Edwin Sánchez
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La ciudad de Managua consume 12 millones de dólares anuales de leña, y de ese montón de rajas nada se está plantando, denunció el doctor Jaime Incer Barquero, Presidente del Fondo Nicaragüense para la Conservación de la Naturaleza (Fondo Natura).

El líder conservacionista advirtió que los costos de ir a buscar leña, cada vez más lejos, se incrementan, a la par que sólo “van quedando pocos reductos”, mientras la naturaleza está llegando a su agotamiento, “subsidiando” el “desarrollo” de Nicaragua.

El doctor Incer destacó que la naturaleza es muy generosa con los nicaragüenses a pesar de todos estos años, “pero la hemos atacado por todos lados”.

“Nicaragua no puede seguir con la práctica de que la naturaleza subsidie al desarrollo. Ya la naturaleza está llegando al límite; la población crece y la demanda es cada vez más grande. No podemos acabar con el último árbol, no podemos destruir el último bosque ni tampoco ensuciar la última laguna”, clamó el también merecedor del prestigioso Premio National Geographic Buffet Award for Leadership in Latin American Conservation (Liderazgo Conservacionista en América Latina).

Contrario a continuar con semejantes abusos, aconsejó contribuir con la naturaleza a “restaurar su propia capacidad para ayudarnos a mejorar nuestra capacidad y nivel de vida”.

Una forma de ayudar a esa restauración sería destinando fondos en esa dirección, de acuerdo con Incer. ¿De dónde? Mientras cada día miles de nicaragüenses compran gasolina, pagando una gran cantidad de impuestos, “ningún real de esa carga impositiva se destina a proteger el medio ambiente de Nicaragua”, denunció.

David Castillo, titular del INE, en mayo de 2007 entregó un informe a los diputados en el que se plasma de forma gráfica que al comprar un galón de gasolina Súper o Premium, el consumidor está pagando en impuestos para el Estado y ganancias para las petroleras más del 68 por ciento
“La diferencia entre el precio real y el precio final en las gasolineras se debe al flete, seguro, costos de internación, almacenamiento, comercialización e impuestos”, resumió Castillo.

El master en ciencias ambientales, Kamilo Lara, expuso que se hizo una propuesta durante la Administración Bolaños, a fin de destinar algo del negocio petrolero al medio ambiente. El proyecto no significaba incrementar la carga contra el consumidor.

Incluso, se abrieron oficinas en Plaza España para darle curso al plan, pero ante la carencia de recursos se cerró. El punto era destinar entre el 1% y 2% por cada galón para paliar emisiones de gases vehiculares.

Cambiar la cultura

El doctor Incer alertó, además, que los bosques leñosos se vuelven tan escasos y su transportación por consiguiente sube, a la par que el carbón se vende más caro. “Vamos a llegar al momento en que cocinar con leña será un lujo”, aseguró.

La Fundación que dirige junto con un programa de la Unión Europea apoya los viveros para bosques de leña en La Paz Centro para los hornos de ladrillo y barro; en San Rafael del Sur, los caleros necesitan hornos para calcinar la cal y en las salineras para evaporar el agua.

A plantar nuestros bosques

“Tenemos proyectos en San Benito y también en Las Maderas. La gente debe aprender a plantar sus propios bosques de leña, porque así como vamos se acabarán los bosques secos, apropiados para la leña”, indicó el doctor Incer.

De acuerdo con el especialista en ciencias ambientales, Kamilo Lara, una explicación al uso extendido de la combustión de madera en la capital de Nicaragua, se debe a que su población “está compuesta casi en un 60 % por emigrados del campo a la ciudad”.

Al respecto, aseguró que este agregado poblacional radicado en la capital “trae la cultura de cocinar con fogón, porque entiende que el uso de leña le da mejor sabor a la comida. Es como la cuajada ahumada, la gente la prefiere, si puede, que al queso normal. Además, creen que es más barato cocinar de esa forma que ocupando el gas licuado, y no es así”.

La gente que está acostumbrada a la cocina tradicional teme utilizar el tanque de gas por miedo a que explote, dijo Lara.

El doctor Incer dijo que el consumo de esta fuente energética en la forma cómo se hace en Nicaragua a fuego abierto, ahí se va el 90% de la energía calórica. Por eso, para hervir una olla de frijoles, en vez de ponerla sobre un hornito pequeño para que se concentre el calor con unas cuantas astillas, más bien se ocupan tres rajas de leña.

No les gusta cocina de gas

El licenciado Lara expresó que mucha gente fue favorecida mediante programas para emplear kerosén o gas butano y no los usan. Lara recordó que Managua tenía el uno por ciento de bosques naturales. Ahora ya con toda la urbanización no llega ni al medio por ciento. Cada día bajan las carretonadas de leña desde la cuenca sur.

El experto indicó que ahora se ha visto que los camiones que traen frutas del lado de La Concha y El Crucero, vienen con leña camuflada que la venden en el Mayoreo. Y una gran cantidad de leña se sabe que procede del sector de Las Banderas.

La madera ilegal

Hay madera que entra legal y otra ilegal por la Carretera Norte, de individuos que esperan la noche o los fines de semana para burlar la vigilancia, expuso el doctor Incer Barquero.

Managua, si bien es el principal consumidor de bosques, también son los pueblos, en León y otros departamentos, por la facilidad del medio, expresó. “El problema no es consumir la leña, sino que no se aprovecha la energía calórica mediante un control de cómo es que cocinamos. Es casi una cuestión cultural”.

El país tropical que desperdiciamos

El presidente de la Fundación Natura dijo que en Granada y Rivas hay suficiente viento para mover rotores y generar energía durante toda la época del año.

El uso de fuentes energéticas alternativas debe ser promovido, recomendó. “Qué cosa más importante sería que en un país tropical con días soleados, pudiéramos disponer de paneles solares de carácter doméstico, de tal manera que no necesitáramos depender de la electricidad generada por combustible fósil”.

El ahorro que tendríamos en vez de pagar una factura mensual, lo podríamos ahorrar, manteniendo un par de paneles solares, aprovechando la gran cantidad de sol que nos cae, aconsejó el ex ministro del Ambiente durante la Administración Chamorro.

La relación de la matriz energética en Nicaragua es de 70 por ciento de la energía eléctrica generada con búnker y diesel, y el otro 30 con fuentes renovables, como la hidroeléctrica, la geotérmica y la biomasa.

Incer precisó que el Estado debería promover la explotación de la energía geotérmica, “que aunque es cara la instalación de los equipos, es barata una vez que funcione. Todos los volcanes son potencialmente fuentes de energía. Posiblemente toda la zona volcánica tiene esa capacidad”.

Gastamos innecesariamente teniendo otras alternativas que ya nos hubieran comenzado a aliviar un poco de esta terrible y agobiante dependencia, expuso.

Si están estos recursos a mano, sol, viento, agua, ¿por qué no cambia la matriz energética?

No ha habido estímulo de parte del Estado para promover la obtención de este tipo de energía, abaratando los costos para adquirir los equipos necesarios para su uso. Cada casa tiene acceso a luz solar y al viento. Hace falta una legislación que estimule la transformación de la tecnología para liberarnos del petróleo y aprovechar los recursos del sol y del viento, o lo que sea como alternativa. Quizás no cubriremos el 100 por ciento de las necesidades, pero será un ahorro sustancial.