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Marta García ha padecido los embistes del cáncer desde hace más de dos años. Fue diagnosticada cuando tenía apenas 37 años. Se ha sometido a diversas cirugías y tratamientos, entre ellos la quimioterapia. Ha perdido su hermosa cabellera. Su piel luce marchita y sus esperanzas de recuperación han caído en el vacío de la desolación.

De pronto, ve a su pequeña hija Carmina, de apenas 15 años, rebosante de salud y de vitalidad, y sonríe. Sabe que ella no sufrirá los estragos de esta terrible enfermedad. Su hija está protegida por una vacuna que evita el contagio por el virus del Papiloma Humano, y su posterior evolución en cáncer, una vacuna que marcará la diferencia entre la vida y la muerte.

Crea memoria inmunológica

La vacuna para prevenir el virus del Papiloma Humano es un fármaco aprobado por la FDA, asegura el Dr. Vásquez, ginecólogo de la Clínica Lomas del Valle. Es útil en mujeres que están entre 9 y 25 años. Se pone en tres dosis. La primera al azar, la segunda a los dos meses y la tercera a los seis meses. La vacuna evita que un paciente que no ha tenido el virus sufra la forma activa o agresiva de este, ya que crea una memoria inmunológica y la formación de anticuerpos contra las formas atenuadas de este (las cuales se encuentran dentro de la vacuna).

Cuando el cuerpo entra en contacto con la forma agresiva del virus, ya posee anticuerpos que saben cómo destruirlo, así que la infección no llega a producirse. En el caso de un paciente que ya ha padecido el virus, evita la recontaminación con cepas más peligrosas hasta en un 98%.

Es importante recalcar que la vacuna no trata ni cura el VPH. La inyección ayuda a que una persona que ya tiene algún tipo de virus no se infecte por los otros tipos. Por ejemplo, si usted tiene el tipo seis, la vacuna lo protegerá de adquirir el tipo 16.

Reacciones son leves

Las reacciones adversas son pocas, pero incluyen fiebre, enrojecimiento, dolor e hinchazón en el punto de inyección, mareo, dolor de cabeza o musculares, fatiga y malestar general. El nombre comercial de la vacuna es Cervarix o Gardazil. Su precio está en un rango de entre los 80 y 300 dólares, y sólo está disponible en farmacias y clínicas privadas.

Hasta el momento no puede ser adquirida en los hospitales y centros de salud pertenecientes al Minsa, aun cuando está demostrado que los costos por atención a un paciente con cáncer superan el precio de la vacuna. Una cirugía ronda los 1,500 dólares, el tratamiento con quimioterapia los 8,000 dólares, y la radioterapia los 5,000 dólares.

Una puerta hacia el futuro

Según Indiana Talavera, ginecóloga en jefe del servicio de oncología del Hospital “Bertha Calderón” y vicepresidenta de la Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Ostetricia, esta vacuna abre una puerta hacia el futuro. “Sin lugar a dudas, esta vacuna es una herramienta preventiva, efectiva y barata. Probablemente se necesita hacer una revisión de las políticas de salud para incluirla como parte de nuestras jornadas, porque hasta el momento, los hospitales públicos no disponen de ella”, explica.

Actualmente, la Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia está promoviendo una iniciativa de Ley que incluye a la vacuna entre sus estrategias.

La tasa de mortalidad del cáncer cervicouterino es de 22 por cada 100 mil mujeres, y la tasa de incidencia es de 47 por cada 100 mil.

La infección por el virus del Papiloma Humano

La infección por el virus del Papiloma Humano (VHP) es una enfermedad que se contrae por contacto sexual. Según el Dr. José Antonio Vásquez, especialista en Ginecología de la Clínica Lomas del Valle, el tipo 16 y 18 son los que guardan mayor relación con el cáncer, ya que sus lesiones se acentúan en el cuello de la matriz, el mismo lugar donde se desarrolla el cáncer.

Está demostrado que existe una correlación directa entre la infección por este virus y el padecimiento del cáncer de hasta un 98%. Del 75 al 90% de los casos son producidos por el contagio del hombre, el cual transmite la enfermedad, pero no la padece, contrario a lo que sucede en el caso de la mujer. La infección se produce a través de las relaciones sexuales y es asintomática, es decir, ocurre sin que las personas lo sepan.

Existen varios factores de riesgo que pueden predisponer al desarrollo de esta enfermedad. Entre ellos cabe mencionar el inicio de una vida sexual temprana sin protección, múltiples contactos sexuales, varios compañeros sexuales, infecciones bacterianas y por hongos, falta de aseo adecuado, hacinamiento e infidelidad por parte de la pareja.

También existen algunos hábitos que pueden ser nocivos, como fumar, porque las mujeres fumadoras tienen el doble de riesgo de contraer cáncer del cuello uterino que las no fumadoras. La dieta, porque una alimentación baja en alimentos de origen vegetal, como ensaladas, frutas y verduras, se asocia con un aumento en el riesgo de cáncer. La edad, porque el riesgo de contraer este cáncer es muy bajo entre las niñas menores de quince años, pero aumenta entre los últimos años de la adolescencia y la mitad de la tercera década de vida. La raza y la etnia, porque la tasa de mortalidad por cáncer del cuello uterino en las mujeres de raza negra, hispanas e indias es más del doble del promedio. Finalmente, las mujeres pobres tienen un riesgo mayor de contraer cáncer del cuello uterino. Una posible razón es que no pueden pagar los costos de las pruebas de Papanicolau ni comprar vacunas que prevengan la infección.

Una vez producido el contagio sexual, pueden surgir tres escenarios. El primero es que la mujer es infectada y desarrolla la enfermedad. Se produce un cambio del tejido vaginal e infecciones a repetición. Se presenta en el 30% de los casos y tiene un 90% de probabilidades de transmitir la infección. El segundo, la mujer es muy aseada, se infecta, pero no desarrolla la enfermedad. El virus queda atenuado o latente, esperando el momento para activarse y producir las lesiones cancerosas. Ocurre en el 50% de los casos. Tiene entre un 30 y un 40% de probabilidades de transmitir la infección. En el tercer escenario, la mujer es infectada, pero no desarrolla la enfermedad. El virus se inactiva sin tratamiento. Se presenta en el 20% de los casos. Tiene entre un 16 y un 18% de probabilidades de transmitir la infección.

¿Como el virus produce cáncer?

El virus del Papiloma Humano ataca las células del cuello de la matriz, produciendo cambios a nivel interno, explica el Dr. Vásquez. El virus se infiltra en la célula y comienza a dañarla, produciendo células cancerosas. Estas células afectan los tejidos y generan lesiones malignas. Se ha descubierto que entre un 90 a un 95% de los canceres son producidos por la infección por el virus del papiloma humano. Son asintomáticos, la única forma de detección es la prueba del Papanicolau o PAP.

Las células vacías pueden infiltrar el tercio externo de la vagina, produciendo una neoplasia neocervical, el tercio medio o el tercio interno. Este último estadio también recibe el nombre de cáncer cervical.

Existen varias medidas que pueden tomarse en cuenta para prevenir la infección por el virus del Papiloma Humano y el desarrollo del cáncer. La primera es la educación. Es importante asumir una vida sexual responsable y tener una relación monogámica. Tener buen aseo personal. Acudir al médico ante cualquier alteración y hacer conciencia en el hombre de que puede contagiar a su pareja de una enfermedad mortal.

Normalmente, la infección por el virus del papiloma humano y el cáncer no presentan síntomas, no obstante, en estadios muy avanzados puede haber sangrado vaginal, dolor pélvico, flujo vaginal inusual o dolor durante las relaciones sexuales

Mitos
A la hora de hacer el diagnóstico del virus del Papiloma Humano o del cáncer cervicouterino, es importante explicarle a los pacientes que los síntomas pueden presentarse de 1 a 8 años después de la infección, por tanto, esto no necesariamente implica una infidelidad por parte de la pareja. En el caso del hombre, en el 95 al 98% de los casos pueden no quedar secuelas de la infección aun cuando él la haya transmitido a su pareja, por lo que un examen urológico que demuestra la ausencia de cepas o lesiones, no indica que él no haya sido el agente portador. Incluso, el hombre pudo ser portador de la infección antes de conocer a su pareja y haberla contagiado en una relación sexual posterior a aquella en la que él se infectó. De hecho, el virus del Papiloma Humano sólo se presenta en el 0.5% de los hombres.

¿Por qué la infección la padece la mujer?

La infección es padecida por la mujer porque el cérvix es rico en glucógeno y tiene un pH propicio para el desarrollo del virus, a diferencia de lo que ocurre en el caso del hombre.