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La Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua arribará esta semana al 31 aniversario de fundación con una nueva misión y visión de servicio, alejada de aquellas tareas de antaño, cuando volaban balas y bombas contra un enemigo en cuyas venas corría la misma sangre de los pilotos.

El General de Brigada Jorge Miranda Jaime, jefe de la Fuerza Aérea, dijo a EL NUEVO DIARIO que a 31 años de vida, y en tiempos de paz, la prioridad de la institución “alada” es servir a la Patria en la lucha contra el crimen organizado, apoyando al Estado en el traslado de materiales electorales y personal a todas las áreas del país, así como participar en el transporte de tropas para misiones de rescate humanitario ante desastres naturales y de otras índoles.

Nacida en 1979, con la llegada del FSLN al poder, tras la caída de la administración Somoza, la institución ha pasado por varias etapas: de la guerra de los años ochenta y las misiones de combate, a un progresivo y ágil desarrollo de habilidades enfocadas a misiones humanitarias y de respaldo al Estado y sus gobiernos.

“Las nuevas amenazas a las que enfrentamos son el crimen organizado, los narcotraficantes que usan el cielo nacional para transportar drogas y los embates de la naturaleza”, dijo el general Miranda, fundador del Ejército de Nicaragua y asignado a la Fuerza Aérea desde 1993.

La lucha contra el crimen organizado, según los informes oficiales del general, sólo en este año, ha permitido a esta ala del Ejército la captura de 6 aeronaves, que tras su investigación y análisis mecánico, han pasado a ser uso de la flota de la Fuerza Aérea.

Sólo utilizan la mitad de aeronaves
El general Miranda Jaime dice que con ello la flota ha alcanzado el número de 40 medios aéreos, de los cuales la mitad se encuentran en operaciones y los otros en reposo, por falta de recursos económicos para sostenerlos en uso. Esto hace que la flota sea la Fuerza Aérea Militar más pequeña de Centroamérica.

Pese a la limitación de recursos, Miranda Jaime expresa que los 500 hombres y mujeres de la Fuerza Aérea, que incluye pilotos, técnicos, mecánicos y oficiales, están reconocidos como uno de los equipos más experimentados en operaciones humanitarias y de atención en casos de desastres naturales.

“Estamos en capacidad de volar, de día, de noche, en condiciones meteorológicas simples y complejas”, manifestó el jefe militar, quien dice que gracias a la colaboración de Inteligencia del Ejército y de otras fuerzas militares, se han dado grandes golpes al narcotráfico, lo cual ha hecho que los pilotos narcos modifiquen sus rutas hacia las zonas costeras más alejadas del Pacífico y del Caribe, navegando sobre aguas adyacentes al cielo nica.

“Nosotros tenemos capacidad para detectar esas naves que violentan el espacio aéreo de Nicaragua por medio del sistema de radares, pero carecemos de medios para interceptarlos, por lo que lo único que podemos hacer es realizar coordinaciones con la Policía y otras unidades del Ejército, así como también alertar a las autoridades de otros países de Centroamérica, de México, Estados Unidos y Colombia, para tratar de neutralizarlos”, dijo.

“Con los medios que nosotros tenemos activados se ha demostrado que poseemos capacidad para poder responder a las exigencias de las necesidades de nuestro país. Tenemos la satisfacción de que hemos cubierto las demandas que plantea el mando, y cuando más lo necesita la población, durante las circunstancias difíciles, como los desastres naturales”, apuntó.

En estos casos, y en el nuevo plan de lucha contra los desastres, la Fuerza Aérea tiene la misión de realizar los vuelos de reconocimiento, trasladar a los mandos y a las autoridades que toman las decisiones y garantizar el traslado de heridos, medicinas, insumos de rescate y tropas de salvamento, entre otras cosas.

Como resultado de la labor en 31 años, se destacan la realización de más de 77 mil horas de vuelo, recorriendo aproximadamente 10 millones de kilómetros, trasladando más de un millón 300 mil personas y más de 24 millones 700 mil libras de carga.

En apoyo a la población afectada por desastres naturales, se volaron cerca de 1,500 horas, trasladando o evacuando más de 10 mil personas y más de 3 millones 200 mil libras de carga.