores de que algunas pacientes han salido embarazadas, no han tenido denuncias de este tipo y aún no hay nada confirmado.

Norwin Solano, abogado del Cenidh, apuntó que han tenido casos que refieren abuso, pero que se trata sólo de denuncias relacionadas con abandono de algunos familiares.

“Ocurre que hay familias que confunden el propósito del hospital y confunden los límites, es decir, hasta dónde llega la obligación del Estado y dónde comienza la familiar”, dijo.

También indicó que desde hace dos años existe la posibilidad de cerrar el hospital de noche, de manera tal que los pacientes lleguen por la mañana, se mediquen, pasen consulta, interactúen con los médicos, y en horas de la tarde se vayan a su casa para ser atendidos por sus familiares, porque su manutención resulta muy cara.

Respecto de los embarazos, la psiquiatra Cajina señaló que “siempre pasa que salen mujeres embarazadas, pero no se sabe si son abusadas por otros pacientes o por trabajadores”, afirmó.

La Dirección del Hospital Psiquiátrico negó que sus pacientes permanezcan sedados, y mucho menos que las mujeres sean abusadas, al contrario, a través de la enfermera Daysi Murillo, indicaron que se hace el procedimiento normal de intervención en crisis y a casa, y que en los centros de salud “Pedro Altamirano”, “Francisco Buitrago”, “Silvia Ferrufino” y “Francisco Morazán”, hay áreas psicosociales para atender a los pacientes.

Fracaso en discusión de nuevos modelos de psiquiatría

El doctor Carlos Manuel Fernández, profesor de Psicología de la UCA, explicó que “en 2005 se hicieron reuniones centroamericanas, vino gente de Ginebra, de la OMS, y de Washington, que trazaron líneas de trabajo para corregir las deficiencias. Una de las líneas creadas fue buscar en cada país un modelo de atención psiquiátrica comunitaria que se pudiera seguir y monitorear para que sirviera de ejemplo a nivel nacional”.

Otro de los acuerdos del encuentro es que cada país iba a elaborar diferentes manuales para la atención primaria, con el fin de que sirvieran como protocolos, pero debido al cambio del Plan de Salud todo se estancó.

“El Ministerio de Salud cambió el plan que estaba establecido para el quinquenio, que debía terminar hasta ahora en 2010. Ese plan estaba diseñado por el gobierno anterior, y lo cambió por otro que no tomó en consideración prácticamente nada de lo que ya se había establecido”, añadió Fernández

Urgen planes de Salud Mental
Tanto Cajina como Fernández concuerdan que le falta mucho a la psiquiatría nicaragüense, comenzando con la falta de un Plan Nacional de Salud Mental y una jefatura establecida en el Minsa.