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Reducción de la mortalidad infantil, aumento de la matrícula escolar y de la retención en primaria y secundaria, y ampliación la cobertura de salud, son las metas que el gobierno se ha planteado en el Plan Nacional de Desarrollo, y que contrastan con la férrea disciplina fiscal que se plantea.

La educación es la prioridad de este gobierno, el que la considera como “eje fundamental del desarrollo humano y sostenible del país”, sin embargo, la realidad presupuestaria impone otra cosa, de acuerdo con el Pndha. Según el documento, las grandes líneas de la política educativa del gobierno son “más educación, mejor educación, otra educación orientada a transformar los valores de la educación y del sistema educativo y la gestión educativa participativa y descentralizada.

No obstante, de acuerdo con la realidad macroeconómica, el crecimiento del presupuesto para educación será mínimo según el mismo plan, de forma que esta estrategia no se corresponde con la realidad que se establece al entorno macroeconómico para los próximos tres años.

El gobierno achaca las restricciones del presupuesto a la crisis económica internacional, y reconoce el impacto que esto tendrá en el gasto social “a nivel sectorial. Esta pérdida acumulada impacta en mayor grado al sector social del gobierno central --a pesar de los esfuerzos realizados para protegerlo--, cuya reducción de 555.2 millones de dólares representa el 55.7 por ciento del total de la pérdida acumulada en el período 2009-2011.

En esa línea sostienen que, efectivamente, las prioridades del presupuesto fueron duramente golpeadas. “Inevitablemente, en este proceso de ajuste las más afectadas fueron las instituciones de los sectores que brindan bienes y servicios de forma directa a la población, como salud, educación, viviendas de interés social y servicios comunitarios”.

Esto es el preludio de lo que viene, ya que el gobierno acorde con esta realidad diseñó su nuevo marco de políticas ajustadas a menos recursos disponibles. “A nivel sectorial, las metas de educación quedan desfinanciadas en 244.7 millones de dólares; salud, con 165.1 millones de dólares, y la construcción y mejoramiento de viviendas y servicios comunitarios presentan una brecha de 103.9 millones de dólares”.

Sin mayores cambios

Pero también el presupuesto ya ajustado para el período no da muchas esperanzas a educación y a salud, ya que no prevé aumentos sustanciales en los programas, pues apenas hay ligeros incrementos en términos reales.

En el caso del Ministerio de Educación, con las nuevas proyecciones ya actualizadas, hay una caída en el presupuesto de Educación con respecto a 2009, ya que ese año se presupuestó un total de 5,241 millones de córdobas, que representó el 4.09% del Producto Interno Bruto (PIB) de ese año, según el Pndha. En la proyección para 2010 ese presupuesto bajó a 4,915.8 millones de córdobas, lo que representa 3.62%, y para el 2011 la proyección es de 5,361.9 millones de córdobas, que en términos reales representa el 3.64%, y es ligeramente superior al presupuesto de 2009.

En el caso de Salud sí hay una caída sostenida --tanto nominal como real-- para los tres años, ya que en 2009 el gasto en salud fue de 5,169.7 millones de córdobas, que representan el 4.04% del PIB; la proyección del gasto en Salud este año es de 4,995.1 millones de córdobas, que representa el 3.68%, y para el próximo años se estiman 5,329.4 millones de córdobas, que constituyen el 3.62% del PIB.

Ahora reconocen lo vital del GAP

Una de las virtudes del Pndha, es que finalmente el gobierno reconoce lo vital de la cooperación del Grupo de Apoyo Presupuestario, GAP, y su impacto directo en la estrategia de lucha contra la pobreza, particularmente, en Educación y Salud, ya que se expresaba en gasto corriente, clave para la prestación de estos dos servicios.

“Por su parte, el gasto corriente se verá afectado también por aquellos recursos externos líquidos dirigidos a programas sociales y otras partidas corrientes, entre las cuales se encuentra las donaciones del Grupo de Apoyo Presupuestario”, dice el documento.

De esta forma y con claridad, el gobierno señala que “complementariamente, el GRUN ha programado medidas para los gastos operativos y desacelerar la masa salarial a través del congelamiento de plazas vacantes y de un menor aumento de los salarios. Como efecto de estas medidas, el gasto corriente del gobierno central tendrá un menor nivel que el calculado antes de la crisis, estimándose una reducción de 531.5 millones de dólares”.

El mismo gobierno plantea en su Pndha la necesidad de reconciliarse con la cooperación internacional como un eje central de su estrategia de desarrollo. Sin embargo, aceptan tácitamente que la suspensión de la cooperación del GAP estuvo marcada por las denuncias de fraude electoral de 2008, aunque en el documento se trata de evadir con retórica.

Confunden lo gordo con lo inflamado

“Un riesgo latente cada año es el retraso o suspensión de la cooperación externa. El no reconocer la realidad política nicaragüense, que se manifiesta con energía y dinamismo partidario, generando conflictos propios de un proceso democrático en construcción, conduce muchas veces a condicionar la cooperación a criterios de difícil cumplimiento por atentar contra la Constitución Política y el marco legal del país, o porque a juicio de los donantes el país no avanza en determinadas áreas”, reconoce a regañadientes el gobierno.

Sin embargo, esto no es una garantía de cumplimiento de los condicionamientos de la cooperación, y advierten que la programación del presupuesto estará sujeta a recursos que ya estén “en etapas avanzadas de gestión donde se reflejen el compromiso claro de los cooperantes para hacer efectivos los desembolsos en el futuro”

Las falsas expectativas de financiamiento
Y agregan en este sentido: “Sobredimensionar la programación de recursos en apoyo al PNDH constituye un riesgo importante que debe ser evitado, porque no se puede construir el futuro sobre expectativas falsas. Con frecuencia el entusiasmo político terminan contaminando los espacios de la viabilidad técnica de implementación, lo cual se refleja en un programa financiero sobredimensionado. En base a éste se crean falsas expectativas en la población, y el desempeño tiene un alto costo político, que es la pérdida de la credibilidad en el gobierno y su programa…”, con lo que definen el derrotero que llevarán los presupuestos en el futuro.
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