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El gobierno reconoció los lentos avances en la lucha por erradicar la pobreza, y le achacó los problemas en este sentido a la crisis financiera y económica internacional, según el Plan Nacional de Desarrollo Humano Actualizado 2009-2011, PNDHA, dado a conocer recientemente, y que era un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el Grupo de Apoyo Presupuestario.

Olvidando su retórica antineoliberalismo en el PNDHA, ahora suavizaron el lenguaje y reconocen que “la pobreza en Nicaragua es desafortunadamente alta en todo el territorio nacional”, según la primera línea del PNDHA, que luego reconoce que esto se da a pesar de todos los recursos que ingresaron al país entre 1990 y 2008 para la lucha contra la pobreza.

La cooperación recibida

Entre 1990 y 2009, Nicaragua ha recibido alrededor de 12 mil millones de dólares, según datos oficiales de cooperación. Sin embargo, el impacto en la reducción de la pobreza ha sido mínimo.

Según el informe de la Cooperación de 2009, publicado por el Banco Central de Nicaragua, la cooperación venezolana y le inversión extranjera directa de ese país aumentaron considerablemente. En 2007, Venezuela dio un monto de 185 millones de dólares entre donaciones, préstamos al sector privado (Alba Caruna) e Inversión Extranjera Directa. El siguiente año la cuenta subió a 461 millones, y en 2009 se recibieron 443 millones de dólares.

Resultado desolador

Pese a todo esto, la economía no muestra un crecimiento en esa misma proporción, y el gobierno más bien prevé una fuerte contracción en el ingreso de dinero para el país, “la pérdida acumulada del PIB nominal para el período 2009-2011 se estima en 4.8 mil millones de dólares. Ello se explica en que la tasa acumulada de crecimiento para el período 2009-2011 era de 15.3 por ciento antes de la crisis financiera y económica internacional, en cambio las proyecciones con impacto de la crisis financiera y económica, la tasa de crecimiento será apenas de 2.5 por ciento en el mismo lapso”.

¿Nacimos para ser pobres?

Según el gobierno, la pobreza es causada por malas decisiones de políticas y estrategias de gobierno, que no han sido enfocados a mejorar el nivel de vida de la población más pobre, “el crecimiento económico como soporte esencial para reducir la pobreza no ha jugado el papel esperado”.

Pero, además, según el gobierno la pobreza “tiene raíces culturales, estructurales y de mala praxis de las políticas públicas”, reconociendo de esta forma que “los resultados han evidenciado que la calidad, la intensidad y continuidad de las políticas públicas contenidas en las estrategias de reducción de la pobreza que fueron implementadas, no fueron efectivas”.

El PNDH no hace mención a críticas que hizo la agencia de Desarrollo para el FMI, sobre el enfoque asistencialista y estrategia de programas como Hambre Cero, y “la superficialidad y el enfoque asistencialista, la asignación limitada de recursos y la dispersión que fueron características recurrentes de las políticas gubernamentales que generaron pequeños alivios, pero que no resolvieron el problema estructural de la pobreza.

Soslayan el fraude

No obstante y pese a reconocer que la estrategia de reducción de pobreza no funcionó, se resisten a reconocer que el retiro de la cooperación del Grupo de Apoyo Presupuestario fue debido al enorme fraude electoral de las elecciones municipales de 2008, y más bien lo achacan a “dificultades tanto por el incremento en el precio de la factura petrolera y de los alimentos, como por la crisis financiera y económica internacional, que impidieron lograr las metas establecidas para los dos primeros años, y que afectó las perspectivas de la economía para el resto del quinquenio”.

En este contexto, según el gobierno, “los flujos de recursos derivados del desempeño económico interno se contrajeron, la inversión extranjera directa y la cooperación internacional lo hicieron también”, destaca el documento.

El Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP) que se retiró por las denuncias de fraude electoral en noviembre de 2008, tenía destinados 120 millones de dólares para Nicaragua. Esto, más que la crisis financiera internacional, obligó al gobierno a enviar a la Asamblea Nacional tres reformas al presupuesto, bajando las proyecciones de ingresos, y reduciendo los gastos, sobre todo de inversiones públicas y gastos sociales.

Ante la grita de los sectores que integran esto último, Ortega sacó una millonada de plata para regalar su bono solidario, millonadas que frente a la rebeldía de meterlas en el Presupuesto, están siendo lavadas mensualmente en los bancos que reparten el referido bono.