EL PAÍS, Madrid
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Patata, papa, potato o incluso pomme du terre (manzana de tierra). La historia del famoso tubérculo comenzó hace 8,000 años cerca del año Titicaca, en plena cordillera de los Andes, en la frontera entre Bolivia y Perú. Allí, las comunidades de cazadores y recolectores que habían poblado el sur del continente americano comenzaron a domesticar las plantas silvestres de la papa que se daban en abundancia en los alrededores del lago. Hoy se consume en todo el mundo. Ahora está de enhorabuena.

La ONU destaca las maravillas de este tubérculo y ha decidido declarar este año, año internacional de la papa. Y es que este alimento da de comer a más de medio planeta.

Patatas frescas, hervidas, al horno, fritas... Tortilla de patata, patatas all i oli, gnocchi, papas arrugadas, patatillas paja... Existen miles, tal vez millones de recetas para preparar este tubérculo. Casi tantas o incluso más que variedades. Y eso que lo que en 2008 se conoce como patata contiene sólo una pequeña parte de la diversidad genética de las siete especies reconocidas, y una millonésima de las 5,000 variedades de papa (tubérculo en lengua quechua) que aún se cultivan en los Andes.

La patata tiene enormes propiedades nutritivas. Es una buena fuente de energía porque posee muchos carbohidratos, pero además cuenta con el contenido más elevado de proteínas --en torno al 2.1% del peso del producto fresco-- de la familia de los cultivos de raíces y tubérculos. Además, tienen abundante vitamina C. Una patata mediana contiene cerca de la mitad de la ingesta diaria recomendada, y contienen una quinta parte del valor recomendado diario de potasio.

De sus maravillas se hablará en las decenas de conferencias y exposiciones que se celebrarán en su honor en todo el mundo. India, Kenia, Argentina o Estados Unidos le dedicarán charlas y festejos. Bélgica celebrará en noviembre la Feria Internacional de la papa y en Vitoria se celebrará en octubre la Semana de la Patata 2008.

Este tubérculo tiene cabida en casi cualquier cocina del mundo. Sin embargo, al principio de su llegada a Europa desde Perú la papa no se comía. La aristocracia europea admiraba sus flores, pero rehusaba probar este tubérculo, que consideraban digno sólo para los indigentes o para echárselos a los cerdos. También los campesinos la rehuían porque la consideraban venenosa. Sin embargo, después, a muchos les salvó la vida en la época de hambrunas que asolaban el continente.

De América saltó a Europa y de allí a India, Japón... Hoy, la patata se cultiva en una superficie estimada de 195,000 kilómetros cuadrados de tierras agrícolas. Desde la planicie de Yunnan en China hasta las tierras bajas subtropicales de la India, las montañas ecuatoriales de Java y las estepas de Ucrania. Es, según la ONU, el cuarto alimento más consumido del mundo.

Aunque la patata tiene su origen en los Andes, las papas andinas no se pueden consumir en Europa, al menos crudas. La Unión Europea prohíbe su importación. Sólo puede venderse en países como España fritas, en forma de las famosas hojuelas peruanas (parecidas a las chips) y envasadas. Patatas que esconden en su interior vetas estrelladas, círculos, pulpas de color anaranjado, amarillo, rosado, violeta... Formas alargadas, redondas, pequeñas... Europa tiene sus puertas cerradas a la preciosa variedad de papas andinas.

Para ampliar el calendario de actividades del año de la patata y consultar más información puede visitar la página web que la ONU ha puesto en marcha (www.potato2008.org). En ella, además de su historia, se incluyen numerosas actividades relacionadas con este tubérculo para hacer con niños. ¿Por qué no hacer una plantación en casa, por ejemplo? El Centro Internacional de la Papa en Lima (Perú) también tiene su propia página web (www.cipotato.org).