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Si bien para pagar una promesa no se debe esperar patrocinio, desde el punto de vista cultural y por el turismo, el Estado debe sostener el apoyo a los promesantes tradicionalistas, pues se han convertido en parte de la idiosincrasia de las fiestas, como las de Santo Domingo, afirmó Wilmor López, reconocido folclorista y documentalista de nuestra cultura.

Comentando sobre el regaño de la alcaldesa Daysi Torres al “Cacique Mayor” (Óscar Ruiz), López dijo que hablando con él, reconoció la reducción de la ayuda de la municipalidad al 50 por ciento de los gastos que tiene en el mantenimiento de la tradición, sin embargo, su queja principal fue por la falta de apoyo del Instituto Nicaragüense de Turismo, que se había comprometido. Por tanto, no podría hacer su recorrido normal durante todas las fiestas.

Por otra parte, indicó que Luis Aburto, Presidente del Comité Juvenil Parroquial, ha tenido algunos altos y bajos, obteniendo ayuda para su actividad de elección de reina, pero también tiene la promesa de repartir nacatamales y rosquillas.

López indicó que actualmente esa misma situación la viven otros personajes prácticamente vivenciales o clásicos de la festividad patronal a los que deberían ayudarles.

Sin embargo, criticó cómo algunos de ellos han aumentado sus actividades, elevando sus gastos y saliéndose de lo que tradicionalmente efectúan.

“La tradición no puede pagártela la alcaldía. Si uno hace una promesa no significa que la municipalidad deba pagarte para todo”, comentó, indicando que hay sus excepciones, pues se deben tomar en cuenta a algunos tradicionalistas por su edad y el tiempo de pagar promesa y haberse transformado en personaje clásico.

“Hay que ayudarles entre éstos a la “Chica Vaca” (doña Francisca Villalta), otro es el Cacique Óscar Ruiz, igual el otro cacique que porta un gran penacho de plumas, negritos y también inditos encontilados. Ellos son el residuo de los bailes antiguos de Managua, que ahora están dispersos”, dijo López, agregando la necesidad de que desde el Estado alguien debería de velar por estos tradicionalistas que han dado todo para rescatar su obra artística y musical.

“Hay que aceptar recortes”

Rosa Isabel Cortez, viuda del “torólogo” Lisímaco Chávez, dijo que está bien que la alcaldesa regañe al “Cacique Mayor”.

“Está bien que lo regañe. Él mal hace. Hay casas que dan y otras que no pueden. Este año creí que no nos iban a dar los riales, pero sí se pudo. Mucha gente habla por lo que me da la alcaldía, pero al final hasta hace falta”, asegura la señora Cortez, señalando a uno de su nietos como uno de su familia que más trabaja en dar continuidad a la tradición.

“Den lo que den, me acomodo y yo hago la fiesta. Si el próximo año me dicen que darán menos, yo lo acepto, porque me siento agradecida. Con lo que me dan compro cerdos para 1 mil nacatamales a entregarse durante la despedida del barco, pago a los músicos, la pólvora, una disco móvil, la organización de la reina. Uno debe acomodarse y saber manejar los riales”, comentó.

Por su parte, Fredy Moncada, de 19 años, nieto de Chávez, dijo que es parte de la familia dar seguimiento a la herencia cultural dejada por su abuelo, que se ha convertido en una tradición popular.

“A todos los comités nos recortaron, pero no veo necesario que él –el Cacique- hable o se exprese mal. Deberíamos dar gracias a la alcaldía, porque no nos ha dejado de apoyar. Tratamos de llevar las cosas con fe y devoción. Además, esto es hereditario y la herencia cultural es de los pueblos”, expresó.

Señaló que este año les recortaron prácticamente la mitad del presupuesto, pero están concientes de que hay una mala situación económica.

Indicó que además de la alcaldía de Managua, han tenido apoyo de otras instituciones gubernamentales y empresas privadas para que las fiestas sigan marchando.