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En Nicaragua hace falta una política integral en la lucha contra el narcotráfico y crimen organizado, que controle el consumo de drogas a lo interno de nuestro país, e iniciativas gubernamentales que mejoren las condiciones de vida de los pobladores de la Costa Atlántica, y así evitar que éstos vendan diversos servicios a los narcotraficantes, señalaron miembros del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, y diputados de la Asamblea Nacional.

“Hay una debilidad en la lucha integral contra el narcotráfico, sobre todo porque Nicaragua ha demostrado ser efectiva en cuanto a las incautaciones de drogas, la desarticulación de bandas internacionales, es decir, está atacando la oferta, pero los reclamos internacionales como los que hace la Comisión Interamericana Contra el Abuso del Alcohol y las Drogas, la Cicad de la OEA, ha señalado una debilidad en la lucha contra el consumo o contra la demanda de drogas”, aseveró Roberto Orozco, experto en temas de seguridad del Ieepp.

Ramón González, diputado liberal ante la Asamblea Nacional, consideró que el gobierno tiene una política de lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, pero no contra los grandes expendedores de drogas que operan en la capital.

“El problema es que también hay expendios en Managua, donde la Policía llega y sólo captura a los chiquitos, a los que tienen 10 gramos, 15 gramos, pero no arrestan a los principales abastecedores”, señaló.

La Costa está abandonada

El legislador criticó al gobierno del presidente Daniel Ortega porque, según él, no tiene una política, ni estrategias que busquen el desarrollo económico de los pobladores de la Costa Atlántica, y así éstos no estén vendiendo sus servicios a los narcotraficantes.

Orozco dijo que un estudio que realizaron en el Caribe de nuestro país refleja que hay una ausencia del Estado en este lugar.

Señaló que no es la solución reforzar con militares estas zonas, pero que es necesario hacerlo.

“David contra Goliat”
Sergio Moya, investigador sobre crimen organizado en Costa Rica, reconoció que su país está destinando pocos recursos en la frontera con Nicaragua para la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

“Tenemos el problema que es una frontera muy extensa, hay poca vigilancia, y los policías no tienen los recursos para hacer frente al alto grado de tecnificación al que sí acceden las bandas, es decir, es David contra Goliat”, consideró.

Moya indicó que las autoridades costarricenses en 2006 incautaron 23 mil 330 kilos de cocaína, cifra que ascendió a 32 mil 453 kilos al año siguiente.

“Falta una política nacional de lucha contra el crimen organizado que implique una estrategia específica, es decir, no estamos ante cualquier tipo de actividad criminal, sino ante una actividad muy compleja, distinta a la de la delincuencia común, y nosotros no la tenemos todavía”, dijo.

Moya aseguró que el sicariato en Costa Rica ha aumentado. Como ejemplo mencionó que 26 personas murieron por encargo en 2006, cifra que aumentó a 30 en 2007.

Por su parte, Orozco aseveró que en nuestro país ha habido algunos casos que reflejan esta práctica, pero desconoce las cifras oficiales en torno a este tema.

“La última banda que se capturó en septiembre de 2008, integrada por mexicanos, hondureños y nicaragüenses, fue como el caso emblemático en el que se capturó una lista con nombres de personas para ser asesinadas”, recordó Orozco.