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Si el Consejo Supremo Electoral, CSE, mantiene la arbitrariedad de cobrar a una parte de los nicaragüenses por la cédula de identidad, mientras funcionarios estatales la obtienen gratuitamente y hasta con cita para que no inviertan más tiempo del necesario, estaría cayendo en prepotencia e imponiendo el lema “por mis pistolas”, advirtió el ex procurador de Derechos Humanos, Benjamín Pérez Fonseca.

Pérez Fonseca invitó a los funcionarios a rectificar lo que a todas luces raya en la discriminación, y que además, resulta en una “evidente ofensa a la inteligencia ciudadana”.

“Asombra cómo eminentes personas de nuestro gobierno están defendiendo lo indefendible, argumentando lo que no tiene argumento”, expresó el ex Procurador, refiriéndose a que no debe haber cobro por la emisión de cédulas, dado que se trata de un documento de orden público.

“Es como que se le negara a alguien la inscripción en el Registro, que es lo que le da vida jurídica a una persona”, dijo, haciendo énfasis en que el atropello se vuelve mayor cuando a unos se les cobra 300 córdobas y a otros se les otorga de manera gratuita, lo cual calificó de “abuso y ventajismo”, prefiriendo evitar exponer las consideraciones políticas que están detrás de todo esto.

A Poessy le faltó inteligencia

Pérez Fonseca valoró como falta de perspicacia el hecho de que el presidente de facto de la Contraloría General de la República, Guillermo Argüello Poessy, aceptara el privilegio de obtener su cédula de identidad sin pagar un centavo, cuando bajo su responsabilidad está la denuncia interpuesta por el jurista Julio Francisco Báez contra el CSE, precisamente, por considerar ilegal el documento, así como las excepciones del mismo a los funcionarios de gobierno.

“En esos cargos uno debe andar despierto”, comentó el ex Procurador, lamentando que Poessy no haya previsto que es cuestionable que como funcionario se atreva a “poner el orden para los demás conforme a la Ley”, pero “como ciudadano” acepte los privilegios que han generado las quejas, siendo la población más pobre de este país la más afectada, por el elevado costo decidido para poder obtener el documento de identificación oficial.

José Omar Cerna Herrera, un capitalino de 57 años, quien se gana la vida como recolector de basura del Plantel Los Cocos de la Alcaldía de Managua, se niega a pagar por el trámite de su cédula, y reta al gobierno a cumplir con su discurso de velar por los más pobres, entregando la cédula gratuitamente a todos los ciudadanos.

“Lo poquito que ganamos no ajustamos para el sustento de la comida”, es la realidad que según Cerna el gobierno no ve al momento de tomar este tipo de decisiones, en las que llevan la desventaja quienes menos ingresos perciben, y para quienes 300 córdobas --precio decidido para el trámite expedito de la cédula-- hace la diferencia en su dieta.

“A los más grandes (funcionarios de Estado) que no se les regale nada… nos están comiendo vivos”, subrayó.

Es por eso que don Pedro Antonio Rodríguez, pequeño agricultor de Ticuantepe, responde con un tajante “no” cuando se le consulta si piensa solicitar la renovación del documento de identidad.

“Muy caro. Eso lo tiene que poner el gobierno, no la población. Tanto que roba el gobierno y no puede dar ni para una cédula”, expresó Rodríguez en tono molesto, para concluir que a estas alturas de su vida, “¿para qué le voy a dar a que coma más el gobierno?”

Raúl Alexander, quien se dedica al enderezado y pintura, coincide en que el dinero, por el costo de la vida, alcanza apenas para llevar el alimento a su casa, pero que por tratarse de un documento tan importante, deberá resignarse y pagar lo que digan por él, aunque para eso tenga que “ajustar poco a poco”.

No obstante, se declaró esperanzado en que tal vez las autoridades se replanteen lo del cobro por la cédula.

Doña Reina Martínez, de 40 años, coincide con Alexander en que “para los pobres es demasiado caro…, pero como la necesitamos, tenemos que dar el dinero”. Sin embargo, Maritza Elena Flores, quien hasta ayer supo que deberá pagar por la nueva cédula, se declaró extrañada, porque “nunca se ha visto eso”.

¡Rectifiquen!

“Un tropezón cualquiera lo da en la vida… si la cosa era incorrecta, sobre todo con esta reacción de la ciudadanía, lo sensato es dar el paso atrás”, recomendó el ex procurador Pérez, recordando que “de prepotencia está llena la historia”, y, por lo tanto, “lo sensato es el equilibrio, el ser demócrata”.

Según sus consideraciones, se deben establecer cobros “modestos” por este documento, para que se pague únicamente cuando se trata de reposición por pérdida, de lo contrario, “tiene y debe ser gratuito”, exceptuando casos especiales, como el de aquellos ciudadanos que viven en el extranjero y soliciten cédula.