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El control que ejerce el partido de gobierno sobre la Policía Nacional, que la obliga a actuar de diferentes maneras frente a los diversos sectores de la sociedad nicaragüense, ha generado que la institución pierda el profesionalismo que había venido ganando, y que la población deje de respetarla, consideraron defensores de los derechos humanos y sociólogos del país.

Estos señalamientos los hicieron luego que, el jueves, la Directora General de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, advirtió que no van a permitir que más oficiales sigan siendo agredidos por pobladores, tras recordar que 17 policías resultaron lesionados el 7 de julio en los sucesos violentos de Chichigalpa, municipio de Chinandega.

El director ejecutivo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, Bayardo Izabá, afirmó que el problema es que el presidente Ortega ha ordenado de manera directa a la Policía que no actúe en contra de sus seguidores, y recordó los ataques de manifestantes “orteguistas” a las instalaciones del Hotel Holiday Inn, donde las autoridades policiales reaccionaron de manera complaciente y muy tolerante.

“El problema es que los orígenes políticos de quienes hacen las escenas de violencia callejera está determinando la actuación policial, y eso es lo más delicado, eso es lo más peligroso. La instrumentalización de la Policía Nacional para intereses políticos y personales de la familia presidencial, es un hecho riesgoso que estamos viviendo los nicaragüenses”, cuestionó Izabá.

Policía es sumisa a Ortega
Marcos Carmona, Director Ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, señaló que con las actuaciones de la Policía en varios casos, ha quedado evidenciada la sumisión de esta institución al presidente Ortega, por lo cual es normal que la población reaccione violentamente al observar a oficiales que abusan del poder.

“Si la Policía sigue permitiendo la manipulación y el manoseo del presidente Ortega contra ellos, definitivamente que esto puede desatar actos vandálicos o violentos, y la Policía debe tratar en todo momento, no sólo garantizar la seguridad ciudadana, sino también el orden y su profesionalismo”, exhortó Carmona.

“La Policía representa una autoridad en este país, que el día que nosotros la perdamos… por agresiones de pobladores o mañana de delincuentes, pasado mañana de pandilleros y después por narcotraficantes, ¿qué va a ser de la seguridad de nuestro país que es una de las mayores ventajas que tiene Nicaragua?, expresó Granera.

Población está perdiendo el respeto
Para el sociólogo Cirilo Otero, la reacción violenta de algunos pobladores contra la Policía es el reflejo de la descomposición social que atraviesa nuestro país.

Consideró que la población está perdiendo el respeto a esta institución, debido a que ha mostrado una actitud dual al momento de actuar en situaciones que tienen una vinculación política y a la difícil situación económico-social.

“Por ejemplo, la Policía se queda como observadora cuando están los grupos orteguistas en las calles afectando el tránsito vehicular o la tranquilidad de la sociedad, pero cuando hay grupos opositores al gobierno, movimientos sociales, etcétera, la Policía es agresiva, detiene, lleva gente presa, empuja y demuestra su fortaleza y capacidad intimidatoria; además, el proceso de desocupación y desempleo es peligrosísimo cuando la gente tiene acciones negativas”, explicó Otero.

El sociólogo consideró que las reacciones violentas contra la Policía pueden ir creciendo, y representan un peligro social que debe ser atendido, por lo que exhortó al presidente Daniel Ortega y a sus funcionarios de gobierno a emitir a través de sus discursos, mensajes referidos al respeto que se debe tener a las autoridades policiales.

Agregó que la Policía debería tener coherencia entre lo que dice en sus discursos la Primera Comisionada y las acciones de los agentes.

Izabá dijo que existe una gran preocupación en la Policía por la reacción de la población, por lo que recomendó que esta institución no deje en la impunidad los abusos de poder y acciones delincuenciales cometidas por algunos oficiales y simpatizantes del gobierno, mientras Carmona instó a que retomen el camino del profesionalismo y vean a todos los nicaragüenses por igual.