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Marginadas y excluidas por parte de los gobiernos central y regional, se sienten las comunidades indígenas del Atlántico Sur, al conmemorarse el 9 de agosto el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

“Nos tienen marginados de todas partes, y no existe ni un solo programa de desarrollo por parte del gobierno para nuestras comunidades que viven en la miseria y en el abandono, con mas del 95% de desempleo en nuestra gente”, dijo Bayardo Prudo, Presidente del Movimiento Indígena de la RAAS, Miraas.

Vivos por naturaleza

Prudo señaló que las principales demandas al Estado de Nicaragua continúan siendo las mismas de hace años: la protección y conservación de los territorios, la implementación de programas de educación y de salud en correspondencia con la cultura y la tradición de cada comunidad.

“Si no fuera por la madre naturaleza, nuestro pueblo ya estuviera muerto”, dice Prudo, quien señaló que “el gobierno promueve la migración de colonos mestizos a las tierras indígenas, al declararlas tierras nacionales o reservas naturales. Están promoviendo la invasión a nuestro territorio, que está provocando una serie de conflictos en nuestras comunidades.

Gobierno violador

Por otra parte, Henry Francis, comunitario miskitu de la comunidad de Tasbapounie, coincide con Prudo, al señalar que el principal violador de los derechos humanos es el gobierno.

“Exigimos que nos respeten nuestro territorio, no queremos problemas con los colonos mestizos que están acabando con nuestros recursos”, dice Francis, afirmando que Tasbapounie hará su demarcación territorial con la comunidad de Marshall Point y no con el municipio de Laguna de Perlas, porque ese ha sido el sueño de los consejos de ancianos, máxima estructura de gobierno que rige en las comunidades indígenas.

Juan Taylor Salazar, coordinador de la comunidad La Esperanza, municipio de La Desembocadura del Río Grande, dijo que la comunidad se siente amenazada y presionado por la gran cantidad de colonos mestizos procedentes de El Tortuguero y La Cruz del Río Grande, al posesionarse con descaro de las tierras indígenas“.

Ellos botan los árboles, sacan madera, hacen sus botes, negocian las tierras entre ellos, nos amenazan de muerte, y nadie puede hacer nada por nosotros”, expresó consternado Salazar, afirmando que “no queremos entrar en choque de fuerzas con nadie”.

Ventana de racismo y exclusión

De acuerdo con los líderes indígenas, esta celebración del 9 de agosto se realizará sin mucha atención, porque no tienen recursos económicos y todo mundo les ha cerrado las puertas --gobiernos, universidades e instituciones--, y señalan que el programa de rescate cultural que se ejecuta desde el Consejo Regional del Atlántico Sur, es racista y excluyente.

“Nosotros no entendemos cómo dicen que fortalecen la cultura costeña, y sólo promueven actividades de la comunidad afrodescendiente”, señalan los líderes, al denunciar que tenían planificado un foro regional, pero no recibieron el supuesto apoyo, y critican que esta ventana de la cultura sólo apoya el Palo de Mayo, la Fiesta del Cangrejo en Corn Island, y la fiesta del Wallagallo, de la comunidad garífuna de Orinoco, todas de la comunidad afrodescendiente.

Indígenas más pobres

Según el censo referenciado por el Movimiento Indígena de Nicaragua, de cada uno de los pueblos, existen 388 mil indígenas en el Pacífico, Centro y Norte del país, de los cuales 221 mil son chorotegas, 49mil sutiabas, 20 mil nahoas y 98 mil matagalpas. Sumado a las comunidades indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe, dan un total de 597 mil.

Los indígenas son la población más pobre de Nicaragua, la que reúne el más alto índice de mortalidad infantil y de mujeres. Registran más del 50% de analfabetismo y desempleo, poco desarrollo en infraestructura vial y de servicios sociales en los territorios que habitan.

La efeméride

En su resolución 49/214 del 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de la ONU decidió que, durante el Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas, se debe celebrar y conmemorar un día especial para los pueblos indígenas.

Por esta razón, desde 1994 la ONU proclamó el 9 de agosto como Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. Este día, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, los pueblos indígenas tocan tambores con mensajes de unidad y se fuma la pipa de la paz.

Entre danzas e inciensos se ondean banderas blancas como mensajeros que buscan un camino de paz, desarrollo y prosperidad entre las familias más pobres del universo.

La conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo tiene un significado profundo. Es un homenaje que rompe el silencio, y con alta voz aprovecha para condenar enérgicamente las graves y sistemáticas violaciones de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas en el mundo.

El 9 de agosto es una conmemoración y un homenaje a la civilización indígena que reclama el ejercicio pleno de sus derechos económicos, políticos, sociales y culturales, consagrados en las normas, tratados y convenios jurídicos internacionales y nacionales.