•   Panamá  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Los estadounidenses William Adolfo Cortez Reese y Jena Seane Cortez, investigados por estar supuestamente vinculados a homicidios ocurridos en la provincia panameña de Bocas del Toro, serán trasladados mañana a Panamá desde Nicaragua, donde están detenidos, afirmó hoy una fuente policial.

"Nos han confirmado que posiblemente salgamos mañana (hacia Managua) a buscarlos temprano", comentó el subdirector de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) de la Policía Nacional de Panamá, Omar Pinzón. "Eso es ir y venir" y regresar con los dos a Panamá, aseguró el subjefe de la DIJ.

Pinzón explicó que la Policía Internacional (Interpol) ayudó a que se haga efectivo el traslado de los norteamericanos, también facilitado por los convenios de apoyo policial entre Nicaragua y Panamá. "Es más que todo a través de los convenios que nosotros hemos suscrito (con Nicaragua) y también Interpol ha jugado su papel en esto", indicó Pinzón, que no quiso precisar "por seguridad" el centro penal donde los estadounidenses serán internados en Panamá.

Los dos norteamericanos fueron capturados el lunes en el puesto fronterizo de Sarapiquí por miembros del Ejército de Nicaragua. La Cancillería panameña había informado ayer que se preparaba a formalizar ante Nicaragua la solicitud de extradición de William Cortez Reese y Jena Seane Cortez.

La jefa de Auxilio Judicial de la Policía de Nicaragua, comisionada mayor Glenda Zavala, afirmó ayer en Managua que, según las leyes de su país, la Dirección de Migración y Extranjería dispone de 30 días para hacer la entrega de los estadounidenses a las autoridades panameñas, sin precisar si se trata de una deportación.

Cortez, oriundo del estado de Texas, es buscado por Panamá luego de que los cuerpos de dos personas aparecieron enterrados en una de sus propiedades en la provincia caribeña de Bocas del Toro, en el occidente del país y fronteriza con Costa Rica.

La Policía de Panamá descubrió ahí la semana pasada el cadáver de una estadounidense identificada como Cheryl Lynn Hughes, desaparecida en marzo pasado, así como una osamenta que aún no ha sido identificada. La osamenta podría corresponder al estadounidense Bo Icelar, quien desapareció desde diciembre del año pasado, y que al igual que Hughes llegó a Panamá hace varios años y se estableció en Bocas del Toro, de acuerdo con las autoridades panameñas.

Las autoridades también tienen conocimiento de la desaparición de dos nativos del lugar que trabajaban en la propiedad de Cortez.