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Los narcotraficantes tienen base social fuerte, pero no en todo el país, y se han dado a la tarea de comprar diferentes servicios a pobladores de los sectores más empobrecidos, indicó el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), mientras la Policía Nacional reconoció que hay personas que viven de la droga, pero que no permitirán que la situación se les escape de las manos.

La semana pasada, la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua capturó una lancha con 2.7 toneladas de cocaína en la costa de una comunidad indígena de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), pero decenas de pobladores de las comunidades vecinas se acercaron en actitud hostil, armados de palos, machetes y palas a reclamar la droga.

“En las comunidades del Caribe hay una relación, desde el mismo momento en que el narco le ofrece una cantidad de dinero a un comunitario y éste ofrece sus servicios de seguridad, de apoyo logístico, de acopio de droga, se puede inferir subjetivamente que hay una relación de conveniencia, una relación de pagos por algunos servicios”, explicó Roberto Orozco, experto en temas de seguridad del Ieepp.

Orozco recordó que una de las pocas pruebas de la compra de servicios por parte del narcotráfico es un cuaderno que se le encontró al narco-colombiano Amaury Paudd, autor de la emboscada ocurrida en Walpasiksa en diciembre del año pasado, donde murieron dos soldados de la Fuerza Naval; ahí se reflejaba el pago de ayudas mensuales para ciertos pobladores de este lugar.

Policía: “Hay gente aprovechada”
El comisionado general Carlos Palacios, Subdirector de la Policía, reconoció que en la Costa Caribe hay pobladores que viven de las drogas, pero aseveró que no van a permitir que los narcotraficantes le cambien los palos y machetes por fusiles de guerra que les permitan irrespetar a las autoridades militares, con el fin de obtener la droga ocupada a los narcotraficantes.

“Por supuesto, alguna gente aprovechada que vive de esto que ha tenido una relación constante con estos fenómenos que azuzan a algunos miembros de las comunidades a alzarse ante las autoridades, pero la verdad que esto ha ido mejorando; hay una comisión que la preside el Ejército de Nicaragua en la que habemos varias instituciones del Estado que hemos ido trabajando en torno a eso”, señaló Palacios.

Campanada de alerta en la capital
La semana pasada oficiales de la Dirección de Drogas Managua realizaron un operativo anti-drogas a un expendio en el barrio Santa Rosa, pero se encontraron con la sorpresa de que algunos pobladores del lugar reaccionaron violentamente tirándoles piedras y botellas en apoyo a los expendedores de estupefacientes.

“En una investigación que hicimos sobre narcomenudeo hace un año determinamos allí que hay un involucramiento cada vez más sostenido y cada vez más numeroso de personas nicaragüenses involucradas en expendios y tráfico interno de drogas, lo que se descubrió es que había un crimen organizado que hacía mover ese comercio ilegal de drogas, que si estaba estructurado o no es algo que no logramos establecer con claridad”, señaló Orozco.

“A los expendedores los apañan un grupo de vagos o los protege algún grupo de gente que trabajan con ellos o son colaboradores de ellos, la inmensa mayoría de la población de Nicaragua apoya a la autoridad en torno a esta lucha, lo que pasa es que siempre vamos a tener enfrentamientos con ellos porque esto es una actividad que los mantiene, que les da dinero”, recordó el jefe policial.