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Los crímenes de William Datham Holbert, alias “Wild Bill”, fueron planificados con frialdad, y sus víctimas sufrieron la traición del peligroso homicida, según el expediente que poco a poco vienen armando las autoridades panameñas.

En el expediente se suman las confesiones del estadounidense, las declaraciones de testigos, sospechas razonables de las autoridades, basadas en las evidencias encontradas hasta el momento.

De acuerdo con versiones de otros inversionistas que conocieron al ahora acusado de varios crímenes, “Wild Bill” organizaba fiestas e invitaba a todos los empresarios e inversionistas para ganarse su confianza y averiguar detalles de sus fortunas.

Luego, cuando confirmaba que tenían propiedades en venta, fortunas acumuladas, intenciones de invertir en otros negocios o deseos de irse del país, comenzaba a planificar los crímenes.

La primera víctima

El homicida describió ante los detectives de la Dirección de Investigaciones Judiciales y fiscales del Ministerio Público, cómo mató a su primera víctima, Michael Watson Brown.

Lo invitó a la isla Cauchero, donde el asesino tenía la Villa Cortez, sin saber que llegaría con toda su familia. Una vez en el lugar, lo invitó a tragos y a comidas, y en un momento lo llamó a mostrarle el terreno donde había mandado a abrir una fosa, que presuntamente era para depositar desperdicios. Le dio un tiro en la cabeza y lo lanzó al hoyo.

A los pocos minutos, fue a llamar al joven Watson Brown, de 18 años e hijo de su primera víctima, para que viera dónde estaba su padre. Al muchacho le disparó en la nuca cuando se acercó al hoyo donde yacía su padre.

Luego regresó a la hacienda donde esperaba la esposa de Brown, la holandesa Manchittha Nankratoke, y le disparó a quemarropa dentro de la Villa Cortez, para luego arrastrarla envuelta en una lona azul y tirarla a la fosa donde estaban los cuerpos de sus familiares.

La astucia de “Wild Bill” llevó a Brown a confesarle que era un prófugo de la justicia estadounidense, y que había logrado ser un exitoso empresario en Bocas del Toro. En 2007, cuando desaparecieron los Brown, todos los bienes quedaron en manos de Holbert, quien empezó a explotarlos con fines turísticos.

De acuerdo con los detalles del expediente filtrados a los medios panameños, el también empresario Bo Icelar no le quiso vender en 200 mil dólares una hermosa residencia en Bocas del Toro al asesino. El costo del inmueble era de 400 mil dólares.

Icelar fue asesinado en su propia casa de un tiro en la cabeza, y luego William Dathan Holbert lo trasladó hacia una nueva fosa que había mandado a abrir en el hostal Villa Cortez.

La muerte de Cheryl Lyn Hugues no fue diferente. La norteamericana, con quien había hecho amistad, fue invitada por el asesino a observar monos en un área casi selvática de la zona. A la mujer le gustaban esos animales y tenía uno de ellos como mascota; mientras la mujer estaba entretenida viendo a los macacos, “Wild Bill” le descargó un tiro de pistola en la parte de atrás en la cabeza.

Cinco nativos desaparecidos

Cinco nativos locales están desaparecidos, y las autoridades sospechan que Holbert los usó para ayudarlos a cargar cuerpos y a cavar los hoyos. Luego, según las sospechas judiciales, los mató a balazos uno a uno y los lanzó al mar. Se encontró evidencias de sangre humana en el bote de Holbert, así como sogas y piedras escondidas en un lugar cercano al sitio donde aparcaba el bote.

William Dathar Holbert, un estadounidense que usaba varias identidades falsas y que admiraba a Adolfo Hitler, fundó una tienda para vender objetos que exaltaban la Supremacía Blanca, y se le acusa de ser ultraviolento y déspota con personas de otras razas. Él y su compañera, Laura Michelle Reese, estaban circulados en Estados Unidos por varios delitos.

En las indagatorias en Panamá, “Wild Bill” aparentó un desvarío mental al mencionar la presencia de ovnis y extraterrestres en Bocas del Toro, y trató de vincularlos a la desaparición de los nativos.

Esta semana fueron llevados para ser evaluados psicológica y psiquiátricamente en el Instituto de Medicina Legal, pero rechazaron las pruebas y pidieron asistencia jurídica. Con los exámenes se busca conocer el estado mental, personalidad, conducta del imputado y ubicar si existe alguna patología o enfermedad que pueda afectar la forma de actuar del individuo.

Los cuerpos de la familia asesinada, así como los restos de otras dos víctimas, encontrados enterrados en los predios del hostal Villa Cortez, en Bocas del Toro, fueron llevados ayer a Medicina Legal para determinar detalles sobre sus muertes.

Se trata de cinco cuerpos, entre ellos dos hombres adultos, un adolescente y dos mujeres, indicó José Vicente Pachard, médico forense que encabeza el grupo de especialistas del Ministerio Público de Panamá.

El subdirector de Medicina Legal del Ministerio Público, José Vicente Pachard, informó que los restos de tres personas fueron trasladados ayer desde la caribeña Bocas del Toro hasta David, capital de la occidental provincia de Chiriquí.

“Era difícil detectarlo a tiempo”

El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, dijo ayer que era difícil que las autoridades panameñas hubieran detectado a tiempo la presencia de “Wild Bill” como un asesino serial.

En declaraciones a periodistas durante una gira de trabajo por el sector oeste de la capital, Martinelli señaló que antes de llegar a Panamá, Holbert había cometido crímenes “en muchos otros países”.

“No veo ningún problema migratorio, que se haya colado o que haya pasado algo indebido, porque un asesino en serie va a asesinar aquí, va a asesinar en donde sea, independientemente de que tengamos controles o no tengamos controles”, dijo Martinelli.