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Los cambios bruscos de temperatura, acompañados de una excesiva humedad, han provocado que los casos de Infecciones Respiratorias Agudas, IRAS, se eleven hasta en un 30% sólo en la capital.

Esta epidemia está atacando fuertemente a los ancianos, pacientes crónicos y niños menores de cinco años.

En Managua se contabilizan alrededor de un mil casos semanales, no obstante, para el doctor Enrique Medina, Director de Salud Ambiental y Epidemiología del Silais-Managua, este comportamiento viral es algo “normal”, ya que los virus están circulando y son mutantes, sobre todo en esta época del año.

“No debemos asustarnos cuando digan que está circulando determinado virus. En este caso es el Respiratorio Sincitial, porque esto ha ocurrido siempre. Lo bueno es que tenemos capacidad para identificarlos, y sabiendo de qué se trata, los podemos contrarrestar de una mejor forma”, consideró el especialista.

Recordó que estamos en un período lluvioso, lo cual significa que hay cambios de temperaturas bruscos y frecuentes; primero estaba el calor fuerte y ahora están las lluvias intensas, eso propicia de hecho, la aparición de afectaciones respiratorias.

“Justamente el cambio de temperatura provoca que en el organismo, los virus y las bacterias, que normalmente andan circulando sin causar ningún daño, cuando se les da la oportunidad como ésta, aprovechan la ocasión y producen enfermedades en las personas”, afirmó.

Afectados los propagamos
Además, señaló que dicho comportamiento se vincula a que con mucha frecuencia cuando estamos con gripe o tenemos alguna infección respiratoria, no nos autoaislamos. Por el contrario, seguimos en el trabajo, en el bus, los niños continúan en el colegio, entonces, las vías de transmisión de las afecciones respiratorias se propagan con mayor facilidad.

“Las infecciones no sólo se transmiten por las gotillas de saliva que expulsamos al hablar o al estornudar, cuando andamos con alguna infección, sino también se pasa a través de los objetos y de las manos, porque fácilmente nos llevamos las manos a la boca o a la nariz, para quitarnos cualquier sensación y por eso nos contaminamos”, añadió.

Agregó que “lo que hemos dicho sobre la prevención que debemos tener para el virus de la influenza, sigue siendo válido para todas las infecciones respiratorias, dicho de otra manera, debe prevalecer siempre la buena costumbre de taparse la nariz y la boca al toser o estornudar”.

Opinó que estos hábitos no deben prevalecer únicamente cuando hay una epidemia, sino que deben formar parte de nuestros valores educativos, para evitarle un contagio al resto de personas con las gotitas de saliva.