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El Cacique Mayor de Santo Domingo, Oscar Ruiz, dice que hoy bailará al santo con la misma devoción de años anteriores, pero con mucha tristeza. El lamento es porque este año le faltaron recursos para cumplir con su tradición, pues la Alcaldía de Managua, su principal patrocinador, le recortó la ayuda.

“Me dijeron que no había dinero y me cortaron el presupuesto que me venían dando hasta en un 50 por ciento”, se quejó. Desde que Ruiz comenzó con su tradicional recorrido, las diferentes administraciones de la alcaldía le facilitaban fondos.

Relató que el primero en apoyarlo fue el ex director del Instituto Nicaragüense de Cultura, Clemente Guido, ahora funcionario de la comuna en Patrimonio Cultural. “Don Clemente fue el primero en otorgarme un presupuesto estable que era de 5 mil córdobas con los cuales podía cubrir mis gastos de atuendo y la romería que me acompaña”, explicó.

Agregó que durante las administraciones del ausente Herty Levites y el ex alcalde Dionisio Marenco, se le sumó un patrocinio que alcanzó los 26 mil córdobas. “Eso me permitía hacer muchas cosas, durante la ida y la traída del santo”, señala.

Llegó “la tijera” Torres

Sin embargo, desde el año pasado le notificaron que este año sufriría un recorte del 50 por ciento. “Me ha tocado difícil salir este año, voy a tener que quedarme el 4 y 7 de agosto en mi casa porque no cuento con los recursos económicos para cubrir los gastos de los diez días de fiesta. Si esto sigue así, voy a dejar de salir por completo. Ojalá y que la empresa privada quiera apoyar esta tradición”, invita entristecido el famoso Cacique Mayor.

Sentado en una silla plástica en la puerta de su casa, dice que ve a diario la caída del sol, y espera como cada año, la llegada del día en que tenga que vestirse con el traje de indio y recorrer las calles con su baile de pasitos contados que el peso de los años, lo obligan hacerlo cada vez más lento.

Ruiz este año cumple 45 años de ser el Cacique Mayor. “Esta es una tradición que cumplo desde 1965”, explica. Habita en una casita humilde del barrio Monseñor Lezcano y con 65 años acuesta se declara un ferviente devoro de Santo Domingo y amante de las tradiciones nicaragüenses.

Su despampanante traje está hecho con accesorios diversos y el Cacique se las ingenia cada año para obtener las plumas de pavo real que usa en su colorido atuendo.

Lisímaco y su herencia

Mientras eso ocurre con el Cacique Mayor, en San Judas, el desaparecido Lisímaco Chávez, y su tradicional “chicha de las siete quebradas” viven en cada casa del antiguo barrio.

Aquí desde las cuatro de la mañana del viernes comienzan los preparativos para la magna celebración a “minguito”, desde luego en casa de la familia Chávez, varios vecinos llegan a colaborar con los arreglos.

Enrique Chávez, hijo mayor del fallecido Lisímaco Chávez, fue el asignado por su padre para hacerse responsable de que los juegos artificiales no hicieran falta y que despertaran de madrugada a los creyentes del barrio San Judas.

Además, cuenta que su padre asignó a cada uno de sus hijos una responsabilidad para las fiestas de Santo Domingo. Como cada 31 de julio, ayer permanecieron en vela esperando los primeros rayos del alba de hoy para irse a Las Sierritas a buscar al santo de los managuas.

¿Y la Chica Vaca?

En las fiestas de Santo Domingo no hay quien no recuerde los bailes de doña Francisca Villalta, la “Chica Vaca”. Hoy no se sabe si asistirá a traer el santo. Ayer en su casa nos negaron hablar con ella y no nos confirmaron su asistencia.

“No sabemos si irá, está viejita y enferma”, nos dijeron sus vecinos. Hay quienes dicen que los años se le han comido la memoria y la fuerza en sus huesos. “Puede ser que minguito haga el milagro de llevarla, ¿no cree usted?”, nos preguntó un familiar.