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La “Batalla por el sexto grado” propuesta en la Nueva Estrategia Educativa estaría orillando al país a la mediocridad formativa, tomando en cuenta que para lograrlo se requeriría de un incremento en la inversión en educación que no será posible.

Según el Plan Nacional de Desarrollo Humano, el presupuesto para educación en 2011 será de apenas el 3.64 % del Producto Interno Bruto.

Ante este panorama, Jorge Mendoza, Director Ejecutivo del Foro de Educación y Desarrollo Humano, declaró que “falta coherencia” entre las metas propuestas por el gobierno y la realidad, dado que para alcanzarlas según lo contemplado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se demandan más recursos, que deberían ser dedicados en parte para mejorar la formación docente.

“El propósito (de los Objetivos de Desarrollo del Milenio) no es que todo el país pase por la escuela Primaria o que se matricule, sino que la población apruebe con calidad ese ciclo educativo”, afirmó Mendoza, considerando indispensable la profesionalización docente en correspondencia a los niveles, modalidades y condiciones en las que se vaya a producir el proceso de mediación pedagógica.

Lo grave, según Mendoza, es que el Ministerio de Educación, Mined, insiste en su desafío que al final de cuentas le costaría al país la calidad de la formación.

Mendoza criticó que el Mined crea que la solución la encontrará en las mismas aulas de clases, tomando estudiantes de Secundaria o Universitarios para prepararlos técnicamente y dejar bajo su responsabilidad el reto del sexto grado, que bajo ninguna circunstancia es equivalente a los procesos de alfabetización en los que una preparación de ese tipo ha sido efectiva.

“El reciente éxito de la jornada de alfabetización fue la solidaridad de los estudiantes que pudieron enseñar las primeras letras a más de medio millón de personas, pero de ahí a querer que éstos mismos estudiantes de secundaria o primeros años de universidad logren instruir a todo el país en el nivel de Educación Primaria es una irresponsabilidad desde la perspectiva pedagógica”, advirtió.

Realidad educativa oculta

Mendoza además lamentó que desde 2007hayan desaparecido de la vista pública los principales indicadores educativos del país. “Hay una violación de parte de los funcionarios por omitir el acceso a la información que es pública… está totalmente equivocado el gobierno al creer que es el dueño de la información”, reclamó.

No obstante, señaló que el precio de ese secuestro del comportamiento real educativo del país es el sacrificio de “la poca credibilidad que el Estado pueda tener respecto al manejo de la cosa pública. No hay mejor manera de ganarse la confianza de los electores, si es en términos electorales que vamos hablar que rindiendo cuentas claras de lo que pasa”, indicó.

Mendoza concluyó que mientras no existan políticas sostenibles, la educación puede “ir a cualquier lado”, para él la Nueva Estrategia no es suficiente para trazar un norte y coincide con otros especialistas que antes han señalado indispensable que Nicaragua cuente con un Plan Nacional de Educación.

“No queremos Educación Primaria por gusto para la población nicaragüense”, apuntó Mendoza, recordando que hay un déficit de más de 13 mil maestros, de unas 15 mil aulas de clases y de millones de textos escolares que sumado a la imposición de un nuevo currículo agrava más el panorama.