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El efecto abortivo del fármaco comercializado bajo el nombre de Citotec lo perfila ante las jóvenes como la salida fácil, rápida y, sobre todo, barata, cuando buscan terminar un embarazo no deseado.

Adquirirla --dependiendo de la farmacia y punto del país-- puede resultar para algunas tan sencillo como comprar un comprimido para el dolor de cabeza, según relató a EL NUEVO DIARIO una jovencita que en dos ocasiones confió a la Citotec la solución de su “problema”.

Ahora, por el desabastecimiento y por la misma alerta que existe de abortos inducidos con Citotec, algunas farmacias que la tienen en inventario controlan su venta, no obstante, la pastilla no es del todo inaccesible.

La prueba es el caso de una muchacha de 17 años, originaria de Somoto, quien hace pocos días interrumpió su embarazo a las 32 semanas de gestación utilizando Citotec. Las compró en una farmacia, sin prescripción médica, tras leer en internet las indicaciones de cómo utilizarla para abortar.

Según reportó el Colectivo de Mujeres Itza, la joven con un cuadro febril alto y hemorragia, fue llevada de emergencia al Hospital “Juan Antonio Brenes”, de Somoto, donde los médicos diagnosticaron aborto provocado, por lo cual, procedieron a interponer la denuncia ante la Policía Nacional, que tipifica la situación como “parricidio”.

El caso está siendo investigado, y de acuerdo con el Colectivo de Mujeres Itza, organismo que está apoyando legal y sicológicamente a la denunciada, la joven tomó las pastillas por no tener capacidad para asumir un bebé, ya que su pareja la abandonó.

En Nicaragua el aborto es considerado un delito. Según la Ley 603, aprobada el 26 de octubre de 2006, las mujeres que se sometan a un aborto --así sea terapéutico-- y los médicos que lo practiquen, podrían enfrentar penas de hasta 20 años de cárcel.

En busca de la pastilla
EL NUEVO DIARIO hizo un recorrido por farmacias de Managua para conocer cómo funciona la venta de la pastilla Citotec, comprobando que no todos los establecimientos la tienen en existencia.

La unidad tiene un costo de 14 córdobas con 50 centavos, según informaron, sin especificar si para su compra se requiere presentar receta médica.

La reacción de los dependientes de las farmacias cuando se les solicita la pastilla, anda entre el asombro y la desconfianza. En algunos es hasta de molestia, porque según dijeron, ya no es un secreto el uso abortivo que las jóvenes le están dando al fármaco.

Siempre en Managua nos dirigimos a varios establecimientos en el corazón del mercado Oriental, donde dicen que se encuentra desde un alfiler hasta un tractor, pero allí también dar con ella tiene un grado de complejidad.

Al no encontrar la pastilla disponible en todos los lugares “legales”, conocimos que la razón no obedece a un control de venta de la misma por la alerta de uso indebido, sino que no está entrando al país, porque a la marca, que es de Laboratorios Pfizer Pharmacy, recientemente se le venció el registro y hasta ahora lo están volviendo a refrendar.

De modo que cuando tengan todos los documentos en orden, la pastilla entraría nuevamente al país y volvería a los estantes de las farmacias, esto según una fuente vinculada a la distribución de medicinas en el país, quien solicitó el anonimato.

Alberto Lacayo, Presidente de la Asociación de Farmacias Unidas de Nicaragua, confirmó que desde hace un tiempo las pastillas no están siendo distribuidas en el país. No obstante, aseveró que eran de venta libre, no estaban restringidas por el Ministerio de Salud.

“No debe haber, y si las hay, son de alguien a quien se le quedaron en el inventario”, comentó Lacayo.

Incluso, informó que en alguna oportunidad se hizo un llamado a su restricción, precisamente por el efecto abortivo de la misma, pero la petición no tuvo eco.

EL NUEVO DIARIO obtuvo información del Silais de Rivas, sobre que en esa ciudad, debido a la frecuencia de casos de abortos que se estaban reportando, se empezó a controlar la venta de la pastilla, limitando el acceso en las farmacias, única y exclusivamente a personas que presentaran receta médica.

Eso para evitar que las comadronas las utilizaran, o bien las mismas embarazadas desesperadas por terminar con su estado.

En Managua no está controlada, es distribuida por Droguería Rocha, Cefa y Dicegsa.

Citotec contra la úlcera, ¿y para abortar?
Citotec, cuyo nombre genérico es Misoprostolo, es un producto recomendado para la úlcera, tiene la función de formar una película en el estómago que ayuda a combatir hasta los problemas de gastritis, pero alguien descubrió que sirve para abortar.

Dicha medicación también se usa en las salas de labor y parto de los hospitales en lugar del suero abortivo. Estando la parturienta a punto de dar a luz, se les suministra la cuarta parte de la pastilla para dilatar el cuello de la matriz.

El ginecólogo Jaime Matus explicó que la Citotec “se usa en cápsulas vaginales para la inducción de parto, sobre todo en pacientes que tienen embarazos a términos”.

Aclaró que su administración oral es recomendada para tratar úlcera gástrica, y en otros casos, de manera inapropiada, para ocasionar abortos.

Aborto al alcance
“Rebeca” tenía 21 años cuando supo que en su vientre, dos semanas atrás, una vida comenzaba a formarse. En vez de felicidad, sintió angustia.

“No me sentía preparada para asumir la responsabilidad de ser madre”, cuenta, argumentando que, entonces, ella y su novio tenían como prioridad desarrollarse profesionalmente, y claro, disfrutar los primeros frutos del trabajo con su círculo social. Un hijo no cabía en su esquema.

Tomó la decisión de interrumpir el embarazo y la solución se la dio una amiga. “Me dijo que había unas pastillas que eran abortivas, baratas, y, sobre todo, que las vendían en cualquier farmacia”, relató.

La amiga, que antes también las había utilizado para librarse de un embarazo no deseado, le dio las instrucciones para que el objetivo no fallara.

“Fue fácil. Fui a la farmacia, las compré y una noche hice exactamente lo que mi amiga me dijo; me acosté, y a media noche empecé a sentir unos dolores terribles”.

Narró que comenzó a presentar un sangrado vaginal abundante. El proceso de aborto había comenzado, y según las instrucciones de su amiga, debía aguantar los dolores hasta que calculara que los rastros de la pastilla hubieran desaparecido de su útero.

Al siguiente día las recomendaciones de su “guía” la llevaron a la consulta de una ginecóloga. Rebeca cree que la doctora no se enteró de que ella se había provocado el aborto. Allí la trataron como quien presentaba una pérdida espontánea.

Así que le practicaron un legrado, porque la pastilla no evacua todo el producto. Luego, con tratamiento y control médico, se recuperó físicamente, aunque dice que, en lo emocional, la secuela de un acto de este tipo es un remordimiento profundo.

La pastilla que utilizó “Rebeca” es la popular Citotec. Como esa vez le resultó efectiva para salir del “problema”, nunca olvidó su nombre ni fórmula.

Años más tarde, y de nuevo por “accidente”, Rebeca quedó embarazada de su novio de entonces. Aún consideró no sentirse “preparada” para asumir la responsabilidad de la maternidad y recurrió nuevamente a la pastilla. La volvió a comprar sin problemas ni contratiempos que le permitieran al fármaco cumplir con el objetivo.

Citotec popular “on line”
Si en el buscador de Google usted escribe el término citotec o cytotec, lejos de aparecer la razón de ser real del fármaco, se le presentan centenares de sitios y foros donde se refieren a este medicamento como pastillas abortivas.

En la red le dicen desde cómo utilizarla para ayudarle a deshacerse de un embarazo de pocas semanas y sus consecuencias, hasta los peligros que su uso representa.

Incluso, existen páginas que promocionan las pastillas como el “método más seguro” al que puede recurrir una mujer que desee inducirse un aborto sin tener que solicitar auxilio médico, o bien sin tener que buscar solución a su “problema” en clínicas clandestinas.